Brandalism, el arte de dinamitar la publicidad

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Hemos llegado a un punto de comprensión del ser humano que nunca antes habíamos alcanzado. Actualmente sabemos como sugestionar a una persona, sobretodo si se aplica un bombardeo constante de la forma más aparentemente inocua posible: anuncios. Brandalism es un movimiento activista anti-publicidad formado por distintos artistas que nació en 2012 en Londres.

Brandalism, atacando con arte donde más duele

Al bolsillo, o lo que es lo mismo, a los anuncios. Desde sus inicios han tendido a ocupar los distintos espacios publicitarios que han podido. Mencionar que el dinero que cuestan los anuncios de las marquesinas de los autobuses es enorme. Ese fue el objetivo en su primer ataque organizado, llenar dichas marquesinas con trabajos monocromáticos de concienciación. 40 artistas cambiaron 365 anuncios en 10 ciudades de Gran Bretaña.

Su última acción tuvo lugar hace un par de meses en Francia con respecto a la cumbre de Paris en la que se discutía el cambio climático y las medidas que podían llevar a cabo los distintos países para combatirlo. Al final, todo quedó en un acuerdo no vinculante. Brandalism ocupó más de 600 espacios publicitarios con distintos trabajos artísticos cargados de crítica social.

¿Por qué Brandalism?

Desde Brandalism expresan los motivos por el que este movimiento surge. Os dejamos a continuación con la traducción de su filosofía.

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¿Un centavo por tus pensamientos? Bueno ¿qué tal 1610000000000 de centavos (o 16,1 millones de libras)? Eso es lo que la industria de la publicidad del Reino Unido paga cada año por nuestros pensamientos. Funciona con un poco menos de 250 libras por persona. Se podría pensar “están perdiendo dinero”. A la mayoría de nosotros nos gusta creer que los anuncios no nos afectan. Pero ¿qué es lo que justifica estas sumas?

Brandalism 9La publicidad en su forma más básica trata de explicar por qué un producto en particular es más rápido, más resistente o más barato que el resto. Pero este tipo de anuncios son una rareza hoy en día, en su mayoría se encuentran acechándonos en las estériles tierras de la televisión durante el día o los periódicos locales. Este tipo de marketing son a la publicidad moderna lo que una lanza de pedernal primitiva es a un misil de crucero.

Más que informarnos acerca de un producto, el anunciante intenta dar forma a nuestra comprensión de lo que significa ser feliz, bello y exitoso: qué significa encajar y ser aceptado, lo que significa destacar entre la multitud y ser nosotros mismos, y lo que significa divertirse. Edward Bernays es el hombre generalmente reconocido como padre de la publicidad moderna. Su tío fue Sigmund Freud. Durante el siglo XX, Bernays extrapoló las ideas de Freud sobre lo subliminal de la conducta humana y las aplicó a la tarea de vender cosas a la gente: películas, cigarrillos, golosinas…

Brandalism 10Como vendedor ambulante de mercancías, Bernays sirvió a las fuerzas de propaganda estadounidense durante la Primera Guerra Mundial. Sospechando profundamente de la democracia de masas, sintió que la mente del público tenía que ser guiada por su propio bien. El consumo masivo fue la tónica, proporcionando un impulso vital para la industria. El crecimiento económico es el objetivo fundamental en el que nuestra sociedad ha sido diseñada: para la economía de “producir más”, tenemos que consumir más.

Paul Mazur, un banquero de Wall Street que trabajaba para Lehman Brothers durante la gran depresión económica de la década de 1930, dijo “Tenemos que cambiar a los ciudadanos de Estados Unidos de tener unas necesidades a un deseo. Las personas deben ser entrenadas para el deseo, que quieran cosas nuevas, […] los deseos del hombre deben eclipsar sus necesidades. ”

La publicidad no trata de atender a las necesidades existentes, sino la creación de nuevos deseos. No sólo deseos, sino inseguridades, porque no podemos desear sin sentir que nos falta algo. El proceso de producción de estos deseos no se logra en un solo anuncio, es la acumulación de innumerables mensajes pequeños y sutiles con los que nos alimentan todos los días. Incluso si se pueden ignorar, no se pueden evitar. El londinense medio ve 3.500 mensajes de marketing al día. Mientras que sólo puede hacer una pausa para examinar algunos de ellos. Las afirmaciones acerca de lo que significa ser guapo, sofisticado o respetable se homogeneizan poco a poco a través de una descarga infinita de imágenes día tras día.

