9 increíbles ventajas de las que disfruta la Reina Isabel II

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En ocasiones, puedes haber estado ante la disyuntiva de aceptar un determinado puesto de trabajo por los beneficios inherentes al mismo, tales como el servicio de guardería, flexibilidad en los horarios o descuentos en empresas asociadas. Pero estamos seguros que en ninguna posición tiene más ventajas de las que disfruta su la reina Isabel II. Hoy desde EL IBÉRICO os traemos una lista de las prerrogativas que implica ser la actual monarca y soberana del Reino Unido.

Tiene dos cumpleaños

Debido a su carácter tan reservado desconocemos si Isabel II es una de esas personas que se emocionan con la celebración de su cumpleaños. Pero en el caso de que si lo sea, su alegría será doble, ya que tiene la posibilidad de festejar tanto el que se debe a su fecha de nacimiento, que es el 21 de abril, como su cumpleaños “regio”, que tiene lugar el segundo sábado de junio de cada año.

El fijar un aniversario alternativo es una tradición de la Casa Real británica. Para evitar que la fiesta del monarca tuviera lugar en un día en el que el tiempo no fuera agradable, se les permite elegir una fecha alternativa si su nacimiento se ha producido fuera de los meses de verano.

Tiene su propio cajero automático

 ¿Problemas para hacerte con efectivo? La Reina Isabel II no pasará nunca por esta dificultad. Por cortesía del banco Coutts, una entidad privada especializada en gestión de grandes patrimonios, su Majestad dispone en exclusiva de un cajero automático que está instalado en alguno de los sótanos del palacio de Buckingham.

Es la dueña de todos los cetáceos y cisnes del Reino Unido

De acuerdo a una prerrogativa solicitada por el rey Eduardo II en el siglo XIV, cualquier “pez real” que se acerque a tres millas de la costa del país pasa a ser propiedad del monarca.  Hay que matizar que bajo el concepto de royal fishes se incluye casi cualquier animal marítimo que en realidad no sea un pez, de modo que la reina Isabel II es la dueña de seres como delfines, ballenas o marsopas que merodeen las costas británicas.

Algo parecido ocurre con los cisnes. Debido a que su carne se consideraba deliciosa se temía que la población pudiera acabar con ellos en períodos de carestía, así que en el siglo XII se aprobó una ley que permitía única y exclusivamente al monarca de Inglaterra su caza y consumo.

La deuda se dispara. En la imagen, una libra esterlina con la cara de l reina Isabel. / Inspiredimages. / Pixabay.

La deuda se dispara. En la imagen, una libra esterlina con la cara de l reina Isabel. / Inspiredimages. / Pixabay.

Fue una de las primeras personas en usar Internet 

Disfrutar de conexión a internet no es hoy día un beneficio adicional especialmente reseñable. Pero poder hacerlo en la década de los 70 era casi ciencia ficción, algo que no obstante sí que pudo hacer su Majestad Isabel II.

El 26 de marzo de 1976 la Reina visitó un centro de comunicaciones en Malvern, en el condado de Worcestershire, Inglaterra. Pocos días antes se había comenzado a trabajar con ARPANET, la versión que precede al internet actual. Y allí pudo enviar uno de los primeros correos electrónicos de la historia, algo que hizo bajo el nombre de usuario de “HME2” (Her Majesty, Elizabeth II).

No necesita un carnet de conducir

Ningún agente de la ley puede requerir a Isabel II que le muestre su carnet de conducir porque, técnicamente, ella no necesita uno. Y, además, y siempre que el vehículo en cuestión sea conducido por ella, no necesita tampoco que su coche esté matriculado o al día en cuanto a las revisiones.

A pesar de estas ventajas, la soberana, en la actualidad, no se aventura a conducir en carreteras públicas. Si que ha sido fotografiada en alguna ocasión haciéndolo en caminos y vías dentro de sus propiedades privadas, y es de público conocimiento que conduce desde los 19 años, ya que durante la II Guerra Mundial se le solía ver al mando de camiones y furgonetas donde servía como voluntaria de la rama femenina del Ejército Británico.

Tiene a su propio poeta

Es una posición honorífica que no requiere exclusividad, pero el Jefe de Estado del Reino Unido también cuenta con su propio poeta. El actual es Simon Armitage, que se hizo con el cargo en mayo de 2019 en sustitución de Carol Ann Duffy, famosa también por ser la primera mujer en ostentar ese cargo en 400 años. Se espera del poeta que elabore versos y estrofas de forma eventual para conmemorar ocasiones especiales como cumpleaños o aniversarios.

No necesita un pasaporte

Resulta un tanto paradójico, pero a pesar de que su Majestad ha visitado más de un centenar de países y que todos los pasaportes del país son emitidos técnicamente por ella, la Reina no tiene uno para sí misma. Puede por lo tanto viajar donde quiera sin tener que pasar por el tedioso proceso de sellado del mismo en las aduanas o la molestia de tener que renovar periódicamente su documentación.

Puede pedir una bola de nieve en verano

Hace siglos la casa real se vio en la obligación de vender una de sus propiedades en Escocia, siendo los compradores la familia aristocrática Fowlis. Y en el contrato de transacción se incluyó una particular cláusula: si en algún momento el Monarca de Inglaterra deseaba una bola de nieve, la familia Fowlis debía conseguirla.

Lo cierto es que el terreno está ubicado al norte del país, y además cuenta con una montaña elevada que le garantiza disponer de nieve en cualquier momento del año. Y lejos de ser una cláusula simbólica, en una visita en 1746 del miembro de la Casa Real Guillermo Augusto de Cumberland, este hizo efectiva su petición, obligando a un componente del clan de los Flowlis a subir a la cima para conseguir un poco de hielo con el que refrescar el vino que se le sirvió al soberano.

No sufre las molestias de usar calzado nuevo

Es más que improbable que veamos a la Reina Isabel II quejándose en alguna ocasión del daño que le generan unos zapatos adquiridos recientemente. Básicamente, porque estos habrán sido usados antes por otra persona a fin de amoldarlos.

En sus dependencias reales, la monarca cuenta con un miembro cuya función es caminar con su calzado antes de que ella los use, a fin de evitar que le genere molestias como rozaduras o ampollas. Además, tiene un equipo de personas que se encargan de hacer un seguimiento de la ropa que usa, y es que es de vital importancia el evitar que se le vea usando la misma vestimenta en más de una ocasión en algún evento público.

Sobre el autor

Economista y abogado de formación y profesión, y curioso por vocación. Un libro pegado a un hombre, llegó a Londres por ver qué hay detrás. Analítico, pero sencillo y (demasiado) despreocupado, jamás dirá que no a un café. Lleva más de un año tecleando para EL IBÉRICO, y lo que aún le queda.

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