9 curiosidades sobre Conan Doyle

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A su pesar, el nombre de Arthur Conan Doyle quedará para siempre asociado al de Sherlock Holmes, el detective más famoso de todos los tiempos. Pera la biografía del prolífico escritor británico está llena de eventualidades y curiosidades que demuestran con qué intensidad vivió. Hoy desde El Ibérico os traemos una lista de anécdotas no exhaustiva sobre el polifacético Doyle:

1. Sin vocación de escritor

El hecho de que Conan Doyle se convirtiera en escritor fue casi cuestión de azar. Es cierto que desde joven había mostrado su capacidad como ensayista, ya que antes de alcanzar los 20 años y mientras estudiaba medicina consiguió que varias revistas y periódicos de la época publicaran trabajos suyos, pero la incursión en este mundo fue fruto de la necesidad más que de la vocación.

Tras montar su propia consulta médica al finalizar sus estudios Doyle, por desgracia, gozaba de demasiado tiempo libre, ya que no contaba con muchos clientes. Así que entre paciente y paciente comenzó a escribir relatos con la idea de contar con un suplemento económico. Fue en este entorno donde precisamente realizó “Estudio En Escarlata”, la primera aparición del detective Sherlock Holmes y su compañero Watson.

2. Dotado para el deporte

Observando fotografías de sus últimos años es difícil apreciarlo, pero Conan Doyle fue un amante del deporte y tuvo una actuación más que sobresaliente en distintas disciplinas. Por ejemplo, fue portero del equipo de fútbol Portsmouth, jugador profesional de cricket entre 1899 y 1907 y un gran golfista, lo que le permitió convertirse en capitán del Crowborough Beacon Golf Club. Además fue gran aficionado y practicante del boxeo, y una de las primeras personas en realizar esquí en Suiza, un lugar donde ese deporte era aún inédito y donde predijo que algún día “gente de todo el mundo vendría para practicarlo”.

3. Político y caballero

Muchos lo desconocerán, pero Conan Doyle también estuvo involucrado en política. De hecho, se postuló para el Parlamento Británico en dos ocasiones con el Partido Liberal, y aunque obtuvo un volumen de votos bastante respetable no fueron suficientes como para convertirse en diputado.

Por otra parte, en 1902 logró ser designado Caballero de la Orden del Imperio Británico por el Rey Eduardo VII, y dicho nombramiento no fue debido a sus obras de ficción y policíacas sino a un escrito de contenido político en la cual apoyaba la actuación de Reino Unido en su participación en la Segunda Guerra Bóer en Sudáfrica. Esto también le valió para ser nombrado como viceteniente del condado de Surrey.

4. Siempre quiso matar a Sherlock Holmes

En la época llegó a ser un secreto a voces el hecho de que Conan Doyle odiaba a su creación más famosa por considerar que éste le quitaba tiempo para dedicarse a escribir sobre historia y otros ámbitos que le resultaban mucho más atractivos. Su primer intento de acabar con el personaje fue detenido por su madre, que lo convenció para continuar haciendo relatos del mismo.

Posteriormente, el autor planteó otro sistema, que era pedir escandalosas sumas de dinero por los nuevos relatos del detective con el fin de que las editoriales ya no pidieran más historias. Una estrategia que no funcionó, porque estaban dispuestas a pagar lo que éste pidiera, lo que le convirtió en uno de los escritores mejor remunerados del momento.

Finalmente Doyle “mató” a su personaje, pero no tardó en resucitarlo ante la oleada de protestas y cancelaciones de suscripciones del diario donde se publicaban sus relatos.

5. De religioso al agnosticismo, y de allí al ocultismo

Doyle recibió una severa educación religiosa en un instituto jesuita, pero paradójicamente esta acabó por tener el efecto contrario, y al alcanzar la mayoría de edad no tuvo reparos en declararse agnóstico. Sin embargo, al alcanzar la madurez volvió a virar y acabó por abrazar el espiritismo, sin lugar a dudas fruto de una serie de incidentes familiares.

En 1906 murió su primera esposa Louisa; poco antes del estallido de la Primera Guerra Mundial también falleció uno de sus hijos, y en el transcurso del conflicto varios familiares cercanos como cuñados y sobrinos también perdieron su vida. Todo esto acabó por sumirle en una gran depresión, y encontró en la espiritualidad la forma de lidiar con ello. Creía firmemente en la posibilidad de entablar contacto con aquellos que habían fallecido, practicaba sesiones de tabla ouija e incluso llegó a ser uno de los mayores contribuyentes y miembros de relevancia de la sociedad de estudios y actividades paranormales The Ghost Club.

6. En defensa de la justicia

Otra de las causas que abanderó el polifacético Doyle fue la de defender la correcta aplicación de la ley. Como si se tratara de una proyección de Holmes y Watson, Doyle intervino en un caso en el que un hombre había sido condenado por el asesinato de una adinerada anciana. Estudiando los detalles del mismo logró que fuera revisado, y financiando la investigación de su propio bolsillo, logró que el caso fuera reabierto y se declarara la inocencia del mismo. El preso, llamado Oscar Slater, recibió también una compensación económica de 6.000 libras que jamás compartió con su liberador Doyle.

La revisión del caso fue tan importante que en parte motivó que en 1907 se creara la Corte de Apelación Criminal en el Reino Unido, una institución que hoy por hoy todavía opera.

7. Su nombre y apellidos

Su nombre completo era Arthur Ignatius Conan Doyle, y siempre firmaba como A. Conan Doyle, lo cual llevaba a pensar que Conan Doyle era un apellido compuesto. Pero Conan era parte de su nombre y sus obras siempre han sido catalogadas con el apellido Doyle.

8. Era amigo de Houdini

Entre sus numerosas amistades, entre las cuales había también escritores como Bram Stoker o Robert Louis Stevenson, estaba el famoso mago y escapista Harry Houdini. Durante años fueron personas muy próximas, pero fue su postura frente a la existencia de hechos paranormales lo que les acabó por separar. Mientras Doyle apoyaba la existencia de la magia, Houdini era una persona completamente escéptica. Tras una discusión sobre esto el escapista le reveló el secreto de sus trucos, algo que Doyle no quiso creer. Los malentendidos fueron incrementándose y rompieron el contacto por completo.  

9. Conan Doyle no acudió

Tras su muerte, y debido a su afición al espiritismo, se organizó una sesión con una médium en el Royal Albert Hall en la que participaron cientos de  personas, incluyendo su esposa e hijos. La idea era entablar contacto con Doyle, algo que lógicamente no se logró a pesar de que muchos de los asistentes afirmaron “sentir” su presencia, un hecho que fue ridiculizado por algunos periódicos de la época.

Sobre el autor

Economista y abogado de formación y profesión, y curioso por vocación. Un libro pegado a un hombre, llegó a Londres por ver qué hay detrás. Analítico, pero sencillo y (demasiado) despreocupado, jamás dirá que no a un café. Lleva más de un año tecleando para EL IBÉRICO, y lo que aún le queda.

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