Brandalism 2Al hacerlo, la publicidad genera nuevos tipos de personas. Más que el anuncio describiendo un producto, nosotros somos el producto que el anunciante está fabricando. ¿Qué tipo de personas fabrica la publicidad? La publicidad hace que las personas lleguen a detestar su apariencia. Ante la perspectiva de ver todos los días una imagen prescrita de qué se supone que es la belleza, se abastecen de montañas de dietéticos y mares de productos químicos para tratar de convertir nuestra apariencia individual y única en algo cercano a lo ideal.

El ideal es, por supuesto, inalcanzable. Su realidad es retocada. Algunos de los que no pueden alcanzar el ideal van más allá de derrochar el dinero, llegan a pasar hambre en un intento de alcanzar el tipo estilo que las vallas publicitarias y revistas actuales venden. El crítico literario Northrop Frye, una vez llamó a la publicidad “una mezcla juiciosa de adulación y amenazas”. Mientras que la publicidad nos insta a darnos un capricho porque lo merecemos, también implica que sin la combinación adecuada de pertenencias, simplemente no lo valemos. Si ser dueño de la ropa adecuada, zapatos y aparatos significa ganar la oportunidad de encontrar amigos y amantes, el éxito, la popularidad…; la otra cara es que los que carecen de ello se enfrentarán a la soledad y la marginación.

La crisis bancaria reveló la codicia a un nivel que la gente corriente encuentra difícil de comprender – la codicia que llevó a la gente a tomar ciertos riesgos que finalmente hizo que se derrumbasen las economías del mundo occidental hacia la recesión más profunda desde la década de 1930. ¿Cómo puede la gente con tanto dinero estar tan desesperada por obtener mucho más? La publicidad hace que la gente siempre se sienta pobre, que nunca tenga suficiente. Si no son las playeras y los smartphones, es el coche deportivo y el yate. Las inseguridades de los ricos están dirigidas también a la gente corriente.Brandalism 4

Ahora hablan de ‘restablecer el crecimiento’, y ese crecimiento depende de que la gente vuelva a las tiendas y nuevamente a usar sus tarjetas de crédito. Las encuestas de confianza del consumidor y las cifras de ventas al por menor son noticia en primera plana. Las columna periodísticas sobre el medio ambiente se han reducido tan rápidamente como las capas de hielo de la Tierra. La publicidad es parte de un sistema que destruye nuestro futuro para cumplir con las exigencias del presente, una expansión incesante de producción y consumo. Es un asalto psicológico al público llevado a cabo a través de la invasión de los espacios en los que trabajamos, descansamos y pensamos.

La lucha contra la publicidad no es una lucha contra el deseo. Debemos querer más de la vida, no menos, y debemos exigirlo. La cuestión es ¿más de qué?

Este movimiento trata de abrir preguntas sobre los males creados por la publicidad, las falsas necesidades y deseos destructivos que intentan inculcar en nosotros. Y eso pasa por tratar de recuperar parte de los espacios que nos arrebataron.

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Sobre el autor

Ciudadano del mundo nacido en Ponferrada (porque en algún lugar tenía que nacer) y animal sociopolítico por naturaleza y convicción. Apasionado del mundo artístico e histórico. Ávido lector; torpe guionista, peor novelista y absurdo poeta; camarógrafo titulado que le gusta dirigir audiovisuales cuando todos miran hacia otro lado. Escribe para El Ibérico desde octubre del 2015. Piensa poco en el futuro y prefiere vivir el presente.

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