Casi cada día, los medios anuncian cifras de muertos en Afganistán por bombardeos, atentados o incidentes. El pasado 21 de septiembre, un dato estremeció al mundo. El número de soldados extranjeros fallecidos en Afganistán este año, al cierre de esta edición, alcanzaba ya la cifra de 529, lo que convierte a 2010 en el año más sangriento para las tropas extranjeras desde que Estados Unidos inició su ofensiva hace nueve años. Así lo daba a conocer la agencia de comunicación Reuters basándose en los datos de recuento de víctimas que elabora la página web iCasualties.org.

En Afganistán hay actualmente casi 150.000 tropas extranjeras luchando contra la creciente insurgencia talibán, que ofrecen su apoyo a unos 300.000 efectivos de las fuerzas de seguridad afganas. Del total de los fallecidos en 2010, más de 340 eran soldados estadounidenses, otros 91 pertenecen al Reino Unido y cuatro eran españoles.

Los últimos fallecidos que han dado lugar a la escalofriante cifra han sido nueve soldados de la OTAN. El helicóptero en el que viajaban se estrelló en el sur de Afganistán, según informó la ISAF, la fuerza de la Alianza Atlántica en Afganistán, el pasado 21 de septiembre. Otras cuatro personas, dos soldados de la OTAN, un civil norteamericano y un afgano, resultaron heridos en el accidente, según fuentes de la ISAF. El comunicado emitido señalaba que no había indicios de que hubiese sido un ataque, aunque no precisa dónde ocurrió exactamente el incidente.

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