9 curiosidades sobre el Brexit

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En el plazo de unos meses pasó de ser un tema casi exclusivo de politólogos y economistas a una cuestión en la que todo el mundo quería dar su opinión. Más de un año después de que tuviera lugar la votación, aún a día de hoy nadie puede aventurarse a pronosticar cuáles serán las consecuencias de esta decisión. Hoy, desde El Ibérico, os traemos una lista de anécdotas en relación a la salida del Reino Unido de la Unión Europea:

1. Origen del término

El euroescepticismo es un sentimiento que ha estado latente en Reino Unido desde la década de los 70. Sin embargo, la creación de un término con el que indicar la salida de este país de la Unión Europea es bastante reciente. La primera referencia de la palabra Brexit, que no es más que la contracción de “Britain” y “Exit”, fue en la página web EURACTIV, un portal de información sobre la Unión Europea, y de acuerdo a lo señalado por el diccionario de inglés Oxford, el autor de la misma fue Peter Wilding, político y miembro del Lobby “British Influence” que debido a su creación se ganó el sobrenombre de “Mister Brexit”.

2. Cuando se tomó la decisión

Quizás podamos pensar que el acuerdo de convocar un referéndum sobre la continuidad o no de Reino Unido en Europa surgió tras una ronda de reuniones al más alto nivel y con representantes de otras formaciones y entidades. Nada más lejos de la realidad, ya que al parecer la decisión fue tomada de forma casi precipitada por el ex primer ministro David Cameron en una charla que este mantuvo con William Hague, Secretario de Exteriores, y Ed Llewellyn, jefe de personal de Downing Street en una espera en el aeropuerto de Chicago. Lo que nunca ha transcendido es si el referéndum fue planteado como forma de zanjar un debate en torno a la conveniencia o no de Reino Unido de seguir dentro de la UE, para evitar una escisión dentro del Partido Conservador o como una estrategia de Cameron de reforzar su papel, entre otros motivos.

3. Voto en masa

A medida que la fecha fue acercándose, ambos sectores lograron movilizar a un mayor número de votantes, hasta el punto de que el recuento arrojó una participación de más de 33,5 millones de personas, un 72,2% del total de ciudadanos con derecho a voto y que representa la consulta con un mayor nivel de participación desde las elecciones de 1992.

4. Las primeras consecuencias

Nadie sabe con exactitud qué es lo que implicará el Brexit a medio y largo plazo, pero sus primeros efectos pudieron palparse horas después de que se conociera el resultado de la decisión. El más notable fue la depreciación de la libra, sobre todo respecto al euro y el dólar, y una caída del mercado financiero así como de otras industrias como la construcción. Sus consecuencias no se limitaron tan solo a Reino Unido, sino que las bolsas de la mayoría de países europeos y Estados Unidos cerraron en números rojos en los días posteriores a la votación.

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5. La ideología, un factor de menor relevancia

Los análisis que siguieron a la votación arrojaron conclusiones un tanto curiosas, y quizás la más llamativa es que el decantarse por una u otra opción estuvo basado más en una cuestión de origen geográfico o de edad que de simpatía o adhesión a uno u otro partido. Así, mientras que los habitantes de Inglaterra y Gales optaron en masa por la salida, los de Escocia e Irlanda del Norte se decantaron por la permanencia, mientras que en cuestión de edad aumentaban las probabilidades de optar por abandonar la UE a medida que el votante era mayor.

La afiliación a uno de los dos grandes partidos resultó no ser tan importante como esos otros factores, y tanto dentro del partido Conservador como del Laborista hubo personas que se decantaron por una u otra opción en atención a diversos motivos.

6. La economía, para los partidarios de la permanencia…

En la recta final de la consulta comenzaron a publicarse estudios sobre las consecuencias económicas que podría tener la salida de la Unión Europea. Y aunque los pronósticos variaban enormemente de uno a otro, sí que puede decirse que la tendencia general era indicar que la salida tendría efectos negativos a medio y largo plazo. De este modo, los partidarios de continuar se apoyaron en este aspecto, haciéndolo valer como principal argumento, e indicando que más de 3 millones de puestos de trabajo están en riesgo de desaparecer así como miles de millones de libras en inversiones e impuestos que se perderán por los efectos sobre determinadas industrias, en especial el sector bancario y financiero.

7… e identidad nacional para los que apoyaban la salida

Varios fueron los motivos sobre los que los rupturistas apoyaron su campaña, siendo uno de los más relevantes el de “identidad nacional”. Para muchos británicos partidarios de abandonar la UE, el hecho de tener que cumplir con la normativa europea en lugar de la propia resultó ser una merma de la soberanía nacional. Además, existe el mal hábito entre los británicos de no considerar a Reino Unido como parte de Europa en términos geográficos, algo que fue alimentado por los que querían salir para extender la sensación de desapego hacia el viejo continente.

 

8. El artículo 50 del tratado, el verdadero punto de inflexión

A efectos legales, el referéndum celebrado en Reino Unido el año pasado no tiene ninguna consecuencia a nivel de la Unión Europea. Para la institución comunitaria esto no determina la continuidad o no, sino que es necesario que el Gobierno del país solicite formalmente la aplicación de ya famoso artículo, lo que marca el inicio de la salida. Sólo entonces se considera activado el plazo de dos años para concluir las negociaciones que pongan fin a la relación.

9. Europeos, hasta el último día

Durante el período de negociaciones que marcan la salida, Reino Unido sigue siendo miembro de pleno derecho de la Unión Europea. Con lo cual, tiene que seguir contribuyendo económicamente al mantenimiento de sus instituciones, tanto los británicos como los europeos siguen disfrutando de la posibilidad de moverse y trabajar libremente en cualquiera de los países miembros, además de que Reino Unido puede expresar su voto en todas las cuestiones que se debatan a excepción, precisamente, de las que determinan su salida.

Sobre el autor

Economista y abogado de formación y profesión, y curioso por vocación. Un libro pegado a un hombre, llegó a Londres por ver qué hay detrás. Analítico, pero sencillo y (demasiado) despreocupado, jamás dirá que no a un café. Lleva más de un año tecleando para EL IBÉRICO, y lo que aún le queda.