10 cosas que no sabías sobre los autobuses de Londres

autobuses de Londres
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Sin lugar a dudas, los característicos autobuses rojos de Londres son uno de los elementos más emblemáticos y reconocibles de la capital británica. Con casi dos siglos de historia estos icónicos vehículos son, como ocurre con los taxis,  imprescindibles tanto para los londinenses como para los visitantes que recorren la ciudad. En este artículo, te invitamos a descubrir algunas curiosidades fascinantes sobre estos legendarios autobuses que forman parte del paisaje urbano de Londres.

1. ¿Por qué son rojos los autobuses de Londres?

Hoy en día damos por hecho que los autobuses de Londres son rojos. Pero lo cierto es que hasta 1907 las distintas compañías privadas que operaban eran libres de pintar los autobuses en el color que prefirieran. Fue la compañía London General Omnibus la que decidió pintarlos en un llamativo rojo para diferenciarse de las empresas rivales. Una estrategia que funcionaría, ya que le ayudó a transformarse en el mayor operador. Poco después de ello, y a petición de la Policía metropolitana, también se introdujeron los números en los buses para indicar las diferentes rutas que seguían.

2. Una de las redes más extensas del mundo

La red local de autobuses de Londres es una de las más grandes y extensas del mundo. En la actualidad el tamaño de la flota es de más de 9.000 vehículos (datos del 31 de marzo de 2023). En la flota se incluyen 949 autobuses eléctricos, 1 NRM reconvertido a eléctrico, 20 de hidrógeno y 3.835 autobuses híbridos (incluidos 997 nuevos Routemaster). Todos los vehículos de la flota, que cumplen las normas PSVAR, operan un total de 673 rutas, con más de 50 servicios nocturnos. Existen algo más de 19.000 paradas y cada día es utilizado por casi 5 millones de personas, produciéndose 1.800 millones de servicios anuales.

3. El primer servicio de ómnibus

El sábado 4 de julio de 1829 se ponía en marcha el primer servicio de bus de la capital, que cubría la ruta entre Paddington y Bank. El arcaico precedente consistía en un carro tirado por tres caballos que contaba con capacidad para 22 personas, y era conocido simplemente como ómnibus debido a que era un servicio público que admitía a cualquier persona que pagara la tarifa, que era de un chelín. La idea del transporte público fue “importada” de París, ciudad que desde hace años ya contaba con su propia red de buses.

4. Su utilización durante los conflictos

Tanto en la Primera Guerra Mundial  como en la Segunda Guerra Mundial miles de autobuses fueron requisados por las autoridades militares. Su rapidez y gran capacidad de carga los hacía idóneos para todo tipo de labores, desde el transporte de soldados o armamento hasta servicios de ambulancia, pasando incluso por palomeros donde se podían resguardar las palomas mensajeras utilizadas en el campo de batalla. Sólo una pequeña fracción de los vehículos utilizados pudo regresar a Londres.

5. Refugio para los sin techo

Diversos factores como la reducción de las prestaciones sociales o el desorbitado aumento en el precio de los alquileres están empujando a mucha gente a dormir en la calle. Y dado que en las noches de invierno la temperatura en Londres baja o ronda los cero grados, muchos sin techo se ven obligados a buscar refugio en cualquier parte. Algunas rutas son usadas frecuentemente por éstos, dado que el cobijo que ofrecen los autobuses respecto al frío puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, y rutas como la 25, la 29 o la 207  son conocidas por servir de refugio para éstos en las peores noches de frío.

6. Un salto al vacío

El 30 de diciembre de 1952, en la ruta 18 en Tower Bridge, se produjo una situación que quizás haya servido de inspiración para posteriores películas de acción. Uno de los buses se encontraba cruzando el puente, cuando de repente éste comenzó a levantarse. El conductor, consciente del poco tiempo con el que contaba, reaccionó rápidamente y aceleró, pudiendo salvar la distancia que había entre ambas plataformas. Tras asegurarse de que nadie había sufrido daños o lesiones físicas, el conductor prosiguió el servicio.

7. Objetos perdidos

Según la Oficina de objetos perdidos de Transport For London, los objetos que con mayor frecuencia olvidamos en los autobuses de Londres son paraguas y libros. No obstante, la propia administración ha citado casos de otros objetos menos usuales tales como dentaduras postizas, un pez globo disecado, implantes mamarios, un arpón de pesca o incluso la prótesis de una pierna.

8. Buses piratas

Actualmente pensamos en servicios de “taxis pirata”, pero en 1920 también éstos dañaron al servicio público de transporte. Dada la escasez de buses por su utilización durante el recién acabado conflicto, el servicio estaba lejos de ser satisfactorio y los autobuses solían estar congestionados. El empresario A.G. Partridge optó por poner en marcha un servicio de transporte independiente para cubrir las rutas más populares, una idea que rápidamente fue copiada por otros y que supuso que en tan sólo 3 años una docena de compañías operaran de forma autónoma más de 200 autobuses piratas. Estos vehículos solían utilizar atajos para evitar los atascos en los días de mayor tráfico y cobraban tarifas por encima de lo fijado legalmente.

9. El autobús más rápido

En 2008, en un episodio del programa Top Gear, el periodista Richard Hammond se propuso descubrir qué modelo de autobús de los que circulan por Londres era el más rápido. En dicha carrera se enfrentaron el clásico double-decker, un bus articulado, un hopper y el autobús simple. La victoria fue para éste último, que rebasó al double-decker en la última curva después de que éste volcara.

10. El “double decker fantasma”

Desde 1934 se han producido denuncias por lo que parece ser una aparición de un bus fantasma en la ruta 7 en la zona de Cambridge Gardens, en el código postal W10. Numerosas personas aseguran haber visto un autobús con una de las luces laterales fundidas circulando a gran velocidad  hacia ellos, que se desvanece tras rebasarlos. En 1934 Scotland Yard llegó a culpar a dicho espectro de un accidente en el que un coche salió de la carretera, previsiblemente para evitar la colisión con el espectro. La última vez que se denunció la presencia de dicho bus fue en 1990.

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