Pájaros de papel (Emilio Aragón, 2010), la primera pelÃcula como director del conocido artista es, en contra de lo que pudiera parecer, una de las obras más valientes de los últimos años. Y no sólo por el hecho de apostar por un proyecto con la recurrente guerra civil española como telón de fondo -dando carnaza a los detractores de esta temática que a menudo olvidan que una pelÃcula es mucho más que el contexto histórico en el que está desarrollada- sino, además, por haber convertido su ópera prima en un homenaje a toda esa generación de cómicos que, en tiempos convulsos, intentaban alegran al personal como buenamente podÃan. Un aspecto, este último, que el propio director conoce muy bien ya que pertenece a una de las sagas de artistas más importantes que ha dado nuestro paÃs; es por ello que, debajo de todo ese sentimiento de agradecimiento a estas gentes del espectáculo, se halla un profundo homenaje a su propia familia -en general- y a la propia figura de su padre, en particular.
serueda
Humor en tiempos revueltos
- Monday, 16 April 2012
- Pablo Sánchez
Un viaje hacia la madurez
- Monday, 16 April 2012
- Pablo Sánchez
Hablar de Y tu mamá también (Alfonso Cuarón, 2001) es hablar del nuevo cine mexicano, ese nuevo concepto que nació en la década de los 90 bajo el cual se pretendÃa, a través de las pelÃculas, retratar la realidad social de un paÃs como México. En este concepto ven la luz, además de la que hoy nos ocupa, pelÃculas tan representativas como La ley de herodes (Luis Estrada, 1999) o Como agua para el chocolate (Alfonso Arau, 1992), dos tÃtulos claves en el cine del paÃs azteca. Sin embargo, la pelÃcula que terminó por consagrar al cine mexicano tuvo lugar a comienzos del nuevo siglo y es, precisamente, Y tu mamá también. Una cinta adulta, repleta de erotismo, convertida en todo un canto a la vida. Construye Cuarón un film que, bajo su engañosa capa de superficialidad y desenfreno, esconde algo mucho más importante: la huida de dos jóvenes de la realidad, su lucha constante por evadirse de un mundo que no comprenden; un mundo que aquà se nos muestran tal y como es, con su corrupción policial, violento, con abismales diferencias entre sus clases sociales. En este sentido, estamos ante una pelÃcula social que muestra la cara más amarga del paÃs, sin renunciar por ello a ofrecernos ese encanto que se respira en sus gentes, en sus costumbres y en sus bellos parajes.
El atraco más frustrado de la historia
- Thursday, 12 April 2012
- Pablo Sánchez
Cuando hablamos de Tarde de perros (Sidney Lumet, 1975) resulta inevitable compararla con otra de sus más grandes predecesoras en materia de atracos como es Atraco perfecto (Stanley Kubrick, 1956). Y, aunque ambas pelÃculas comparten esta esencia temática, lo cierto es que a la vez presentan diferencias más que notables. Mientras que en la obra de Kubrick los atracadores presentaban un estratégico plan milimétricamente trazado y estudiado para conseguir su objetivo, en Tarde de perros los asaltantes son tres individuos inexpertos. Asimismo, si la obra del director de El resplandor estaba encuadrada dentro del ámbito de la ficción, la pelÃcula de Lumet se encuentra basada en un insólito caso real ocurrido en 1972. Además, mientras el grupo de delincuentes del film de Kubrick llevan a cabo su plan en un hipódromo, la acción de la pelÃcula que hoy nos ocupa se desarrolla en una sucursal bancaria. Por último, Tarde de perros es mucho más inclasificable que su predecesora al tratarse de una pelÃcula que combina, hábilmente, drama, conflicto social, acción policial, acertados golpes de humor y elementos del mejor thriller.
La lucha por sobrevivir
- Thursday, 12 April 2012
- Pablo Sánchez
Aunque pueda parecer que el género de catástrofes en el cine es un fenómeno reciente -sobre todo por el gran desarrollo de los efectos técnicos en la última década-, lo cierto es que ya viene de lejos. En los años 70, época en la que este tipo de cine vivió su edad de oro, tuvieron lugar algunas de las pelÃculas de supervivencia más recordadas de la historia, como es el caso de Aeropuerto (George Seaton, 1970) o El coloso en llamas (John Guillermin & Irwin Allen, 1974), sin olvidar, claro está, a la que se rodó entre ambas, considerada pionera en el cine de catástrofes acuáticas: La aventura del Poseidón (Ronald Neame, 1972). Es inevitable hablar de esta aventura en la que un lujoso transatlántico queda boca abajo por culpa de una gigantesca ola sin hacer referencia a Titanic (James Cameron, 1996), la pelÃcula que no sólo mejoró la fórmula de la original, sino que además se vio beneficiada, además de por el poder visionario de su director, por el empleo de todos los efectos especiales habidos y por haber. Tampoco se debe olvidar mencionar el propio ramake de este clásico de los setenta, Poseidón (Wolfgang Petersen, 2006) que, a pesar de añadir más espectacularidad al conjunto, no contiene ni la décima parte de talento y eficacia que la original.
La mujer que sabÃa demasiado...
- Thursday, 12 April 2012
- Redacción
Que Hitchcock sentÃa una profunda simpatÃa y admiración por las actrices rubias y guapas no es ningún secreto. Asà lo atestiguan films suyos encabezados por Grace Kelly (Crimen Perfecto, 1954), por Kim Novak (Vértigo, 1958) o Joan Fontaine (Rebeca 1940). Pero, si a la condición de rubia y guapa añadimos la de inteligente, es cuando El hombre que sabÃa demasiado (1956) cobra una importancia capital. Y es que Doris Day, protagonista del esta pelÃcula -remake americano de la cinta británica que el propio director rodó en 1937, con menos presupuesto y duración- se revela como una de las mujeres más inteligentes y perspicaces de cuantas ha dado el cine hitchcockiano, motivo por el cual esta cinta ha pasado a la historia como una auténtica abanderada del feminismo. A su lado, James Stewart -el otro protagonista de la función, en la que fue la tercera colaboración con el director después de La soga (1948) y La ventana indiscreta (1954)- no es más que un ingenuo personaje -genialmente interpretado, eso sÃ- devorado por la astucia de su esposa.


Un sitio abierto a la participación a los que, como yo, aman al que considero el principal constructor de emociones de nuestro tiempo: el cine.




