Álvaro Quirós consigue el undécimo puesto en el Open Británico

El ganador del British Open fue el sudafricano Louis Oosthuizen
Excelente participación de los españoles en el Open Británico de este año. En el torneo, que terminó hace un par de semanas, se pudo ver a cinco de los siete jugadores españoles que participaron en el torneo escocés posicionarse entre los 30 primeros del torneo y tres de ellos, Álvaro Quirós, Ignacio Garrido y Sergio García, entre los 20.

Quirós fue el mejor representante español y acabó su participación con una excelente vuelta de 67 golpes (-5) y en puesto undécimo. Por su parte, Ignacio Garrido y Sergio García, quedaron en decimocuarta posición. Quienes Miguel Ángel Jiménez y Alejandro Cañizares se fueron hasta el puesto 27º.

Este año, el ganador del British Open fue el sudafricano Louis Oosthuizen, quien entró en el torneo gracias a su triunfo en el Open de Andalucía. Con esta victoria, el número 52 del ranking mundial ha pasado de un completo anonimato a ser el flamante y claro vencedor del torneo británico. The Open Championship celebró su 150 aniversario en el mítico Old Course en St. Andrews (Escocia), cuna de este deporte y donde se juega al golf desde hace más de 600 años. El British Open es uno de los cuatro majors en el mundo del golf y tiene el honor de ser el torneo con mayor antigüedad. Junto con el Master de Augusta, el US Open y el Campeonato de la PGA, el Abierto Británico, se celebra cada año en la isla y es considerado por los expertos como uno de los torneos más exigentes. El premio para el ganador así lo demuestra: 4 millones de libras.

The Old Course es un campo que deja una marca especial en todos los jugadores. «Es mi campo favorito» opina Tiger Woods, ganador del torneo en 3 ocasiones. The Old Course tiene una magia especial y los jugadores lo saben. Según cuenta la leyenda, los pastores en el siglo XII ya practicaban golf en estas frías tierras escocesas, al introducir piedras en los nidos de los conejos. Posteriormente, en 1457, la popularidad de esa práctica era tan grande en la zona, que el Rey James II tuvo que prohibir que se jugase, ya que los arqueros que protegían sus territorios se pasaban horas jugando al golf y dejaban desatendidos los puestos de vigilancia. En 1552, el Arzobispo de St. Andrews otorgó el derecho de jugar al golf a los habitantes de la zona y se convirtió en deporte oficial. Actualmente, los jugadores que disputan el campeonato afirman que el campo donde se disputa el torneo cada cinco años, difiere poco o nada del creado en 1700.

El torneo actual está dividido en varias sedes, las cuales se van rotando cada año. La única norma preestablecida es que cada cinco años, el campeonato se debe celebrar en St Andrews, lo que otorga al campo escocés el privilegio de ser el lugar más emblemático del Abierto Británico. En cada sede, las normas están claramente establecidas. En total son 18 los hoyos que los jugadores han de disputar. Cada hoyo tiene un par y una distancia diferentes. Por ejemplo, en el Old Course el hoyo más largo es el 14 con 565 metros con un par de 5.

En el capítulo de españoles destacados en el torneo, hay que hacer una mención especial a Severiano Ballesteros. El cántabro ganó el torneo en tres ocasiones, 1979, 1984 y 1988, y es considerado uno de los grandes del campeonato. En 1988 se produjo uno de aquellos episodios que hicieron grande este deporte en nuestro país, cuando Severiano logró la victoria ante el mítico Tom Watson. En la retina de todo amante de este deporte, están las imágenes de Ballesteros celebrando el triunfo tras introducir la pelota en el hoyo en un golpe casi imposible. Otros grandes de este torneo son Harry Vardon, con seis títulos, Tom Watson con cinco (hace un año estuvo cerca de ganar su sexto torneo, con 59 años) o Tiger Woods, con tres títulos. José María Olazabal jugó en varias ocasiones el British Open pero en ninguna de ellas logró la ansiada Claret Jug, nombre de la copa que se otorga al ganador del campeonato. La jarra de plata maciza no fue siempre el premio que se daba a los triunfadores del torneo. En las primeras ediciones era un cinturón rojo con una hebilla de plata, hasta que en 1870 Tom Morris ganó por tercera vez consecutiva.

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