Barcelona es más que fútbol

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Por Diana Rodríguez

Si os aventuráis a descubrir una ciudad desde otra perspectiva, dejando de lado los lugares comunes y las muletillas, descubriréis que no es más de lo mismo y que no importa lo que otros hayan visto, porque siempre habrá un nuevo mundo por conquistar.

En esta edición de Conoce un destino estáis invitados a conocer la capital de la comunidad autónoma de Cataluña. Esa donde está la sede del eterno rival del Real Madrid Club de Fútbol. Pero, no hablaremos de goles y copas ganadas. ¡Nada de eso! Es momento de ver la cara de una ciudad desde lo alternativo, con ganas de sentir el roce de la calle y dejarse guiar por el local.

A Barcelona podéis llegar desde cualquier parte del mundo, hay un solo aeropuerto que se llama El Prat de Llobregat y otros dos aeropuertos en las cercanías: en Girona y Reus, ubicados a 120 km aproximadamente de la capital. Nosotros decidimos coger desde la estación de Atocha en Madrid un tren que nos dejó en la estación Barcelona Sants. Es un trayecto de tres horas que ofrece la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (Renfe) -reservar los billetes es muy sencillo y todos los pasos los encontráis en la web oficial. Además, Renfe ofrece un sinfín de ofertas nacionales e internacionales para que compréis con tiempo la promoción que se ajuste a vuestro bolsillo.

Las salidas y llegadas de los trenes suelen ser puntuales, por ejemplo, partimos de Madrid a las 6:20 horas de la mañana y a las 9:20 ya estábamos recogiendo el equipaje. Hay que tener en cuenta que el punto de control que permite el acceso al tren se cierra dos minutos antes de su salida. En estaciones grandes y con escáner para equipajes es aconsejable llegar con al menos 15 minutos de antelación. No es necesario llevar impreso el billete, desde el móvil podéis mostrar el código de compra y realizar el check-in para los viajes en Ave, Larga Distancia o Avant.

¿Listos para dormir en un Tailor Shop?

Pars Tailor’s Hostel es la recomendación de alojamiento en Barcelona. Conseguís de todo en un mismo lugar: un espacio temático, intercambio de idiomas, comunidad viajera y una cama low-cost en una antigua fábrica textil que está inspirada en una sastrería del año 1930. El espacio ofrece un nuevo concepto con una decoración vintage e industrial, equipado con objetos antiguos y típicos de sastrerías de todas partes del mundo, como máquinas de coser y coloridas franjas de tela que cuelgan de las paredes.

Recepción Pars Tailor's Hostel

Recepción Pars Tailor’s Hostel

La hospitalidad del lugar se siente desde la zona de la recepción. Ese sentido de pertenencia se debe a que las propietarias, junto a su equipo de trabajo, convirtieron su pasión por el diseño de interiores en un hostel pensado a la medida de los viajeros modernos. En Pars Tailor’s Hostel no hay tiempo para el aburrimiento, caminar por las instalaciones es como estar en un museo de la industria textil. No extrañéis que las mesas del salón tengan forma de tabla de planchar o que encontréis espejos largos por las zonas comunes de los dormitorios.

La azotea tiene unas tumbonas que podéis disfrutar a cualquier hora, dicen que en verano se está muy bien allí arriba. La hora de la comida es muy particular, todos los huéspedes se concentran en el salón y -mientras intercambian idiomas, aprendizajes y contactos- son testigos de cómo Yvee prepara el desayuno que ofrece la casa. También podéis dejar vuestras comidas en el frigo y cocinar cuando os apetezca. ¡Es estar en casa!

Reuniones de viajeros en Pars Tailor's Hostel

Reuniones de viajeros en Pars Tailor’s Hostel

Tailor’s sólo tiene capacidad para 30 personas, con habitaciones compartidas y los precios son muy asequibles, por lo que se agotan las plazas con gran facilidad. Juan Poggi, encargado de esta sede, nos comentó que Pars Hostel Barcelona ofrece otro albergue temático decorado con la magia del teatro, se llama Teatro Hostel. Está ubicado a cinco minutos caminando de La Rambla y a 15 minutos de la playa de la Barceloneta.

Si reserváis alguna habitación, no olvidéis preguntar por las fiestas en la playa, visitas guiadas gratuitas, cenas familiares en las terrazas o cualquier otra actividad que siempre organizan. Estos chicos tienen la creatividad a flor de piel.

Recorrer Barcelona

Para conocer lo nuevo hay que redescubrir lo que ya estaba. Esta premisa siempre va con nosotros en cada viaje y nunca nos ha decepcionado. Así que fijaos en esta ruta.

