9 curiosidades sobre las galletas Digestive

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Es considerada en la galleta por excelencia en Reino Unido, así como el acompañamiento perfecto para una taza de té. Y es tal su fama que en la actualidad las Digestive han rebasado fronteras y pueden encontrarse con facilidad en las estanterías de cualquier supermercado o negocio de alimentación. Desde El Ibérico os traemos una lista de anécdotas en torno a esta centenaria galleta.

1. Su origen

La galleta Digestive fue desarrollada por primera vez en 1839 en Forres, Escocia, por dos médicos que decidieron añadir bicarbonato de sodio a la harina con la creencia de que así pasaría a ser una cura contra la acidez de estómago. Fue tal su popularidad entre el público que su receta comenzó a figurar en los libros de cocina de la época y era un producto que muchas panaderías y pequeños hornos se encargaban de preparar y vender. / No fue hasta 1892 cuando comenzó su comercialización a gran escala para el conjunto del país, siendo la encargada de ello la popular compañía McVitie

2. Algunos números

Aunque depende del tipo de fabricante, así como de la variedad de galleta, una Digestive tiene por promedio unas 70 calorías. Según los reposteros, se requiere hornearlas por 7 minutos para alcanzar su punto justo. Cada año en Reino Unido se venden cerca de 80 millones de paquetes de la compañía McVitie, lo que hace que de media se consuman unas 55 galletas por segundo. Y Manchester figura como la capital por excelencia de esta gallera, con un 96% de sus habitantes que reconocen consumir semanalmente al menos una galleta Digestive de cualquiera de sus variedades.

3. Upside down

Dentro de la gama de Digestive, aquellas hechas con chocolate son extremadamente populares. Y la mayoría las comemos mantenido la cobertura de chocolate arriba, como si fueran una tostada. Algo que según las compañías que las comercializan es erróneo, ya que esta parte debería ir abajo. Consumirlas del modo en que indican hace que podamos apreciar más el contraste de sabores, además de que con ello presentan más consistencia y evitamos que la galleta se rompa al sumergirla en té o café.

4. No las mojes en público

El inicio del consumo a gran escala coincidió con el final de la época Victoriana. Y la galleta irrumpió en los salones donde el té de las 5 era ya una tradición. Por entonces no se hacía aquello que hoy por hoy consideramos que es de lo más normal, mojar la galleta en el té para ablandarla y consumirla. Ese acto se consideraba una auténtica obscenidad, y si bien no estaba prohibido hacerlo, sí que formaba parte del protocolo y las buenas costumbres el evitar dicha acción y limitarse a realizarla en privado y sin ser visto por nadie.

5. A la conquista del Polo Sur

Las galletas Digestive han sido uno de los primeros productos en llegar a una zona tan recóndita como el Polo Sur. Ante la necesidad de contar con alimentos calóricos que ocuparan poco espacio y fueran fáciles de transportar, el explorador Roald Amundsen las incluyó entre su equipo de avituallamiento en su expedición de 1911, siendo uno de los últimos víveres que le quedaron en su travesía y consideraba como la primera comida en “alcanzar” esas latitudes.

6. ¡Deja mis galletas!

Puede parecer una reacción extrema, pero según las memorias del ingeniero de grabación, Geoff Emerick, una caja de galletas Digestive estuvo a punto de suponer la ruptura de la banda The Beatles.

Según el técnico, en 1969 se encontraban grabando en los populares estudios ubicados en Abbey Road. La polémica mujer de Lennon, Yoko Ono, llegó al estudio y cogió unas galletas Digestive que estaban en una caja mientras los componentes de la banda estaban en la sala de control. Estas pertenecían a George Harrison, el cual se enfadó al ver que las habían tomado sin ni siquiera pedirle permiso. Como réplica ante esta reacción, John Lennon no pudo evitar perder los estribos ante su compañero, y solo la mediación de las personas que allí había impidió que llegaran a agredirse físicamente.

7. Galletas reales

La familia real de Reino Unido es una gran aficionada a las galletas Digestive. Por ejemplo, se ha hecho público que la Reina Isabel II siempre pide que en sus desplazamientos se lleve galletas Digestive de chocolate, así como un trozo del popular pastel que se suele hacer con ellas. Y para el matrimonio del príncipe Guillermo y Kate Middleton se elaboró un pastel de galletas Digestive en el que se usaron 1.700 de estas y 17 kilos de chocolate.

8. No disponibles en Estados Unidos

Existe cierta controversia en la comercialización de este producto en el país norteamericano. Por un lado, las galletas que se fabrican en ese país no pueden venderse bajo ese nombre, ya que el adjetivo “digestivo” se asocia a algo saludable, algo que en realidad no es, y por ello está catalogado como publicidad engañosa. Sin embargo, al mismo tiempo se da la paradoja que aquellas galletas realizadas fuera del país e importadas no se ven en la obligación de cambiar su denominación ya que forma parte de su nombre comercial.

9. ¿Son saludables?

Pensar que consumimos un producto que a la vez que delicioso es saludable es engañarnos a nosotros mismos. Su composición nutricional indica que tiene valores especialmente elevados de algunos componentes como grasas saturadas, colesterol, azúcar y sodio, con lo cual es un producto muy poco recomendado para personas hipertensas o que sufran de sobrepeso. Al mismo modo, la versión original incluye aceite de palma, que en otras variedades se ha eliminado.

 Y si bien contienen más fibra que otras galletas, lo cierto es que lo sigue haciendo en una cantidad muy reducida como para que su ingesta, desde un punto de vista nutricional, pueda ser recomendada.

Sobre el autor

Economista y abogado de formación y profesión, y curioso por vocación. Un libro pegado a un hombre, llegó a Londres por ver qué hay detrás. Analítico, pero sencillo y (demasiado) despreocupado, jamás dirá que no a un café. Lleva más de un año tecleando para EL IBÉRICO, y lo que aún le queda.

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