“Cubrir la guerra de las Malvinas fue duro, tuve amenazas de muerte que nunca sabes si se van a cumplir”

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En plena Segunda Guerra Mundial y en un Madrid que se había convertido en un nido de intrigas, donde aliados y nazis se paseaban por sus hoteles y restaurantes, se conocieron y se enamoraron Tom Burns, un editor y periodista que en ese momento ejercía de espía, y Mabel Marañón, hija de Gregorio Marañón, reconocido médico y ensayista.  De este matrimonio nació Jimmy Burns, periodista de nacionalidad británica pero nacido en Madrid, que ha escrito libros de gran éxito como la biografía de Diego Armando Maradona o La Roja, libro sobre el éxito de la selección española de fútbol y que en este 2013 será publicado en castellano por la editorial ContraEdiciones, así como otras publicaciones sobre la guerra de las Malvinas o la muerte de la princesa Diana. Este veterano periodista es ahora el vicepresidente de la Anglo Spanish Society, una organización sin ánimo de lucro que intenta establecer puentes entre los dos países.

 

¿Cómo se conocen un espía británico en la España de Franco y una hija de un prestigioso médico y ensayista español?

Trato este tema en mi libro Papa spy (“Papa espía” en la versión española). Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, a mi padre le destinaron a la embajada británica en Madrid. Si eras joven, periodista y editor como era mi padre lo natural era que te metiesen en un puesto más útil, así que lo colocaron como espía. Él fue el primer jefe de prensa de la embajada, pero en verdad era una tapadera porque lo que realmente estaba haciendo era espiar sobre los muchos alemanes que trabajaban en España, sobornar a algunos de sus amigos con pagos ilícitos, y coordinar la propaganda pro-aliada en contra del nazismo de Hitler. Y en estas circunstancias conoció a mi madre, Mabel Marañón, hija de Gregorio Marañón, un gran médico y escritor que a principios de los años treinta había proclamado la República. La familia de mi madre se había marchado a París tras estallar la Guerra Civil, ya que mi abuelo, al ser liberal, fue amenazado por las fuerzas extremistas de ambos lados de la contienda. En 1944 volvió porque Gregorio quería sobre todo ejercer su profesión de médico, y Franco aceptó, pero siempre y cuando no se metiese en política. Mi abuelo vuelve a España y se hace muy amigo de la embajada británica, porque yo creo que también era como un agente de los servicios, ya que Marañón conocía a todo el mundo y sabía quiénes eran más malos, menos malos…Y en esto mi abuelo le invita a mi padre al Cigarral de los Dolores, su casa de campo cerca de Toledo. Papá llega allí y ve a toda la tribu Marañón, y entre ellos, ve a esta chica de 26 años, una guapa morena, que habla perfectamente inglés, que baila flamenco, que monta a caballo, que es inteligente, y se vuelve completamente loco por ella.

Y con la ayuda de un reconocido torero se casaron…

Mi padre era muy amigo de Juan Belmonte y este les invitó en la Navidad del 44 a su cortijo cerca de Sevilla. Fue bastante romántico y difícil porque papá tuvo que pedir permiso a su embajador para casarse con una española, ya que los ingleses veían a Franco como un pro-alemán. Se casaron en abril del 45.

Portada del libro La Roja, la obra más reciente de Jimmy Burns.El primer hijo del matrimonio murió pocos días después de haber nacido. Luego, tus padres se vinieron a vivir a Inglaterra, tuvieron tres hijos (una chica y dos chicos), y después naciste tú, en Madrid.

Sí, tengo la ciudadanía británica. Por nacimiento podía haber elegido la nacionalidad española pero yo no quería hacer la mili con Franco en el poder y por eso me hice británico, aunque luego terminé haciendo la mili en el ejército británico en un colegio privado del norte de Inglaterra, donde entre los 17 y los 19 años te entrenaban para ser soldado.

Te metiste muy joven en la televisión pública inglesa, en la BBC, y en poco tiempo en la televisión independiente comercial ITV. En este canal, tu primer trabajo fue de productor e investigador de un documental elaborado por el gran historiador Robert Kee. ¿Cómo fue aquello?

Era el año clave de la transición cuando Arias Navarro aún estaba en el poder pero ya entraba Adolfo Suárez por detrás y nadie sabía para dónde tiraba España: si iba a tirar por una revolución, otro golpe militar o para la democracia. Periodísticamente era un momento clave para informar, y lo interesante es que he convertido recientemente la película que hicimos a un DVD y espero presentar la película pronto en Londres.

Y como reportero has podido cubrir la guerra de las Malvinas, donde, de hecho, fuiste el único corresponsal británico a tiempo completo antes, durante y después del conflicto en Argentina. Sobre este tema escribiste después un libro, The land that lost its heroes.

