vie24052013

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Ajosecos

¿Nacionalismos?

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Sentirse orgulloso (o avergonzado) por haber nacido en un lugar determinado me produce estupor, especialmente en alguna parte de España donde no es común el sentido del ridículo. El sentimiento de pertenecer a una tribu es un problema generalmente asociado a la estupidez humana. La nación, en mezquino, es 'una familia pero a lo bestia'. Recurrimos a una humorada del muy seguido y perseguido Josep Pla que dejó escrito: "El nacionalismo es como un pedo, sólo le gusta al que se lo tira". Mario Vargas Llosa 'nos legó' un discurso en su aceptación del premio Nobel de Literatura, diciendo del nacionalismo: "Ideología -o, más bien, religión- provinciana, de corto vuelo, excluyente, que recorta el horizonte intelectual y disimula en su seno prejuicios étnicos y racistas".

Para mayor dislate de la locura nacionalista podríamos entrar en los hechos históricos analizados de forma torticera por historiadores a sueldo de los caciques locales, que intentan obtener beneficios manipulando comportamientos instintivos del pueblo llano. Los nacionalismos, como exaltación de los sentimientos tribales de pertenencia al grupo social, han sido responsables de la división entre seres humanos, innumerables carnicerías y discriminaciones criminales. Su versión política, el fascismo, impregna todos esos movimientos más o menos etnicistas o indigenistas, que menosprecian la enorme labor realizada por miles de educadores. Unos medios avanzados fueron proporcionados a unos pueblos primitivos, incapaces de comunicarse con el resto del mundo. Decir esto no está bien visto, me temo. Muchas mentiras se han escrito sobre la Historia de algunos pueblos, ansiosos de poder contar con un pasado glorioso. Si no lo tienen se lo pueden inventar y hasta conozco algún ejemplo de 'escribidor' patriotero-mendaz por encargo y necesidad.

Y muy próximo a uno de los mayores espectáculos del mundo, tenemos a la gran familia olímpica, ejemplo de internacionalismo representado por cientos de banderas de los diferentes estados. Rechazamos la tribu en aras de una mayor preeminencia de países serios, agrupaciones de ciudadanos libres, organizaciones abiertas y responsables, nada que ver con las tribus primitivas cuyo único aglutinante es el odio a un enemigo común.

Y para 'Falsa Moneda', la de Imperio Argentina.

Alfonso Posada
Prof. de bachillerato
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¿Agoreros?

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Owain Thomas. Las predicciones sobre el futuro siempre han tenido adeptos, especialmente las del tiempo atmosférico, una de las secciones informativas habituales en lo que se suponen noticias. No sé de ningún meteorólogo que haya sido puesto en ninguna picota, ni tan siquiera virtual, por haber predicho algo que jamás ocurrió, aunque un bigotudo presentador de la tele española se afeitó tras haber fallado en una de sus múltiples predicciones.

¿Energías limpias?

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Ilustración sobre la catástrofe de Fukushima./ Owain Thomas.Cuando decimos que un color es "sucio" indicamos no tanto la porquería que produce las manchas sino que los colores oscuros las camuflan mientras que los claros las muestran en toda su crudeza y realidad. Las batas blancas de los sanitarios nos dan esa idea de asepsia tan necesaria en el sistema de salud. En la actualidad los restos de sangre y otros fluidos humanos quedan disimulados por el uso de colores verdes y marrones en los tejidos de los quirófanos. La apariencia es muy importante.

¿Justicieros universales?

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Los que podemos llegar a perdernos analizando el sentido o las connotaciones de un simple adjetivo tropezamos a veces en conceptos que resaltan por pretenciosos y no podemos evitar sonreír ante la vanidad humana y la soberbia degenerada en estupidez. El universo infinito. En las "Guerras de las estrellas, que no galaxias" los malos quedaban perfectamente definidos por sus apariencias, como los del Oeste americano, que siempre llevaban sombreros negros, eran muy traidores, sucios y hasta feos.

Los buenos, guapos y bien peinados. Algunos habían heredado aspectos deplorables, "mutantes", pero no había que fijarse mucho porque eran buena gente, a pesar de no poder mirarse al espejo... En aquellos mundos la justicia se impartía disparando lásers de alta energía y proyectiles varios, muy aparentes. Algunos echábamos de menos la comparecencia de algún juez venerable, tal vez con aspecto de vendedor de estilográficas, sentenciando algo en medio de aquellas tormentas de sonidos varios. Los primitivos guiones guerreros, al nivel de las más relamidas películas de "combois", se centraban en los justicieros y no en los jueces... La figura del "vigilante" adquiría niveles interestelares y linchar a los malos era el objetivo final de la epopeya. El universo, libre de seres perversos, era un lugar mucho mejor al salir del cine

Los justicialistas, incorregibles, no solamente son una aberración argentina sino también un fenómeno exportable a todo el mundo populista y populachero.

Los justicieros universales son personajes legendarios, caballeros andantes, Don Quijote, el Zorro, el Capitán Trueno, Supermán, el Cid Campeador,... Todos ellos eran justos e impartían justicia de formas violentas, justicieras, "como debe ser". No reconocían fronteras, desligados de la esclavitud del tiempo y el espacio.

La ambición desaforada, trufada de soberbia, hace que a algunos jueces no tengan bastante con hacer su trabajo. Quieren juzgar al mismísimo universo universal. Todo vale en la lucha contra el crimen y la persecución del malvado. Dale al micro, Baltasar, que son nuestros...

Y es que sois muy malos, todos, todos, todos... Menos mi querido Emilio.

Alfonso Posada
Prof. de bachillerato
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¿Autonomías?

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Tal vez la fórmula de acercar la administración a los ciudadanos pueda tener una consecuencia inesperada para algunos individuos que parasitan nuestras sociedades, haciéndose los imprescindibles, que resultan no solamente perjudiciales por su enorme dispendio y endeudamiento, sino que se han revelado recientemente en Bélgica, como totalmente prescindibles, políticos como intermediarios entre las esferas del poder y los ciudadanos ignorantes.

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