5 sorprendentes anécdotas de Londres

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I am leaving because the weather is too good. I hate London when it’s not raining” Groucho Marx

 

Con millones de personas moviéndose por ella y cientos de puntos de interés, son innumerables las curiosidades generadas por la capital británica. De todas ellas, y sin más ánimo que el de entreteneros, hoy desde El Ibérico os relatamos estas cinco:

1. El zoo de Londres durante la II Guerra Mundial

El que ha sido el mayor conflicto bélico hasta la fecha afectó a todos y cada uno de los ámbitos del Reino Unido durante esos años, incluyendo el relativo a la guarda y protección de los animales del popular zoo de Londres.

Siguiendo las indicaciones del Gobierno, numerosos espacios públicos fueron cerrados como medida de protección frente a los bombardeos en los primeros días de septiembre de 1939. Y obviamente, el Zoológico de la capital no quedó excluido de esta orden.

Desde la institución se tomaron varias medidas. Por un lado, los que eran considerados los animales más valiosos, en concreto dos pandas, dos orangutanes, cuatro chimpancés, tres elefantes asiáticos y una avestruz, fueron trasladados a Whipsnade, una pequeña ciudad en Bedfordshire.

Peor suerte corrieron las especies venenosas y consideradas peligrosas. Ante el riesgo que suponían estas para los ciudadanos si tras un bombardeo lograban escapar, se tomó la decisión de sacrificarlas a todas, si bien algunas especies como los dragones de Komodo o varias pitones se salvaron de esta medida, ya que se construyeron compartimentos especiales exclusivamente para ellos resistentes a un posible ataque.

Los tanques de agua para los peces fueron vaciados por el alto coste que suponía su mantenimiento y la mayoría de las especies sirvieron de alimento para otras o fueron liberadas en el Támesis. Debido a la escasez de petróleo y otros combustibles, otros animales como camellos y ponis fueron utilizados para el transporte de mercancías.

El conflicto obligó incluso a modificar la dieta de ciertas especies. Por ejemplo, los pelícanos fueron alimentados con carne impregnada de aceite de pescado, y ante la ausencia de lombrices, que antes del conflicto eran importados de Alemania, con los que mantener a los insectívoros, comenzaron a criarse las mismas en el propio zoológico.

Pero quizás la medida más particular fue la de la adopción de animales. Ante la ausencia de fondos públicos con los que financiar el mantenimiento de estos, se inició una campaña para que fueron particulares los que con sus aportaciones pudieran ayudar a alimentar a los animales, y los precios variaban entre el chelín semanal por los okapis a la libra y 10 peniques de la época para el león marino, un programa de gran éxito que logró salvar decenas de especies y que todavía hoy día se mantiene.

2. El metro de Londres en París

En la década de los 30, como medida para reducir el galopante desempleo que golpeaba todo el mundo occidental, se iniciaron multitud de programas para la construcción de infraestructuras públicas. Y el metro de Londres fue escogido como la joya de la corona de todas ellas.

Según el consultor y profesor universitario David Lawrence, los gestores del metro de Londres en ese momento querían extenderlo hasta alcanzar zonas externas a la ciudad, y en particular ubicaciones del sur como Kent y Essex. De hecho, se llegaron a mantener conversaciones con el gobierno de Francia para comunicar Londres y París por vía subterránea, algo que décadas después se lograría con la inauguración del Eurostar.

En la misma década se propuso también la construcción de un aeropuerto propio, y se estuvo planificando su puesta en marcha en Fairlop, Essex. La idea era formar un conglomerado de organismos encargados de las comunicaciones por tierra, mar y aire, pero el clima de inestabilidad política y la necesidad de centrar los esfuerzos en rearmarse ante el venidero conflicto bélico supuso desechar estos planes tan ambiciosos.

