Aportaciones culturales al British Art

La muestra Migrations: Viajes en el arte británico que acoge la Tate Britain explora cómo el arte británico es moldeado por la emigración. Los artistas presentes en la exposición van desde Anthony van Dyck, Whistler y Mondrian hasta Steve McQueen, David Lamelas o Francis Alÿs

La exposición, ordenada cronológicamente, se inicia con obras de los siglos XVI y XVII y muestra que gran parte del arte británico de este período fue hecho por artistas procedentes del extranjero. Fueron los creadores holandeses quienes introdujeron un nuevo estilo de retrato creando imágenes emblemáticas, tal es el caso de Anthony van Dyck, pintor de la corte cuyos famosos retratos como el de Carlos I (1636)

Obra de Jacob Kramer, Jews at Prayer (1919) / Tate © Estate of John David Roberts.

llegaron a dar forma a nuestra percepción de la aristocracia británica.

En el siglo XVII las migraciones europeas trajeron géneros como la marina y el paisaje, nunca antes vistos en Bretaña. Durante el siglo XVIII, artistas de distintos países viajaban a Italia para estudiar el arte y la arquitectura clásica, muchos de estos artistas, como Angélica Kauffmann o Benjamin West, se establecieron en Londres, jugando un papel decisivo en la fundación de la Royal Academy of Arts en 1768.

El siglo XIX está representado por el diálogo con Francia. Muchos artistas ingleses estudiaban en París antes de establecerse en Londres, donde la estabilidad social y económica ofrecía grandes oportunidades para el mecenazgo. Por otra parte, muchos artistas franceses venían huyendo a Inglaterra de la guerra franco-prusiana y de sus secuelas. El arte judío también despertó gran interés en la sociedad británica en los albores del siglo XX, celebrándose algunas influyentes exposiciones que pronto se alinearon con el arte de vanguardia. Es el caso de Jacob Kramer, quien se declaraba abiertamente influenciado por Kandinsky. Otras figuras importantes han marcado el curso de la Historia del arte británico como son Piet Mondrian, Naum Gabo o Laszlo Moholy-Nagy, los cuales se refugiaron en Gran Bretaña para escapar de la inestabilidad política y de la guerra en Europa entre los años 1930 y 1940.

Railings (2004) / © Francis Alÿs.

Los años 50 y 60 estuvieron marcados por los movimientos migratorios de los países procedentes de la Commonwealth, incluidos India y Pakistán. Su llegada a una sociedad predominantemente blanca, causó una serie de tensiones raciales que produjo numerosas protestas. Los artistas estaban fascinados con la modernidad y venían a Londres a estudiar a sus escuelas de arte, pero muchos se dieron cuenta que el arte euro-americano establecido, miraba su trabajo en términos de etnicidad, no en el contexto del arte moderno. Esta marginación llevó a muchos artistas a desafiar y pensar su propia práctica para definir el modernismo.

Los creadores de otras latitudes han sido piezas clave para construir las emergencias artísticas, tal es el caso del artista argentino David Lamelas, uno de los protagonistas del movimiento de vanguardia que se generó en Buenos Aires en los años 60. En 1968 viajó a Londres para estudiar y residió en la ciudad hasta 1976, participando activamente del conceptualismo europeo y trabajando con films y fotografías. La exposición muestra su trabajo Estudio de las relaciones entre el espacio interior y exterior (1969), una reflexión centrada en la sociedad londinense de la época y sus opiniones frente la llegada del hombre a la luna.

Fue en la década de los 80, cuando artistas británicos de primera o segunda generación de inmigrantes exploran la política de las diásporas y los desplazamientos, transformando radicalmente los parámetros políticos y culturales del British Art, en relación con el racismo o la identidad nacional. Tal es el caso de la artista Sonia Óbice, nacida en Londres y Afro-caribeña de origen, que investiga el colapso producido por las narrativas contemporáneas sobre la representación del origen y la identidad dentro del colonialismo. En la misma línea, la artista Lubaina Himid, cuya pretensión es dar una nueva lectura a la Historia.

La exposición muestra el trabajo reciente de artistas contemporáneos que utilizan la imagen en movimiento como una herramienta versátil, tanto para documentar como para cuestionar la realidad, incluyendo Catorce de Ataúdes (2009) de Zineb Sedira, una instalación visual y sonora con 14 pantallas flotantes y Estática (2009) de Steve McQueen, donde muestra su versión sobre la libertad y la migración a través del potente símbolo de la Estatua de la Libertad. Termina el recorrido con un paseo de Francis Alÿs, Barandillas (2004) donde el artista pasea por Londres y extrae el ritmo de su entorno con una baqueta.

Las migraciones, ya sean para escapar de persecuciones, para mejorar las condiciones de vida o por intercambiar ideas, han conseguido traspasar del concepto de anfitrión o inmigrante. Con esta muestra queda patente que el interculturalismo ha enriquecido y conformado el panorama estético a lo largo de la historia del arte británico, borrando sus fronteras.

Migrations: Journeys into British Art
Tate Britain
Hasta Agosto 2012
Entrada 6£ (5£ concessions)

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