Brexit duro vs. Brexit blando

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Días antes de la pasada votación del 23 de junio, se puso en circulación una frase un tanto redundante por parte de funcionarios y altos representantes de la Unión Europea que parafraseaba ese famoso “fútbol es fútbol” del ex entrenador maño Vujadin Boskov: “Brexit es Brexit”. Esto es evidente, y dado que las campañas de presión para proceder a una segunda consulta tienen pocos visos de prosperar, cabría preguntarse otros aspectos, sobre todo el cómo y el cuándo. Porque si la mayoría del público tiene claro que el abandono del Reino Unido de la Unión Europea es un hecho, lo que nadie sabe es cuándo se hará efectivo y en qué términos, un supuesto que lleva camino de provocar la enésima crisis en el seno del partido conservador y abrir otro eterno debate en el Parlamento de Westminster con Europa como trasfondo.

La renuncia de David Cameron cediendo el puesto a Theresa May se ha revelado como un regalo envenenado, y el nuevo desafío al que la primera ministra británica debe enfrentarse en los meses venideros en el liderazgo del partido tory es el de ser capaz de encontrar un punto de equilibrio entre los dos sectores enfrentados. Por un lado, el actual ministro del Tesoro, Philip Hammond, se ha consolidado como el principal representante de lo que se da en llamar ahora “Brexit lite”, una salida de la Unión Europea a pequeña escala que permitiera al Reino Unido adoptar una posición similar a la que actualmente tienen Noruega o Suiza, quedando fuera de la institución comunitaria pero con un acceso total o parcial al mercado único. Ha llegado incluso a proponer una hoja de ruta de salida, planteando una serie de medidas que buscan amortiguar el impacto económico que esta decisión va a suponer a medio y largo plazo para los ciudadanos británicos.

En el bando opuesto figuran representantes como David Davies, que apoya una ruptura rápida y total con Bruselas que les permita, sobre todo, recuperar el control migratorio, un aspecto que ha jugado un papel crucial en la campaña de los partidarios de abandonar la Unión Europea.

Brexit Reino Unido

¿Qué diferencia supondrá una u otra salida?

Obligada a mediar entre estos frentes a los cuales de forma más o menos clara se adscriben la mayoría de políticos británicos se ha situado la propia Theresa May, a la que le ha salido un aliado inesperado, el exalcalde de Londres Boris Johnson, en la actualidad desempeñando el cargo de máximo representante de la Oficina de Asuntos Exteriores y que en un nuevo viraje ha moderado su inicial postura euroescéptica.

Aspectos tan importantes como si será necesario o no para los trabajadores comunitarios el contar con visas o permisos de trabajo, el acceso a servicios públicos como sanidad o educación por parte de expatriados británicos en países como España o Francia, o incluso el futuro de la city de Londres que podría ver cómo pierde su acceso al mercado europeo, serán debatidos en los próximos meses. Por el momento, la Unión Europea se ha limitado a observar los movimientos realizados desde Londres, y ha mostrado una actitud poco reconciliadora recordando que la salida de este país puede hacerse efectiva de forma inmediata si lleva a cabo la aplicación del artículo 50 del Tratado de la Unión Europea.

En el caso de optar por un “brexit duro”, el Reino Unido podría estar fuera de la UE a todos los efectos para principios del año que viene. Sin embargo, son pocos los analistas y medios que predicen esto, dado que ya sólo el proceso de negociación de nuevos tratados comerciales puede demorarse dos años en el más optimista de los escenarios. Casi de forma unánime se apunta que en ningún caso la salida definitiva se llevará a cabo antes de 2019, toda vez se hayan llegado a acuerdos en materias esenciales con Bruselas y con terceros países.

En cualquier caso, el próximo 5 de septiembre el Parlamento Británico celebrará un debate sobre la petición popular firmada por más de medio millón de personas en la cual se plantea la posibilidad de celebrar una segunda vuelta sobre la permanencia o salida del Reino Unido, una opción que desde Westminster se ha dado por muy remota.

 

Sobre el autor

Economista y abogado de formación y profesión, y curioso por vocación. Un libro pegado a un hombre, llegó a Londres por ver qué hay detrás. Analítico, pero sencillo y (demasiado) despreocupado, jamás dirá que no a un café. Lleva más de un año tecleando para EL IBÉRICO, y lo que aún le queda.

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