Amparo Sard analiza los límites del ser en la Galería Maddox Arts

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Contrastes, volúmenes, símbolos acerca de la vida, la sensibilidad y las pulsiones contrastando los límites y las tendencias de cada uno con el mundo que nos rodea. En la galería Maddox Arts, situada en el céntrico barrio londinense de Mayfair, la reconocida artista mallorquina Amparo Sard realiza, desde el 4 de noviembre al 5 de diciembre, un recorrido artístico a través de trabajos de diferentes dimensiones que abarcan su trayectoria desde el 2004 hasta el 2014.

La exposición se engloba dentro de la iniciativa del IEB Institut D’ Estudis Balearics de promocionar a los artistas baleares en el extranjero, por lo que cuenta con el patrocinio del Gobierno Balear. En esta ocasión la exposición de Amparo Sard se expone en la Galería Maddox Arts y se enmarca dentro de la programación de Spain Now.

Sus estudios de ciencias puras se desviaron hacia su vena más artística y sensible, y Limits es un guiño que hace la artista a esta vena matemática trasladada al arte. Amparo Sard aplica simbólicamente a su arte una fórmula matemática para calcular tendencias. Es la genética y las experiencias frente a las pulsiones ligadas a la inmediatez; todo esto desde la idea de que las decisiones que se toman en la vida desencadenan en una realidad que nos clarifica nuestro destino.

La exposición que propone Amparo se compone en su mayor parte por el lenguaje que le dio más emociones, como ella misma indica, que es el papel perforado. Realiza un dibujo en la parte trasera que va saliendo a la luz gracias a una aguja con la que perfora la superficie y delimita el contorno de las figuras, objetos y espacios. El volumen es una parte importante en su mensaje, el cual ella consigue empleando un estudiado uso del agua que abomba la cartulina o simplemente a través del juego de contraste de luces. En las obras de grandes formatos, consigue esa sensación de profundidad aumentando la dimensión de los agujeros y añadiendo material al interior de los mismos, ya que la superficie en este caso es totalmente plana.

La evolución temática en la obra de Amparo Sard ha sido muy sutil y ha estado ligada a su sensibilidad. Como ella declara, su mensaje gira entorno a “una evolución acerca de los abismos del ser, el límite entre tú y el resto del mundo, el espacio intersticial de cada uno de nosotros que, al ser invadido te da una sensación de incomodidad; los miedos de uno mismo ante la vida”. Nos traslada a su mundo, un mundo blanco y límpido cuyos símbolos llenan de significado.

En sus primeras obras aparecían vestimentas en referencia al ser humano y su espacio vital, para pasar luego a adquirir protagonismo la artista con sus autorretratos, en los que mira de frente al espectador y le guía en un diálogo entre ambos. Amparo Sard nos presenta sus inquietudes y miedos, su mensaje y su mundo. Las moscas, en contraposición, aparecen como símbolos que se repiten y representan la sociedad, ese insecto inofensivo pero desagradable en algunos casos.

En esta confrontación entre lo bello y lo siniestro presente en su contenido, el papel blanco y los agujeros reflejan la belleza y lo sutil; mientras que lo malvado y retorcido es representado por esa parte escondida que se encuentra detrás de sus obras. Imágenes subliminales que explican algo desagradable, cuya existencia se percibe pero se esconden tras un velo blanco agujereado ya que si no fuera así no se podrían soportar. Aparecen cuerpos cortados o miembros inertes en referencia, según nos comenta la artista, a una teoría del escritor Edmund Burke, acerca de la confusión que nos crean los objetos inanimados que se animan y los elementos vivos inertes. Esas sensaciones formarían parte de lo siniestro, que Amparo lo relaciona con la parte interior de los agujeros.

El diálogo entre las perforaciones y el blanco en su obra ha llegado a un límite en el que entra en escena la parte trasera del blanco del papel; la materia se hace finalmente física y aparece para crear una simbiosis entre ambas realidades.

Las ramas que aparecen en sus obras y en la instalación que complementa la muestra forman parte del paisaje. Para la artista la naturaleza es una metáfora de la vida que aparece cortada en un espacio cúbico o atraviesa su cuerpo. Somos lo que queremos ser y estamos donde queremos estar, ya que cada uno, respecto al mundo, es dueño de su propia existencia y reflejo de sus propias decisiones.

Sobre el autor

Comisario y crítico de arte, colabora desde marzo con El Ibérico escribiendo sobre eventos y exposiciones en Londres. Llegó a Londres hace 3 años y desde entonces ha retomado la escritura de artículos y recensiones sobre arte contemporáneo, que empezó en Valencia hace años colaborando para el periódico “El Mundo”. Escribe textos para catálogos y participa entre otros en el blog de la web Amparela.com con textos mensuales desde hace casi 2 años.

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