Paco León, Lluis Homar, Luís Tosar, Vicente Villanueva, Marisa Paredes, Eduardo Chapero-Jackson son algunas de las estrellas del panorama cinematográfico de España que nos están deleitando con su visita durante las dos semanas que dura el Spanish Film Festival de Londres. Porque sí, porque son estrellas, dicho esto sin ninguna pizca de ironía y elevando con rotundidad la categoría del tan desprestigiado cine nacional en el mundo. Aunque nuestras películas y actores no tengan el beneplácito internacional -por culpa de A) mala suerte y B) la mala gestión/venta de las obras que se crean- el universo del séptimo arte español está lleno de talento, excelentes historias e intérpretes, ilusión y pasión.
Atractivas películas que se están viendo en el SFF como Carmina o revienta, Verbo, el documental La casa de Emak Bakia...o Buscando a Eimish, protagonizada por Manuela Vellés (Madrid, 1987), objeto de esta entrevista y la chica que consiguió deslumbrarnos con Caótica Ana, aquella rareza dirigida por el (a pesar de todo) genial Julio Medem en 2007.
¿Tú primera vez en Londres?
No, precisamente esta fue la primera ciudad a la que me vine sola. Una sensación un poco agridulce, porque por un lado me lo pasé muy bien pero por otra parte estaba el mismo hecho de quedarme aquí sin mi familia.
Me he enterado de que uno de tus sueños es hacer un musical en el West End londinense.
¡Lo es! Es algo que me encantaría. Adoro cantar y bailar, aparte de actuar; y juntarlo todo en un show sería un reto enorme, y en inglés también, claro.
¿Es Hollywood otro de tus sueños?
Para nada, mi meta es hacer películas, y me da igual dónde. Sé que mi centro está en mi casa, en España. No me importa viajar para trabajar, porque me gusta recorrer el mundo, pero no pienso en un futuro en Hollywood.
De hecho, hace poco has interpretado en México, en una serie llamada Infames y que ha sido todo un éxito ¿Qué tal la experiencia?
Muy buena, también dura, hay que adaptarse a los métodos de trabajo y la cultura es distinta. Pero bien, me dejaban aportar ideas y además pude mantener mi acento español porque lo requería el papel. Hacía de policía, de la Interpol, un personaje un poco turbio...algo que me gustó, porque en España no suelo hacer de mala, y en México pues me daban esa oportunidad.
La película que has presentado en el Spanish Film Festival, Buscando a Eimish, es el primer largometraje de su directora, Ana Rodríguez Rosell. ¿Cómo fue tu relación con ella?
Pues la vi llena de energía positiva y constancia. Trabajamos muy bien juntas y nos hicimos muy amigas. Había mucha confianza, y nos une una sensibilidad similar. Permitía improvisar en los ensayos, algo que valoré mucho porque me ayudó a encontrar al personaje. Al ser su primera película se apoyaba en nosotros también, pero en muy pocas ocasiones.
La canción principal de la película, Parking Spaces, la cantas tú...
Sí, y estoy muy agradecida, después de cantar en Camino esta vez pude hacerlo en un estudio de grabación, con sonido perfeccionado por profesionales. No me reconocía a mí misma cuando me escuché por primera vez, no estoy acostumbrada a ese nivel de sonido, no es igual que cuando cojo la guitarra y me pongo a cantar en casa. Y luego en el rodaje, pues fue también divertido, cuando la canto en la escena del escenario, delante de un público real.
La película de Rodríguez es un viaje físico y también emocional. Forma parte además del viaje interpretativo que llevas haciendo desde que empezaste en Caótica Ana. ¿Qué has aprendido en este proyecto nuevo?
Bueno, siempre he hecho papeles muy intensos, y esta película ha servido para encontrar el lado relajado de la actuación gracias a una historia de amor que tenía mucho que ver conmigo, muy vinculada a mis estados de ánimos. Eimish es un personaje muy sutil, que habla con la mirada, y me ha gustado trabajarlo, al igual que he tenido que trabajar el detalle de su edad, mayor que yo y con un hijo de por medio. Fue un regalo hacer esto.
Soy un gran admirador de Javier Fesser, y no puedo dejar pasar la oportunidad de hablar de él. Cuéntame algo de tu colaboración en Camino.
Javier es maravilloso ¡Cómo puede una persona escribir algo tan dramático y después ser tan cómico¡ Me hacía alguna que otra jugada; recuerdo una secuencia super intensa en la que se acababa de morir mi hermana en la película y yo tenía que llorar muchísimo, allí en un rincón preparándome para la grabación. De pronto me llama y me dice "Manuela, ven un momento que te voy a enseñar un video para que te inspires", así que me acerco totalmente concentrada ¡y va y me enseña uno de sus cortos cachondos! No me lo esperaba y empecé a reírme. Javier mantiene siempre el humor; me cuidó mucho en el rodaje también, si no los tres meses que duró todo habrían sido un suplicio porque era una historia dura. Es muy inteligente y lo admiro mucho.
¿Sientes la necesidad de escribir para el cine? ¿De dirigir?
De momento no me interesa. Disfruto más escuchando las ideas de los demás. Lo mío ahora mismo es la interpretación.
¿Proyectos para el futuro?
Sigo aún con la promoción de Buscando a Eimish, que nos queda mucho recorrido por festivales. Este verano he rodado Somos gente honrada, de Alejandro Marzoa, también una ópera prima. Y próximamente me apetece hacer teatro, que nunca lo he hecho.





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