Las Joyas de la Corona se escondieron en cajas de galletas durante la Segunda Guerra Mundial

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1940. Plena Segunda Guerra Mundial. Adolf Hitler acaba de poner el ojo sobre Gran Bretaña. La aviación nazi emprende una operación militar que dará lugar a la Batalla de Inglaterra, como paso previo para invadir la isla. Las posibilidades de victoria de la Luftwaffe eran muy altas, por lo que todo el país se preparó para una más que probable invasión. También, por supuesto, la monarquía británica: las Joyas de la Corona se escondieron para protegerlas de un posible saqueo por parte de los nazis. ¿El recipiente que las guardaría? Ninguna caja fuerte ni sistema de seguridad sofisticado, sino cajas de galletas.

Sí, el sitio en el que tu abuela guarda los hilos y las agujas de coser, fue el elegido por la Familia Real británica para esconder parte de su más preciado tesoro, tal y como ha desvelado un nuevo documental sobre la Corona de BBC One. Siguiendo órdenes del propio rey Jorge VI, se metieron las gemas, como el Rubí del Príncipe Negro que adorna la Corona imperial del Estado, en cajas de galletas y se enterraron en una de las salidas secretas del Castillo de Windsor.

Allí también se refugiaron los miembros de la Casa Real durante el conflicto. Entre ellos, claro, la actual reina Isabel II. Según ha declarado el periodista especializado en la Corona, Alastair Bruce, presentador del documental, la entonces princesa sabía que las joyas habían sido escondidas pero desconocía los detalles hasta que se los contó él mismo.

El documental The Coronation se estrena este domingo en Reino Unido

En el documental, la Reina también habla sobre las pruebas a las que se debe enfrentar un jefe de estado, como por ejemplo la incomodidad de llevar una pesada corona (bromea sobre el peligro que supone para su cuello inclinar la cabeza sujetando casi un kilo y medio de metales y piedras preciosas). Para verlo, habrá que esperar hasta el domingo, cuando ‘The Coronation’ se estrene en Reino Unido.

Sobre el autor

Un graduado en periodismo que hace cuatro años no había salido de su pueblo y ahora está en Londres. La vida es aceptar cosas.

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