Cristina Gestido: “Disfruto tanto de la música clásica como del rock”

0

Cristina Gestido (Oviedo, 1983) vive en Londres desde hace trece años, por y para la música. Lo mismo disfruta tocando la viola en el Royal Opera House o acompañando a John Williams que cantando pop-rock con su banda Gestido, de la cual es indiscutible líder. Compone las melodías, es letrista y busca sus propias giras en un severo universo musical donde muchos desean abrirse un hueco. Después del álbum Empezar de nuevo (2012), este año ha sacado al mercado Too Many Ways, cuya presentación oficial se hará el 29 de julio en Madrid y después del verano en la capital de Inglaterra. Cristina tiene talento y ganas, solo le falta un promotor que confíe en su proyecto. ¿Alguno por ahí?

Vives de dos estilos musicales muy diferentes entre sí, pero los compaginas de maravilla y sin ningún pudor. 

Tuve una mala racha. Gente de la música clásica me critica por dedicarme al rock, y los que se dedican al rock me ven como la típica niñita pija y buena que estudia a Brahms. Por ese motivo, hubo una época en la que no me sentía cómoda en ninguno de los dos gremios. Too Many Ways fue mi manera de fortalecerme y soltar un “si no os gusta, que os jodan”.

Háblame de tus comienzos musicales.

Me crié con la música clásica y el rock al mismo tiempo. Empecé en el conservatorio de Oviedo a los 8 o 9 años. Por aquel entonces mi hermano tocaba la guitarra en una banda y me animaba a escuchar lo que le apasionaba, como Jimi Hendrix, Smashing Pumpkins o Courtney Love. Él me enseñó acordes, y cuando yo tenía unos 12 años me llevó con su grupo para hacer versiones en conciertos. Me levantaba con Mozart y me iba a la cama oyendo a U2. Fue un progreso natural y lógico. A los 15 años fundé mi primer grupo, que se llamaba Mushroom, y ya colaboraba con mi hermano a otro nivel, le hacía arreglos de cuerda, de teclado, coros, etc.

¿Cómo surgió lo de venir a Londres?

En la orquesta joven de Asturias conocí a músicos que habían pasado un tiempo considerable estudiando en el extranjero. Contaban cosas muy interesantes de esas experiencias… y yo soy una persona muy curiosa. Vi la oportunidad de lanzarme a la aventura fuera de España.

Cuando vine a Londres me centré en la música clásica al 100% en el Royal College of Music. Había que sacar una carrera, ser la mejor, competir con otros estudiantes. Nada que ver con el conservatorio de Oviedo en comparación. Debía defender la beca que me habían dado y esforzarme por sacar las mejores notas. Fue duro.

Cristina Gestido se formó en el Royal College of Music.

Las películas y series de televisión muestran dedos sangrando y miles de horas de prácticas…¿exageran?

Es real. Además, apenas salía, no me relacionaba con casi nadie, mis conversaciones las dedicaba exclusivamente a la música y las clases. Allí permanecí 7 años. No tuve juventud hasta los 25, o sea.

¿Tu banda nació como un escape a toda esa tensión?

Podría decirse que sí. Te cuento cómo fue. Mientras tocaba en Royal Philharmonic Orchestra, me ofrecieron irme de gira con Sting. No me convencía demasiado, era algo nuevo, y no quería que me encasillaran en el pop, pero esa gira resultó ser lo mejor que me había pasado en la mi vida. Durante diez meses actué en pabellones que no bajaban de las quince mil personas. Eso que yo veía de pequeña en vídeos musicales de la MTV lo estaba viviendo con uno de los cantantes más importantes del género. Es una sensación difícil de explicar. A partir de ahí renació mi interés por tener una banda. Encontré un balance, y de momento disfruto con ello.

¿Qué apoyos tuviste para que Gestido avanzara?

