La increíble historia de las ardillas grises de Reino Unido

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Junto a los zorros en grandes núcleos urbanos y los ciervos en zonas de campo abierto, las ardillas grises orientales, también conocidas como ardillas de las Carolinas, se han convertido en uno de los animales más representativos del Reino Unido. Hoy desde El Ibérico os traemos una lista de anécdotas sobre estos simpáticos animales:

1. ¿Una especie invasora?

La ardilla gris no es una especie nativa de Reino Unido, sino que procede de la zona este y medio oeste de Estados Unidos. Aquí fueron vistas por primera vez en la naturaleza en Henbury, en el condado de Cheshire, en 1876. Se desconoce cómo se introdujeron en el país, aunque se cree que con casi toda seguridad llegaron junto a la carga de algún navío o que escaparon de alguna casa donde eran mantenidas como mascotas.

Reino Unido no es el único país donde están presentes, ya que también pueden verse en otras partes de Europa, Sudáfrica y Méjico. En España hasta hace poco se comercializaba como mascota, pero debido a su potencial colonizador han pasado a ser consideradas una amenaza para las especies autóctonas. Es por ello que, bajo el Real Decreto 630/2013 del 2 de Agosto, se ha prohibido su posesión, transporte, tráfico y comercio.

2. No exterminaron a la ardilla roja

Circula el mito de que las ardillas grises fueron responsables de la extinción de las ardillas rojas, que son las autóctonas en Reino Unido y otras partes de Europa. Pero no parece que su llegada fuera el único factor o el más decisivo para la desaparición de las primeras.

Para cuando las ardillas grises se extendieron, las ardillas rojas ya llevaban varias décadas extintas o en números muy bajos. En el caso concreto de Reino Unido, hay documentos que acreditan que estas últimas habían desaparecido en gran parte de Escocia e Irlanda, y sólo era posible verlas puntualmente en algunas zonas del suroeste de Inglaterra. La caza de la misma, que era considerada una plaga, y la deforestación de zonas donde estaba su hábitat, fueron los factores que supusieron su extinción. A esto hemos de unir el hecho de que de forma cíclica estas suelen enfermar de una variedad de viruela que resulta mortal para las mismas.

No obstante, hay que recalcar que las ardillas grises son bastante más agresivas que las otras, y que muestran una capacidad de adaptación sorprendente. Con lo cual, en igualdad de condiciones, en una situación de coexistencia, a largo plazo la ardilla gris se impondría con toda seguridad a la ardilla roja.

3. Animales omnívoros

Quizás una de las razones que justifican su expansión es su dieta omnívora.Y es que, desde frutas a vegetales, pasando por productos procesados como pan, las ardillas son capaces de comer de todo.

No obstante, muestran preferencia por los frutos secos de cualquier clase. Aunque su producto favorito son los cacahuetes sin sal, los cuales se les pueden dar con cáscara ya que gracias a sus dientes y uñas no tienen ningún problema en pelarlos.

4. Siempre cerca de los árboles

Es posible ver ardillas en casi cualquier parte de Reino Unido que cuente con árboles, donde se refugian y buscan alimento. En el caso particular de Londres, el parque donde pueden verse con más facilidad es St. James, donde constituyen casi una atracción para los turistas y visitantes del mismo. También en Regent’s Park o cerca del jardín japonés de Holland Park, mientras que en otros como Hyde Park, que cuenta con espacios abiertos sin apenas árboles, su presencia es mínima.

5. Una historia de amor y odio

Hay una actitud bastante dividida en torno a las ardillas. Muchos la consideran simplemente un animal simpático que ha logrado adaptarse a convivir con humanos en núcleos urbanos. Pero para otros es considerada una plaga, y es que su pasión por morder cables eléctricos puede suponer una molestia para muchos que ven cómo sus casas se ven afectadas por su presencia.

Las autoridades instan a contactar con los servicios de control de plagas presentes en cada municipio con el fin de minimizar su impacto cuando estas llegan a congregarse en números elevados.

6. Mascotas en el pasado… Y también comida

Hay constancia en cuadros y documentos históricos de que las ardillas fueron utilizadas como mascotas por las familias más pudientes. Y en cuanto estas se extendieron, comenzaron también a ser cazadas para ser comidas.

Hoy en día no forman parte de la dieta habitual de los británicos. No obstante, si alguien tiene curiosidad en conocer su sabor, hay algún restaurante donde aún se sirven, como el local St. John, en Smithfield.

7. Ardillas ‘getting high’

La situación ha mejorado mucho en este barrio, pero desde siempre Brixton, en el sur de Londres, ha tenido la fama de ser una de las zonas más conflictivas de la ciudad y el principal punto de venta, distribución y consumo de drogas de la capital.

Aunque no hay pruebas que lo confirmen, se cuenta que en 2005 un grupo de narcotraficantes escondieron bolsas de cocaína y crack durante una redada de la policía. Estas fueron localizadas y mordisqueadas por ardillas. Bajo sus efectos en un primer momento, y posteriormente bajo el síndrome de abstinencia, constituyeron una amenaza para los aterrorizados vecinos del barrio que veían ardillas hiperactivas.

Un miembro de la organización RSCPA (‘Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals‘) salió a desmentir este rumor, diciendo en el caso de que estos animales hubieran llegado a consumir dichas sustancias, incluso en cantidades muy pequeñas, no hubieran logrado sobrevivir más que unos minutos.

8. Ardillas en el mundo del arte

Quizás la ardilla más famosa en el mundo de la ficción fue Squirrel Nutkin. Un personaje de los libros para niños de Beatrix Potter, que compite en popularidad con Morwenna, una ardilla diabólica que protagoniza la trilogía “The Deptford Mice” de Robin Jarvis.

En Londres se han visto varios grafitis en Shoreditch y Tottenham, realizados por los artistas ‘Squirrel’ y ‘ Boe’.

9. El pub de la ardilla

Si gustas, puedes visitar el pub “The Squirrel” en Maida Vale. Al margen del nombre y el logo del cartel de la entrada, no hay muchas referencias a dicho animal, aunque en su menú su plato estrella es la hamburguesa “Squirrel Steak Burger«, que a pesar del nombre no está hecha de ardilla, sino de ternera.

Sobre el autor

Economista y abogado de formación y profesión, y curioso por vocación. Un libro pegado a un hombre, llegó a Londres por ver qué hay detrás. Analítico, pero sencillo y (demasiado) despreocupado, jamás dirá que no a un café. Lleva más de un año tecleando para EL IBÉRICO, y lo que aún le queda.

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