Barcelona medieval: podría iniciarse en la catedral de Santa Eulàlia y seguir por el Carrer del Bisbe hasta la Plaza Sant Jaume. Cuenta con numerosos atractivos turísticos envueltos con el estilo gótico que caracteriza a esta zona. El Barrio judío también está muy cerca y, a pesar de que fue abolido hace más de 600 años, aún es posible encontrar algunos restos de lo que fue en su momento.

Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia de Barcelona. Foto: Diana Rodríguez

Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia de Barcelona. Foto: Diana Rodríguez

Barcelona más vital: varios puntos neurálgicos de la ciudad se diseminan a lo largo de La Rambla, un emblemático paseo que conecta con la plaza de Cataluña, el Gran Teatro del Liceo, el Centre d’Art Santa Mónica y el colorido mercado de La Boquería. Al caminar por este bulevar, encontraréis en el primer tramo quioscos de flores que colorean el continuo deambular de miles de personas.

Barcelona 360°: la plaza de toros de Las Arenas no acoge corridas de toros desde 1977 y es hoy un moderno centro comercial que tiene la particularidad de conservar su original fachada con el tradicional estilo neomudéjar. Pocas personas han probado subir gratis por las escaleras mecánicas o ascensor del interior del centro comercial hasta el quinto piso, nosotros nos aventuramos y al llegar pudimos divisar Montjuic, la Sagrada Familia y Plaza España. Arriba el espacio es circular, podéis caminar y observar la mayor parte de Barcelona desde diferentes perspectivas, y también hay restaurantes para comer típica comida catalana donde sugieren probar el clásico pastel coca o la escalivada.

Arenas de Barcelona. Foto Diana Rodríguez

Arenas de Barcelona. Foto: Diana Rodríguez

Barcelona icónica: una ciudad no sería atractiva sin sus emblemas. Decir “Barcelon”a es pensar en Gaudí, Dalí, Olimpiadas del 92, fútbol y arte. Ir es ver la Sagrada Familia; la antigua Casa Milà conocida como La Pedrera; sentir la afición de un deporte en el Museo del FC Barcelona; apreciar el estilismo, los colores y la cultura en los distintos museos que homenajean a los grandes maestros españoles; y caminar en el Estadio Olímpico Lluís Companys de Montjuic.

Estadio Olímpico Lluís Companys de Montjuic. Foto: Diana Rodríguez

Estadio Olímpico Lluís Companys de Montjuic. Foto: Diana Rodríguez

Pero hay otro icono que quizás pocos conocéis, y es la tradicional cerveza Moritz Barcelona fabricada desde 1856. Llegad a Ronda de Sant Antoni 39 y veréis no sólo una destiladora, sino un espectacular referente gastronómico y tienda de souvenirs que conserva algunos vestigios de los indicios y sede corporativa de la empresa. Son tres edificios que muestran el modernismo de un trabajo arquitectónico que se disfruta más porque conservan las paredes de hace 150 años.

Tienda de la fábrica Moritz Barcelona. Cortesía Moritz

Tienda de la fábrica Moritz Barcelona. Cortesía Moritz

Barcelona al natural: esta ciudad cuenta con múltiples lugares donde podéis apreciar maravillas arquitectónicas bordeadas por la naturaleza. Para un contacto directo con el mar Port Vell, es la parte más antigua del Puerto de Barcelona. Si buscáis algo de montañismo el mirador del Museu Nacional d’Art de Catalunya, con atardeceres que roban el habla y dibujan el skyline de Barcelona.

Barcelona hipster: El barri de Gràcia es popular y multicultural, caminar sus calles es disfrutar de la identidad propia de la zona y descifrar mensajes en latas recicladas pegadas en las paredes. Es como descubrir una nueva Barcelona, su cultura e historia contada al mejor estilo del street art.

Street Art en Barcelona. Foto: Diana Rodríguez

Street Art en Barcelona. Foto: Diana Rodríguez

Ya que estamos revelando secretos, cerramos esta nota con el bar número 68 de la calle Tallers donde se esconde el Nevermind, una segunda casa para los fanáticos del grunge y el skate. Desde la entrada hasta el aseo hay pegatinas alusivas a la música y el patín, máquina expendedora de cerveza, de palomitas, un futbolín, sofás, una máquina recreativa old school, grafittis y la joya del bar: un pequeño bowl para patinar dentro.

Bowl del Nevermind. Cortesía Chema

Bowl del Nevermind. Cortesía Chema

 

Sobre el autor

El Ibérico Gratuito es el único periódico quincenal escrito en español para la comunidad española e hispanoparlantes de Londres.

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