7 curiosidades sobre The Shard

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De entre todos los rascacielos que ocupan la parte financiera de Londres, el más destacado, por su tamaño y estética, es The Shard. Visible desde varios kilómetros y criticado a la vez que alabado por su diseño, hoy desde El Ibérico os traemos una lista de anécdotas en torno a este peculiar edificio:

1. Algunos números

Este edificio tiene una altura de 309.6 metros (aunque algunas fuentes lo elevan 10 centímetros más). En su exterior, hay dispuestos 11.000 paneles de cristal sobre una superficie de 56.000 metros cuadrados, lo que equivale a 8 campos de fútbol. Tiene 96 pisos, de los cuales 72 son habitables. Aunque, en un principio, su construcción se presupuestó en 350 millones de libras, su coste final alcanzó los 435. El 20% del hierro empleado es reciclado, porcentaje que sube hasta más del 90% para otros materiales usados en su edificación. A día de hoy, The Shard, es el edificio más alto de todo el Reino Unido y la segunda construcción por detrás de la torre de transmisión Emley Moor.

2. El origen

Los primeros planes de construcción del edificio datan de una fecha tan reciente como 1998. Un grupo de emprendedores abordaron este proyecto en base a un desarrollo legislativo de la década de los 70, que incentivaba la construcción de rascacielos como una forma de ganar espacio. En el año 2000 ya se había contactado con el que sería su arquitecto, el italiano Renzo Piano. En e 2002, tras reuniones con diferentes organismos como la Commission for Architecture and the Built Environment o la Royal Parks Foundation se anunció que su construcción había sido aprobada.

Tras varios años de negociación para encontrar fuentes de financiación, las obras comenzaron en marzo de 2009 y fue oficialmente finalizado el 30 de marzo de 2012. Los trabajos de acondicionamiento se extendieron hasta julio de ese año.

3. Su estilo

Es difícil definir su estilo arquitectónico, algo común en las edificaciones moderna. En palabras de su creador sería “neo-futurista”. Según su arquitecto, quería hacer del mismo una especie de escultura emergente del Támesis y, para su construcción, tomó referencias como las obras del pintor Canaletto o los mástiles de barcos.

No obstante, no faltaron las críticas, que en esencia lo consideraban un armatoste de vidrio que rompía la estética más clásica de Londres.

4. Los ascensores

El edificio cuenta con 44 ascensores, incluidos unos novedosos ascensores de doble piso. Estos se mueven a una velocidad de 6 metros por segundo. Para aquellos claustrofóbicos que no deseen usarlos, hay disponibles 306 escaleras.

 5. El zorro Romeo

No se sabe con certeza cómo y cuándo llegó arriba, pero los empleados de construcción encontraron un zorro en la planta 72 del edificio. Fue bautizado como Romeo y se alimentó de las sobras de comida que los mismos trabajadores le dejaban.

6. Un salto de altura

Un edificio de tal tamaño se convierte en un reto para aquellos que disfruten de las alturas y los deportes de riesgo. Por ello, y pese a las medidas de seguridad para evitarlo, hubo hasta 12 saltos al vacío desde el mismo entre 2009 y 2012. Cuatro de ellos se realizaron por Dan Witchalls, que llegó incluso a grabarlo. El salto más elevado ha sido desde 260 metros y, el último, data de marzo de 2016.

7. Un ‘penthouse’ en el edificio

Dentro de The Shard hay un apartamento de dos pisos y una superficie de 224 metros cuadrados, el equivalente a una mansión de 6 habitaciones. Aunque no se ha hecho público su coste ni su propietario, se estima que el valor de mercado de esta ronda los 50 millones de libras. Esto la convierte en una de las propiedades inmobiliarias más costosas de todo el país.

Sobre el autor

Economista y abogado de formación y profesión, y curioso por vocación. Un libro pegado a un hombre, llegó a Londres por ver qué hay detrás. Analítico, pero sencillo y (demasiado) despreocupado, jamás dirá que no a un café. Lleva más de un año tecleando para EL IBÉRICO, y lo que aún le queda.

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