Opiniones equivocadas sobre calefacción que provocan que derrochemos energía

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Parece sencillo. Un día frío de invierno llegamos a casa y encendemos la calefacción para que el ambiente se empiece a caldear. Hasta aquí la teoría funciona muy bien. Pero lo cierto es que, en ese “encender la calefacción” hay opiniones para todos los gustos. ¿A cuántos grados hay que poner la calefacción y durante cuánto tiempo? ¿Es necesario tener la calefacción encendida todo el día? Éstas son algunas de las dudas frecuentes de muchos usuarios y, según nos explican en Remica Servicios Energéticos, compañía con más más de tres décadas de experiencia en el mantenimiento y gestión energética de las instalaciones térmicas, la determinación que cada usuario toma al respecto puede suponer una enorme diferencia en la factura energética que nos llega a fin de mes.

Si la factura de calefacción es cara, es por la tarifa elegida

Depende. Puede que la tarifa escogida no sea la más adecuada en función del uso energético que se realiza y que el usuario desconozca que puede beneficiarse de otros precios o descuentos que le favorecen. Sin embargo, muchas veces, no se trata de la tarifa, sino de que se está produciendo un derroche de energía que puede ser motivado por múltiples factores: una caldera ineficiente, un mal uso del sistema de calefacción, una vivienda mal aislada, etc.

Así por ejemplo, se puede ahorrar entre un 8 y un 13% de energía colocando válvulas termostáticas en radiadores o termostatos programables. Algunos usuarios que lo han probado cuentan su experiencia en la sección opiniones Remica, incluida en el blog Remicaserviciosenergeticos.es.

Es mejor subir al máximo la calefacción

Falso. Subir indiscriminadamente la temperatura de la calefacción supone un derroche energético. Según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), se recomienda regular la calefacción a 21 grados centígrados durante el día. Es preferible utilizar manga larga y estar un poco más abrigados en casa que subir la calefacción a altas temperaturas, ya que por cada grado centígrado ‘extra’ se consume alrededor de un 7% más de energía, y se incrementa en el mismo porcentaje el gasto en calefacción y las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

Por la noche se debe mantener la calefacción encendida

Depende. Por regla general, es energéticamente más eficiente apagar la calefacción por la noche y encenderla unos minutos al levantarse que dejarla toda la noche encendida. Se estima que, al estar arropados al acostarse, las personas pueden dormir de manera confortable a una temperatura de 15-17 grados centígrados. No obstante, en viviendas muy mal aisladas que pierden mucho calor por la noche, puede ser necesario mantener la calefacción encendida a 15-17 grados si baja en exceso la temperatura.

Todas las habitaciones deben estar a la misma temperatura

Falso. Aunque hay quienes opinan que para mantener la casa caliente todas las habitaciones deben tener la misma temperatura, lo cierto es que esto es más bien un derroche energético. Según expertos de Remica, la mejor solución para obtener un buen nivel de confort es apagar los radiadores de aquellos espacios de la casa que no se utilicen y cerrar la puerta. Así se evita derrochar energía de forma innecesaria.

Las ventanas apenas influyen en el uso de la calefacción

Falso. Se calcula que hasta el 30% de las necesidades de calefacción en el hogar se deben a pérdidas de calor a través de las ventanas. Por eso se recomienda invertir en la renovación de ventanas si estas permiten las filtraciones de aire frío exterior. Lo mejor es apostar por ventanas de doble cristal o doble ventana con marcos de madera o con rotura del puente térmico, que permitan una baja conductividad térmica.

¡Cada pequeño gesto cuenta para combatir el derroche energético y ahorrar energía!

Verdadero. De hecho, el 30% de la energía consumida en nuestro país se destina a los hogares. Un porcentaje que se podría reducir mejorando la eficiencia energética de los sistemas de calefacción.

El derroche energético es un gran problema para la Europa de los 28. Según datos de la Oficina Estadística de la Unión Europea (EUROSTAT), la dependencia de las importaciones de energía de la EU-28 pasó de menos del 40 % del consumo bruto de energía en la década de 1980 al 53,5 % en 2014.

Entre las medidas a adoptar, la Unión Europea apuesta por el impulso de las energías renovables y la mejora de la eficiencia energética. De hecho, los países que aumenten su eficiencia energética lograrán ser más competitivos ya que el consumo de energía por unidad de producto producido o de servicio prestado será cada vez menor. De otro modo, al ritmo actual, se duplicará el consumo mundial de energía en las próximas tres décadas.

Sobre el autor

El Ibérico Gratuito es el único periódico quincenal escrito en español para la comunidad española e hispanoparlantes de Londres.

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