Hay muchos tipos de corrupción, unas derivadas de un proceso quÃmico-biológico, otras en gran medida responsables de la pobreza de muchos paÃses. Todas tienen en común la injusticia, en beneficio de unos y perjuicio de otros. Los enormes depósitos de dinero que los bancos de nuestros vecinos suizos conservan con esmero y respeto a sus propietarios, son tal vez la parte más evidente y al tiempo más secreta de la corrupción mundial.
Pecunia non olet (el dinero no huele), dicen que dijo Vespasiano, emperador romano (a.69 -79), a su hijo Tito, en clara referencia al impuesto sobre el muy útil pis de los habitantes, un recurso usado para diversos fines. Cuentan que le mostró unas monedas que provenÃan de las meadas y se las hizo oler. Tito entendió el mensaje de forma inmediata...
Los muy asépticos bancos suizos no registran el esfuerzo, el sufrimiento y las corrupciones variadas que subyacen en el dinero que guardan celosamente. Allà se juntan los restos y todas las miserias humanas de los paÃses más pobres, las riquezas expoliadas por sus gobernantes corruptos. AllÃ, entre las montañas del centro de Europa, donde solamente huele a hierba, vacas y chocolate.
El camarero que nos 'estafa' unos céntimos de euro en la cuenta y el banquero que colabora en negocios sangrientos, tienen algo en común: La falta de respeto por la justicia en las relaciones humanas. Todos participan de una actitud egoÃsta hacia sus congéneres y un menosprecio por los perjudicados.
La Guerra del Coltán tiene muertos y heridos sin haber sido declarada, pero la industria de la informática, ávida de este mineral, está dispuesta a corromper a sus productores hasta extremos inconcebibles.
Las crisis bancarias, de las que los mandamases se escurren mejor que los polÃticos y con mayor impunidad, son un ejemplo de un sistema corruptible por disponer de unas reglas muy estrictas pero torticeras en origen. Recuerdan a los corsarios, que con sus patentes correspondientes, asaltaban, mataban y robaban 'para mayor gloria' del protector.
En el enfrentamiento entre la 'eurozona' y la 'dólar-zona' los esfuerzos de ésta por conservar su privilegiada posición en el mundo le ha llevado a una lucha por su preeminencia en Occidente, ante el estupor general. Pero no todas las corrupciones son dinerarias, la mayor se da en el lenguaje, en el sentido de las palabras. 'Daños colaterales', dicen haciendo gala del cinismo más atroz.
Corrupciones, tesoros diabólicos.
Alfonso Posada
Prof. de bachillerato
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