Brexit y doble nacionalidad: los problemas de los británicos en España

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La doble nacionalidad en España y Reino Unido se suma a las restricciones del Brexit y dificulta las maniobras de los ciudadanos expatriados.

El fantasma del Brexit ya se pasea por la atmósfera de Reino Unido y se acerca al corazón de Europa a pasos agigantados. La reina Isabel II ha ratificado con su firma el jueves el proyecto de ley para la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE). Por su parte, Theresa May, revisa los últimos apuntes para la presentación ante Bruselas del Artículo 50 del Tratado de Lisboa, previsto para finales del mes de marzo.

Los británicos en España quieren un pasaporte europeo

La corriente del Brexit arrastra ahora de forma inevitable no solo al importante número de ciudadanos europeos residentes en Reino Unido, sino también a todos los británicos repartidos por el globo terráqueo. En concreto, España es el hogar de  300.000 ciudadanos británicos.  Desde el momento en que Reino Unido ha comenzado a gestionar su propio pasaporte oficial para salir del bloque, muchos británicos que se encuentran viviendo fuera de su país de origen iniciaron en paralelo la misma carrea pero a la inversa, buscando la posibilidad de seguir formando parte de la UE.

Son muchas las historias existentes en esta batalla frente a las diferentes trabas que imponen las legislaciones para acceder a una doble nacionalidad. 

“Mi preocupación es que mis futuros hijos no tengan las mismas posibilidades de vivir y trabajar en otros países con la libertad que hemos tenido nosotros y, que como resultado, el “mundo” se vuelva más introvertido y menos variado”, ha asegurado a El Ibérico N.B, una española con nacionalidad británica, residente en Londres.

Disponer de este derecho, implica simplemente la posibilidad de gozar de un doble vínculo jurídico. A saber, una persona tiene plena condición jurídica de ciudadano nacional en los dos Estados implicados. Asimismo, el individuo únicamente debe responder a sus obligaciones en uno de los dos Estados, siendo en su mayoría, donde se ubica el domicilio.

En el desarrollo de esta gestión es donde comienza el gran problema de los expatriados británicos. A la indignación generalizada de éstos con su propio Gobierno por la ausencia de contacto directo con el Departamento Oficial del Brexit, para poder atender y solucionar sus demandas, se le añaden las restricciones que les impone el Gobierno Español.

Según el Ministerio de Justicia español, España sólo reconoce la doble nacionalidad  a quienes fueran naturales de países iberoamericanos, de Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal. Pues como indica el propio departamento “se consideran países iberoamericanos a estos efectos aquellos en lo que el español o el portugués sean una de las lenguas oficiales”.

A diferencia de lo que sucede en España, Reino Unido permite a los españoles solicitar la doble nacionalidad, pues esta gestión la reconoce la legislación británica y la permite la española. En contrapartida, España no les permite conservar la dualidad,  si solicitas la nacionalidad española debes renunciar a la británica.

Esta cuestión parece un hecho impensable para los miles de ciudadanos británicos que tienen su residencia actual en España, un nuevo frente abierto entre los dos países que ya miden las consecuencias directas que tendrá el Brexit para ambos.

 

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