5 curiosidades sobre el desayuno inglés

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Conocido también como “full breakfast o con carácter más coloquial, fry up”, el desayuno inglés es uno de los platos más auténticos de la gastronomía de Reino Unido. Tiene calorías para dar vender y es utilizado también como reclamo turístico. Desde El Ibérico os traemos una lista de anécdotas en torno al desayuno inglés.

 1. El origen del desayuno inglés

Es difícil determinar cuándo nació exactamente esta modalidad de desayuno. Algunos historiadores quieren ver un precedente de este en el siglo XIII. Por entonces era habitual entre el pueblo anglosajón el consumir un almuerzo abundante, sobre todo cuando se producía la visita de familiares o amigos, si bien por esa época el contenido del mismo variaba mucho del actual, ya que se comían cosas como casquería asada, higos guisados o patas de cerdo y de faisán.

Otros consideran que es más adecuado cifrar el nacimiento del desayuno en el siglo XVI, cuando comienzan a popularizarse las cacerías entre las clases más pudientes, que tenían por costumbre comenzar el día con una gran comida para así afrontar esas jornadas con más fuerza. También hay quien defiende que el desayuno inglés como tal nace con el punto álgido de la Revolución Industrial y que es en 1861, con la publicación del libro de Isabella Beeton The Book of Household Management cuando puede hablarse de la aparición de dicho plato tal y como es conocido hoy día.

2. Su ascenso durante la Época Victoriana…

Sea cual sea el momento de su nacimiento, sobre lo que no hay dudas es que se puede considerar a la segunda mitad del período en el que reinó Victoria I como la edad dorada de este desayuno.  

Durante el mismo convergieron dos circunstancias que explican que se popularizara. De un lado, el sector industrial crece exponencialmente absorbiendo a una gran masa de trabajadores. El empleo en fábricas y talleres era por turnos y con pocas pausas, de modo que los operarios debían acudir a sus puestos preparados para afrontar jornadas de trabajo muy largas con pocas o ninguna pausa en las que pudieran reponer sus energías, con lo cual la ingesta de un desayuno tan calórico los preparaba para ello. Por otro lado, aumenta el poder adquisitivo tanto de la clase media como de los trabajadores manuales, y con ello la posibilidad de los mismos de consumir de forma más habitual algunos productos como huevos y carne que hasta pocas generaciones antes se reservaban para ocasiones especiales.

3… y su posterior declive

 Y si el siglo XIX fue su momento de auge, la posterior centuria fue la de su declive. Primero, tanto la I Guerra Mundial como la II supusieron tanto la ruptura de relaciones comerciales con países vecinos como la reordenación de recursos al esfuerzo bélico, lo cual implicó que la población sufriera restricciones y los desayunos ingleses quedaran bastante deslucidos ante las dificultades para encontrar algunos productos como salchichas y bacon.

 Por otro lado, en la década de los 70 los desayunos copiosos pasan a ser substituidos por comidas más ligeras a base de galletas o cereales. De un lado varias compañías promocionan este tipo de productos como alternativas más saludables al desayuno inglés, y por otro lado la falta de tiempo y una reestructuración del mercado de trabajo con empleos menos físicos provoca que los británicos comiencen a ver este plato como algo de consumo más eventual.

El desayuno inglés es algo que adoran los ingleses. - De Lolostock. / Shutterstock.com.

El desayuno inglés es algo que adoran los ingleses. – De Lolostock. / Shutterstock.com.

4. Variantes al desayuno inglés

 El desayuno inglés puede ser el más conocido, pero existen multitud de variedades. A pesar de que su receta puede variar, en general se considera que un desayuno estándar debe comprender bacon o panceta, huevos, tomates y champiñones fritos o asados, pan, salchichas y las tradicionales judías en salsa de tomate, todo ello acompañado de o café y con el zumo de naranja y trozos de morcilla como ingredientes opcionales que pueden añadirse.

En la región de Cornualles el desayuno incorpora, además, pudín de cerdo y patatas fritas o pastel de patata. Por otro lado, en Gales su cercanía a la costa los lleva a incluir berberechos, mientras que en Birmingham y alrededores el pan puede ser substituido por pasteles de avena. En Escocia este almuerzo es incluso más contundente, ya que se le añade trozos de una variedad de salchicha llamada Lorne así como unos pasteles propios de esa zona.

Existen alternativas más saludables, en la que ciertos componentes son substituidos por diversos tipos de frutas o distintos tipos de panes, si bien los más puristas no consideran a tales desayunos como propiamente ingleses, e incluso desayunos halal, enfocados a la comunidad musulmana, y en el que los productos cárnicos derivados del cerdo se substituyen por otros como salchichas o tiras fritas de pollo o pavo.

5. ¿Es saludable?

Depende del estilo de vida y de la dieta de la persona. Aunque el número de calorías dependerá de los ingredientes que se utilicen, así como de la cantidad de estos, se estima que un desayuno inglés promedio tiene entre 800 y 1.200 calorías, lo que supone entre un tercio y la mitad de la ingesta diaria recomendada para una persona, algo que hace que no se recomiende consumir este plato de forma habitual por personas con una vida sedentaria.

Al mismo tiempo, mientras que los tomates y los champiñones son buenas fuentes de nutrientes como el licopeno y el zinc, o las baked beans aportan fibra y carbohidratos de lenta absorción, un desayuno inglés puede llegar a tener casi 60 gramos de grasa y 5 de sodio, algo que deben de tener en cuenta personas con sobrepeso o hipertensión.

Si bien diversos estudios aseguran que el consumo de alimentos tan calóricos y grasos a primera hora del día permite impulsar el metabolismo y “quemar” los mismos a lo largo de la jornada, otros indican que con nuestro estilo de vida actual no resulta aconsejable una ingesta de calorías tan grande de forma habitual.

Sobre el autor

Economista y abogado de formación y profesión, y curioso por vocación. Un libro pegado a un hombre, llegó a Londres por ver qué hay detrás. Analítico, pero sencillo y (demasiado) despreocupado, jamás dirá que no a un café. Lleva más de un año tecleando para EL IBÉRICO, y lo que aún le queda.

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