7 trivialidades sobre Reino Unido

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Sin más intención que la del puro entretenimiento, hoy desde El Ibérico os traemos una pequeña colección de anécdotas para conocer algo más de Reino Unido:

  1. La cuna de los puzzles

La mayoría pensarán en los puzzles como un divertido pasatiempo y otros simplemente los verán como elementos decorativos, pero menos conocido para el gran público es el hecho de que éstos nacieron con fines puramente educativos en una fecha tan lejana como 1766. Se atribuye su creación al cartógrafo británico John Spilsbury que, en su afán de hacer de sus clases de geografía una actividad más dinámica, tuvo la idea de cortar en piezas un mapa que él mismo había realizado y proponer a sus alumnos, como si fuera un juego, que recompusieran el mismo.

puzzle de londres

El éxito fue enorme y este pasatiempo acabó por extenderse más allá de Reino Unido. La actividad acabó siendo tan rentable que él mismo abandonó la docencia y se dedicó en exclusiva a la creación de estos puzzles. Tuvieron que pasar más de tres décadas para que comenzaran a crearse rompecabezas con otro tipo de motivos más allá de los mapas. 

  1. Un impuesto por cada ventana

El Rey Guillermo II de Inglaterra ha pasado a la historia como un belicoso monarca que se inmiscuyó en todo tipo de guerras. Estas batallas acabaron por arruinar las arcas del Estado y con él mismo endeudado con cientos de prestamistas. Ante tal situación financiera, el monarca decidió crear un impuesto progresivo mediante el cual los más adinerados debían de contribuir en mayor medida, y lo hizo basándose en una premisa lógica; aquellos con más poder adquisitivo tenían casas más grandes, en las cuales, obviamente, había más ventanas. Así, el monarca tuvo la idea de hacer pagar un impuesto por cada una de ellas que hubiera en los hogares de Inglaterra y Gales.

Sin embargo, la picaresca puede ser también una actitud británica, porque una vez se estableció ese impuesto y casi de la noche a la mañana, fueron muchos los ciudadanos que con intención de eludir su pago decidieron tapiar las ventanas. La norma incluso condicionó la arquitectura de los siguientes años, ya que muchas de las nuevas casas se hicieron con muchas menos ventanas de las que sería lógico en una estructura normal, o incluso sin ninguna en absoluto, llegándose tan sólo a pintar alguna (las falsas estaban exentas) a modo de decoración. Pese a ser un impuesto muy impopular, éste no sólo se mantuvo hasta 1851, sino que además fue adoptado por otros países como Francia o Méjico. 

  1. El “boom” de los patitos de goma 

Si entras en una tienda de recuerdos de Reino Unido con casi toda seguridad encontrarás, en algún punto, un pato de goma como los que se utilizan con los bebés a la hora de darles un baño. Un souvenir que puede resultar un tanto llamativo si se desconoce el motivo por el cual se popularizaron en Reino Unido.Patito de goma con la bandera británica

En 2001, un grupo de pintores acudió al Palacio de Buckingham para acondicionarlo, dividiéndose en grupos para realizar el trabajo. A uno de ellos se le asignó el baño de la Reina Isabel II y le llamó la atención ver uno de estos patos entre los botes de jabón y cremas de la misma. Quizás con intención de obtener algún beneficio económico, filtró este dato al tabloide The Sun, que lo hizo público en el siguiente número. Un detalle así pasaría desapercibido en cualquier otro país, pero la mitomanía en torno a la monarquía provocó que las ventas de este tipo de juguetes se duplicaran en los siguientes meses. No faltaron las empresas que crearan versiones alternativas, como patos caracterizados como soldados o reyes y, aún hoy en día, siguen asociándose a la Reina de Inglaterra y son un objeto especialmente popular entre los propios británicos. 

  1. La calle más corta del mundo

Con tan sólo 2.06 metros de longitud y acreditada por el mismo Libro Guinness de los récordsEbenezer Place, ubicada en Wick, Escocia, es la calle más corta del mundo.

La diminuta vía surgió en 1883, cuando el propietario del edificio fue obligado a pintar un nombre en el lado más corto del mismo. La calle consta de un solo número, que corresponde a la entrada frontal del hotel Mackays.

  1. De “peelers” a “bobbies”

Pese a que desde décadas antes ya se había planteado la necesidad de crear un servicio metropolitano de policía, no fue hasta 1829 cuando nació el primer cuerpo de seguridad profesional de Reino Unido. El encargo de crear y organizar esta primera unidad de policía recayó en Sir Robert Peel, que por entonces era Ministro de Interior británico y acabó como Primer Ministro del Reino Unido. En referencia a su apellido, y dado el ímpetu que puso en su creación, los policías eran conocidos con el sobrenombre de “peelers”. Sin embargo, la cercanía de dicho ministro, que solicitaba ser llamado por todos por su nombre de pila, provocó que progresivamente los policías cambiaran su apodo al más amistoso de“bobbies” que aún hoy perdura.

  1. ¿Está Winston Churchill? Páseme con él

Hoy en día, el elevado número de teléfonos y el deseo de privacidad de muchos hacen imposible concebirlo, pero hasta la década de los 50 había un listado con todos los poseedores de líneas telefónicas de Reino Unido a los cuales cualquiera podía contactar.

Winston Churchill

Con una simple llamada y, tras mencionar a la operadora de turno con quién querías hablar o la dirección donde esta persona vivía, ésta te conectaba con personajes que en su día estuvieron en un listado público como el escapista Harry Houdini, el creador de Drácula, Bram Stoker o el mismo Primer Ministro británico, Sir Winston Churchill.

  1. Un secreto a voces

¿Es posible obviar un edificio de más de 190 metros de alto ubicado en una de las zonas más céntricas de una ciudad que sobrepasa los 8 millones de habitantes? Alguien entre los servicios secretos de Reino Unido debió considerar que sí, porque pese a que hasta 1980 la llamada en su día BT Tower constituyó la estructura más elevada de todo el país, la localización de la misma estaba considerada un secreto y no se mencionaba en ninguno de los mapas informativos.

La importancia que dicho edificio tenía para la red de comunicaciones nacionales y, por lo tanto, para la seguridad de Reino Unido, obligaba a no identificar el mismo y referirse a éste con el nombre en clave de “Localización 23”. No fue hasta bien entrada la década de los 90 cuando de forma más o menos velada se reconoció su existencia.

 

Sobre el autor

Economista y abogado de formación y profesión, y curioso por vocación. Un libro pegado a un hombre, llegó a Londres por ver qué hay detrás. Analítico, pero sencillo y (demasiado) despreocupado, jamás dirá que no a un café. Lleva más de un año tecleando para EL IBÉRICO, y lo que aún le queda.

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