Beatriz Pindado, única española seleccionada para el World Burlesque Games

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El próximo 24 y 25 de octubre tendrá lugar en Grand Hall de King’s Cross en Londres la mayor competición internacional de burlesque, el World Burlesque Games, un escaparate para las nuevas tendencias dentro de este arte performativo en pleno auge,  como demuestra el cartel de no hay billetes colgado hace semanas por la organización del evento. Tras un reñido proceso de selección con más de 200 candidatas y candidatos, la española Beatriz Pindado con su alter ego “La Beti” ha sido una de los seis finalistas para competir por el triunfo en la modalidad de Newcomer, reservada a artistas con menos de dos años de experiencia.

El burlesque es un estilo de arte escénico surgido en la época victoriana del XIX que se vale de la parodia y la exageración para criticar un rasgo o una situación social, relacionándose en origen con espectáculos similares como el vaudeville americano, el cabaret francés o la pantomima y el music-hall británico. La corriente actual del arte burlesco proviene del movimiento pin-up iniciado en los años 20, donde un determinado número de mujeres rompía los esquemas sociales existentes reclamando su libertad sexual, atreviéndose a posar desnudas, o con poca ropa,  llegando a ser una revolución frente a todo lo que representaban las viejas generaciones.

En la actualidad este género artístico aglutina una amplia variedad de acciones: danza, mini-dramas, comedias y stripteases, caracterizadas por el uso de opulentos vestidos con imaginativos personajes no carentes de un discurso teórico y crítico, una nueva forma expresiva que propone una mirada novedosa sobre la feminidad y la sensualidad.

Beatriz Pindado se inicia en el mundo de la danza para especializarse en baile flamenco, recibiendo clases de maestros como la bailaora Matilde Coral, entre otros. Completa su  licenciatura en Historia del Arte y realiza posteriormente un master en Estudios Hispánicos, especializándose en la obra de Federico García Lorca. Pindado comienza su andadura artística tras residir en distintas ciudades europeas que la inspiran a investigar sobre la esencia de la cultura española, basándose en el concepto lorquiano de duende, definido por el poeta como “un poder y no un obrar, un luchar y no un pensar”.

Entrevista a Beatriz Pindado.

Cuéntanos un poco tus primeros pasos como artista performer.

Empecé con acciones que venían a deconstruir el modelo de mujer descrita en la obra de Lorca y que define claramente los estereotipos a los que se ha visto constreñida durante mucho tiempo la mujer española. Una mezcla de recital poético, flamenco y vodevil para cuestionar los modelos femeninos de madre, virgen, puta, boba o loc,a que tan magistralmente retratara nuestro dramaturgo más universal.

¿Cómo definirías el arte burlesco?

El burlesque es una plataforma donde artistas de diferentes disciplinas crean escenas de entretenimiento para ser representadas en un máximo de siete minutos. El humor, la fisicalidad, la sensualidad, la ironía y el carisma son rasgos primordiales, pero también su contenido altamente crítico. Es el culto a la extravagancia, a la voluptuosidad. Se dignifican aspectos que la sociedad pasa por alto, creando belleza, acercándote a un mundo mágico donde la raza, la edad o la talla no suponen un límite. Creo que es una inspiración para cualquier persona porque estimula a dar rienda suelta a los instintos más provocadores, en aceptación de nuestra naturaleza, sea cual sea el género o la condición que tengamos o que queramos experimentar.

Beatriz Pindado

 ¿Cuál fue tu primer contacto con el mundo pin-up?

Cuando llegué a Londres hace unos cuatro años empecé haciendo prácticas en dos galerías de arte ya que mi intención era dedicarme profesionalmente a su aspecto comercial. Al ser prácticas no remuneradas tuve que buscar una fuente de ingresos y conseguí un trabajo de camarera en un cabaret. Allí se me despertaron las ganas de subirme a un escenario, de incorporar nuevas claves de humor, sátira y exhibicionismo a mis acciones.

 Tu carrera está siendo meteórica, ¿a qué se debe el secreto de tu éxito?

Bueno no creas, esto es un proceso largo que requiere mucho trabajo, preparación y la participación de mucha gente.  Hay dos vertientes, una que son los trabajos que hago por encargo – de musa o de modelo –  y otra que son las acciones de mi propia creación. Con La Beti tengo un repertorio de cinco o seis personajes que van incorporando nuevas facetas según al escenario donde vaya.

Para construirlos me centro en una idea, un personaje o una música. A partir de ahí construyo la acción, pienso en el vestuario que siempre tiene que ser fácil de quitar, tengo la gran suerte de que mi madre me hace una ropa maravillosa. Además cuento con una mentora, una curadora y otros profesionales de la escena que me ayudan a perfilar cada aspecto coreográfico, escenográfico o de caracterización. Todo parece improvisado, pero cada detalle está medido y calculado.

Tus personajes siempre acaban perdiendo la ropa.  ¿Cómo dialogan el  burlesque y el feminismo que denuncia la cosificación del cuerpo femenino?

Al contrario de lo que pueda parecer a primera vista, creo que se dan la mano. Mi práctica artística la hago desde la libertad, celebrando mi cuerpo y en posesión de él. Mis performances no muestran solo un cuerpo que se quita la ropa. En mis actos hay contenido, preguntas que lanzo sobre folklore, tradición y clichés. No objetivizo mi cuerpo, al revés, le voy quitando capas para llegar a la esencia, al cuerpo que todavía está manchado de prejuicios y dolor, el templo donde el erotismo y la energía sexual hablan y se expresan.

La mujer salvaje que tanto miedo da, que tan criticada ha sido, yo la honro y la glorifico. Creo que es en la poderosa energía sexual femenina y en el erotismo donde está el duende del siglo XXI. Para mí el duende, la herida del misterio, se encuentra en el erotismo y me parece importante de destacar. Lorca decía que todo lo que tiene sonidos negros tiene duende.

Creo que el cuerpo de la mujer cruje, llora lágrimas negras; necesitamos sanar, limpiar, conquistarnos desde lo más profundo y para ello hay que ir a la esencia con la que fuimos creadas, saltando por encima de los comportamientos que nos han sido impuestos… hay que ubicar nuestro poder sexual en un lugar de celebración y autoestima. Y yo hago eso.

Sobre el autor

Dolores Galindo es periodista, comisaria y crítica de arte. Estudió un máster en Arte y Política en Goldsmiths University of London, donde permaneció durante dos años como investigadora asociada al Centre for Postcolonial Studies, compaginando su faceta de investigadora con colaboraciones periodísticas . Actualmente cursa su doctorado en el Iberian and Latin American department de Birkbeck College, su tesis investiga sobre las conexiones entre el arte y la sociedad. Vive en Londres desde hace 6 años y escribe para El Ibérico desde hace cuatro.

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