3. El pago del alquiler a la Reina

La Corona Británica es propietaria de decenas de inmuebles repartidos por todo Reino Unido. Algunos de estos han pertenecido a la Casa Real por décadas e incluso siglos, y han estado alquilados a cambio de la entrega de ciertos bienes o sumas monetarias. Quizás uno de los más llamativos es un arrendamiento por parte de la City de Londres, por el cual se encarga cada octubre de depositar ante el Remembrancer (un cargo judicial encargado de asegurarse que los pagos correspondientes a la Corona son efectuados a la misma) los bienes que han sido entregados a la misma año tras año como contraprestación por la cesión de dos tierras: un cuchillo, un hacha, tres herraduras de caballo de gran tamaño y 61 clavos.

Los bienes pueden parecer hoy objetos inservibles, pero es el pago que en su día se acordó por la cesión de esos inmuebles y la Casa Real, amante de respetar las tradiciones, no se ha propuesto nunca modificar esta forma de pago. Lo paradójico del caso es que no se registró la ubicación de esos terrenos, con lo cual se paga por el alquiler de estos sin saber exactamente dónde están, algo que al parecer ocurre también con otras propiedades.

 4. London Bridge, Arizona, Estados Unidos.

Mover un puente de cientos de toneladas se antoja como una tarea bastante complicada, pero repasando la historia veremos que no imposible. La prueba está en el original puente de Londres construido en 1830 y que por más de un siglo sirvió como vía para cruzar el Támesis, pero que desde hace varias décadas sigue cumpliendo sus funciones en Arizona.

El que fue bautizado como London Bridge, uno de los pocos puentes de la época que cruzaban el Támesis, fue proyectado y construido a principios del siglo XIX por el ingeniero John Rennie. Durante varias décadas fue uno de los ejes de comunicación principales de la ciudad, pero a principios de 1960 se consideró obsoleto e insuficiente para sostener al creciente tráfico de vehículos que afrontaba la capital. En una curiosa subasta, la City of London decidió ponerlo a la venta, y fue adquirido por el empresario americano Robert P. McCulloch, que quería con ello atraer a turistas y hacer del mismo el referente de una nueva urbanización que se estaba desarrollando.

El puente fue desmantelado en 1967 y relocalizado en Arizona, abriéndose al público en 1971, uniendo un tramo del río Colorado con la ciudad de Lake Havasu. Las malas lenguas dicen que el magnate americano pensaba haber adquirido el famoso Tower Bridge, al que muchos turistas se refieren por error como London Bridge.

 5. Londres, la segunda ciudad de Irlanda.

Londres es una de las ciudades con mayor diversidad cultural, religiosa o étnica del mundo. Y de todos los grupos de población recibidos a lo largo de la historia, el mayor contingente en la época contemporánea ha sido el de los irlandeses.

En el conjunto del Reino Unido, algo más de un 1% de los habitantes han nacido en el país vecino, si bien hay zonas en la capital, como ocurre con Brent, donde hasta el 7% de sus habitantes proceden de la nación celta. No obstante, la cifra aumenta exponencialmente si tenemos en cuenta a todos aquellos que pueden ser considerados “etnicamente irlandeses” desde una perspectiva amplia, es decir, aquellos que por tener a al menos uno de sus abuelos nacidos en dicho país pueden, legalmente, solicitar la nacionalidad de dicha nación. Los censos elaborados al respecto arrojan que hasta 900.000 londinenses tienen un antecesor en segundo grado procedente de Irlanda, lo que supone algo más de 11% de la población total de la capital. Hipotéticamente, si todos ellos reclamaran pasaportes de dicho país, Londres podría convertirse en la segunda ciudad con más irlandeses del mundo tras Dublín.

Sobre el autor

Economista y abogado de formación y profesión, y curioso por vocación. Un libro pegado a un hombre, llegó a Londres por ver qué hay detrás. Analítico, pero sencillo y (demasiado) despreocupado, jamás dirá que no a un café. Lleva más de un año tecleando para EL IBÉRICO, y lo que aún le queda.

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