Clubes ingleses: Mujeres no, por favor

0

Por desgracia no se sabe quién fue el “graciosillo” que difundió la idea de que el término “golf” tiene su origen como un acrónimo de “gentlemen only, ladies forbidden” (“solo caballeros, prohibido señoras”). Aunque el mito -o broma, de mal gusto- existe y se ha difundido entre el imaginario más arcaico, lo cierto es que el vocablo “golf” tiene su origen en el término holandés medieval “kolf” o “kolve” que significa “club” y que de ahí pasa a la lengua escocesa antigua modificada en la palabra “golve”, “gowl” o “gouf”.

Lo cierto es que este párrafo nos serviría para ilustrar lo que está sucediendo en muchos clubes ingleses, concretamente clubes londinenses, y es que en muchos casos el mito se transforma en realidad. “Hay un montón de viejitos que se empeñan en permanecer en el Siglo XIX”, señaló recientemente el diputado laborista Alan Johnson al programa de la BBC esta semana. Johnson hacía una clara mención a clubes tradicionales como el Boodles (1762), el Brook’s (1764) o el Pratt’s (1865), todos ellos situados en el área de St James. Otros clubes como el Travellers de Pall Mall (1819), el Whites (1693) o el East India Club (1849) se dieron por aludidos.

Para ilustrar cómo funcionan esos clubes, pongamos un ejemplo clarificador. El pasado 6 de julio, The Garrick Club, situado en Covent Garden, votó 50,5% a favor de la admisión de las mujeres. Sin embargo, como explicó la periodista Amelia Gentleman en The Guardian el día siguiente, las reglas del The Garrick Club sólo pueden ser modificadas por una mayoría de dos tercios. Así que las mujeres se tiene que aguantar y sólo pueden ir como invitadas a un club que “se sitúa en el corazón de la clase dirigente británica, con jueces de la corte suprema, ministros del gobierno, académicos, altos funcionarios, diplomáticos y periodistas como miembros”. Un socio explicó a Gentleman que el club es “mejor” así porque los hombres se comportan de manera diferente si no hay mujeres presentes. “Hay camaradería, chachareo y una atmósfera igualitaria”, apostilló el socio.

La exclusividad de pertenecer al Club

En su libro Los clubes londinenses para Caballeros, el autor Anthony Lejeune definió un buen club como “un refugio de la vulgaridad del mundo exterior, el eco de un civilizado estilo inglés de vida”. Para el Daily Express, la marca de que un club sea auténtico para caballeros se refleja en que no tiene un sitio web y no pone su nombre fuera: “Si usted no es lo suficientemente chic para saber dónde está ubicado, tampoco es suficientemente chic para entrar “.

Club Travellers de Pall Mall.

Club Travellers de Pall Mall.

Y la pregunta que lanzamos desde aquí es: cómo en pleno siglo XXI, en una era de regulaciones anti discriminatorias, ¿cómo es posible aplicar estrictas políticas de exclusión de género? Durante la redacción de la Ley de Igualdad de 2010, se hizo evidente que prohibirlas por completo sería imposible “sin hacer simultáneamente ilegal, por ejemplo, los clubes de natación solo para mujeres”, remarca la periodista Amelia Gentleman. Por tanto, la Ley permite que una asociación (si posee al menos 25 miembros) “restrinja su pertenencia a las personas que comparten una característica protegida”, por lo que un club de jardinería para hombres no está obligado a admitir a mujeres como miembros, por ejemplo. Las mujeres, desgraciadamente, deberán esperar a que la Ley cambie –para bien- los tradicionales y anticuados clubes tradicionales.

Colin Gordon

El Ibérico

Sobre el autor

El Ibérico Gratuito es el único periódico quincenal escrito en español para la comunidad española e hispanoparlantes de Londres.

Deja tu comentario