Para mí fue un momento profesionalmente fascinante pero personalmente bastante duro porque era un régimen militar que ya se había cargado a más de diez mil personas. Estos eran capaces de hacer cualquier cosa y si tú eras periodista, eras consciente de que te podían levantar en cualquier momento y te podían torturar. Fue un momento difícil, tuve amenazas de muerte que siempre son desagradables porque no sabes si se van a cumplir o no, estas cosas no quieres repetirlas en la vida. Mi mujer se tuvo que ir porque era profesora de inglés en una academia británica en Buenos Aires y las cerraron todas. Fue una época dura pero lo positivo es que con la derrota de los militares se vino para abajo el régimen, y luego, además, en Latinoamérica vino el derrumbe de los regímenes militares y la transición hacia la democracia, influenciada por los españoles.

En otro de tus libros, la Familia Real británica es la protagonista, en concreto, tratas la muerte de Diana que pudiste cubrir como periodista. Ahora, se comenta mucho en Reino Unido que el príncipe Carlos tiene muchas ganas de reinar. ¿Lo conseguirá pronto o hay Reina para rato?

Tú y yo también tendríamos ganas de gobernar después de 40 años… La monarquía británica es la más astuta y más inteligente de todas las monarquías que sobrevive, y ha demostrado desde la muerte de Diana una increíble capacidad de supervivencia, de adaptación y de evolución. Es difícil recordarlo pero los que tuvimos que cubrir la muerte de Diana pensábamos que era el final de la monarquía. El público más allá de los paparazzis echaba la culpa a la casa de Windsor. Desde entonces hemos visto una gran recuperación de la figura de la reina Isabel II. Ahora, según me cuentan mis fuentes de la casa real, la Reina no se quiere ir y no piensa irse hasta que ella crea que no tiene la capacidad mental para seguir con sus funciones. Entonces habrá una transición tranquila y sin rupturas hacia el príncipe Carlos.

Tras toda una vida aquí, ¿cómo ves ahora el Reino Unido?

Todavía considero este país súper civilizado en el sentido sobre todo político; a pesar de sus fallos sigue siendo un gran ejemplo de la forma de hacer política. Solo hay que ir al Parlamento, a la Cámara de los Comunes y ver un debate político, donde el nivel de los discursos es muy alto. Ojalá se pudiese ver eso en las Cortes. Los miembros del Parlamento aquí son representativos del pueblo en el sentido de que todos los viernes van a sus áreas locales y se pasan todo el día hablando con sus votantes escuchando lo que quieren, y luego, vuelven al Parlamento, donde debaten sobre este tema.

El fútbol es una de tus grandes pasiones y al cual has dedicado también algunos de tus libros, uno de los más exitosos la biografía de Maradona traducida internacionalmente, Maradona, the hand of God. ¿Qué se recordará del astro argentino?

Yo creo que la historia de Maradona tanto en lo deportista como en lo humano son inseparables. Tú no puedes entender a Maradona sin entender que es un hombre que en su momento de máxima potencialidad como jugador se metió en drogas, no puedes entender a Diego sin ir a Villa Fiorito, el lugar donde nació, y la chabola donde nació, porque te das cuenta de que en estas villas es donde nace todo un sistema de códigos para soportar la vida que no tiene nada que ver con los códigos que otros llevamos de la escuela, de nuestro padres, códigos que van más allá de lo legal y aceptado sociológicamente. Lo que siempre se recordará de Maradona es que, en un momento, tal vez fuera el mejor jugador de la historia del fútbol, y yo diría que su punto de máxima eficacia y belleza como jugador fue en el Mundial de México del 86, cuando metió el famoso segundo gol ante Inglaterra, aquel que cogió la pelota desde su campo y se fue uno por uno, ganando a los rivales hasta hacer gol.

Y de un argentino que sin duda fue uno de los mejores jugadores de la historia a uno en activo que dicen que puede serlo: Leonel Messi. ¿Qué le falta para ser el rey de este deporte?

Lo que le hace falta todavía a Messi para que el mundo diga “es mejor que Maradona” es formar parte de una selección que gane un mundial, y no solo eso, sino ser la clave de esa victoria como Maradona en el Mundial de México, y Messi todavía no ha jugado ese Mundial.

Tras más de treinta años en el Financial Times, has decidido en 2009 dejar este prestigioso periódico para ser freelance y vicepresidente de la Anglo Spanish Society. ¿Qué objetivos tiene esta organización?

Se trata de una fundación de apoyo a las relaciones entre los pueblos de Gran Bretaña y España, y que en la práctica pasa por dar becas a estudiantes, por realizar actos sociales, y por publicar una revista bilingüe. Para mí es una parte de mi vida muy importante porque allí estoy constantemente para establecer puentes entre los dos países. Me gustaría que muchos españoles que están en Londres se acercaran más a la Anglo Spanish Society y participaran en sus actividades.

Sobre el autor

El Ibérico Gratuito es el único periódico quincenal escrito en español para la comunidad española e hispanoparlantes de Londres.

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