La banda, o la base de ella, se gestó en 2011. Fue el productor de Amaral, Juan de Dios Martín, el que me habló de un trabajo discográfico, algo que siempre le agradeceré. Los dos nos pusimos manos a la obra para grabar un EP, que se publicó como Addison. Canto para tocar con gente, no como solista, así que poco a poco fui aunando a otros músicos en un grupo estable. En 2014 cambiamos el nombre por Gestido. Nos dimos cuenta de que Addison era difícil de encontrar, y ya había una banda neozelandesa con el mismo nombre, un lío para encontrarnos en Spotify.

¿Qué representa este segundo álbum para ti en comparación con el primero, Empezar de nuevo?

Creo que Too Many Ways se acerca más al sonido que no pude conseguir con el  primer LP. Buscaba algo más crudo, menos pop y más rockero. En cualquier caso, voy evolucionando y experimentando, lo cual es una ventaja o consuelo cuando no tienes un sello discográfico que te “obligue” a ir por un determinado camino. Too Many Ways es autoproducido, y se pudo financiar gracias a las rentas que sacamos de la SGAE con Empezar de nuevo. Nuestra aspiración es que nos paguen por tocar, por supuesto, no al revés.

Too Many Ways, como su propio nombre indica, está cantado en inglés. ¿Lo hiciste así con vistas a una posible expansión internacional?

De hecho, siempre perseguí cantar en inglés. Crecí con música anglosajona, es lo que escucho a diario, vivo en Inglaterra y, encima, no me gusta mi voz española cuando interpreto. El caso de Empezar de nuevo fue especial, porque en aquel año yo tenía pensado volver a España y terminar con mi experiencia británica; me sugirieron que pasara las canciones escritas en inglés al español para que llegara más a la gente. En 2011 no había tantas bandas que cantaran en inglés en nuestro país.

Cristina Gestido montó su propia banda llamada Gestido

¿Influencias?

Nunca tuve en mente lo de parecerme a tal o cual cantante. Me gusta la banda Calexico, por ejemplo, pero no me interesa acercarme a su música, al menos de forma consciente. Supongo que lo que he ido escuchando desde que era una niña ha influido en mi música sin darme cuenta. De lo que sí quiero huir es de la etiqueta “folk” que nos han puesto…y todo porque usamos instrumentos de cuerda en los conciertos. Respeto el folk, pero lo nuestro es otro rollo. Llamémoslo sonido “americano fronterizo”, si quieres.

Son tuyas tanto la melodía de las canciones de Gestido como las letras. ¿En qué temas, ideas, vivencias, sueños te inspiras a la hora de escribir?

Es como lo que te comentaba sobre ser consciente o no a la hora de tirar por un estilo de música. Con las letras me ocurre igual. Escribo sin un hilo conductor calculado. Ahora bien…dicho esto…el otro día, mientras le traducía las canciones a una periodista que no hablaba inglés, me puse a analizar las letras, y llegué a la conclusión de que hay un leitmotiv principal: las ansias de liberación. La canción “Crawley” cuenta cómo una chica abandona su pueblo para siempre, rompiendo con todo para comenzar una nueva vida; “Alone” es sobre alguien que no encuentra su sitio en la sociedad; en “Another Place to Go” hablo de escapar de este mundo cotidiano, lleno de móviles y políticos corruptos, para volver a nuestra esencia más natural, volver a la tierra, al fuego, el mar. Y podría seguir.

Sobre el autor

Empezó a teclear tarde relatos cortos y comentarios de películas. Después le cogió el tranquillo a la cosa, y ya en Londres- donde llegó hace dos lustros- compagina su trabajo en una compañía audiovisual con la publicación de entrevistas y críticas cinematográficas. Ha colaborado en páginas web como La Paz Mundial o Suite101. También le encanta hablar de amor, pero esto es un secreto: https://www.facebook.com/ridiculas.palabras.de.amor/ ridiculaspalabrasdeamor.com

Deja tu comentario