Portada | Actualidad | Canzuk: ¿Una alternativa a la UE para el Reino Unido?

Canzuk: ¿Una alternativa a la UE para el Reino Unido?

brexit pap
Brexit./De Delpixel. Shutterstock.com

Corría 1944 cuando en una conversación entre el entonces primer ministro británico, Winston Churchill, y el general galo Charles de Gaulle, este primero le dijo que “debes saber que, si tenemos que elegir entre Europa y los mares abiertos, siempre elegiremos los mares abiertos”. Toda una declaración de intenciones capaz de mostrar que el euroescepticismo en el Reino Unido era ya un concepto latente capaz de brotar antes incluso de que la misma Unión Europea, en su faceta política y económica, fuera siquiera concebida en un plano teórico.

76 años después de este episodio histórico la frase parece estar más vigente que nunca. Por qué aun cuando las conversaciones sobre el Brexit y sus implicaciones continúan y persisten las dudas sobre qué supondrá la ruptura definitiva entre el Reino Unido y la Unión Europea, Londres ha puesto el punto de mira en una futura alianza con algunos de sus socios de la Commonwealth en lo que podría ser una alternativa anglosajona a la institución comunitaria.

Nacimiento del concepto

La primera persona en hablar de esta posible unión y creador del término fue el historiador neozelandés William David McIntyre, centrándose en como aumentar la cooperación en política exterior de una serie de países vinculados al Reino Unido y que dejó plasmado en su libro Colonies into Commonwealth publicado en 1967. No fue hasta 2015 cuando James Skinner, CEO de por la entonces llamada Commonwealth Freedom of Movement Organisation, una organización sin ánimo de lucro que defiende una unión diplomática de Canadá, Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido retomó la posibilidad de crear esta agrupación.  

Banderas de Reino Unido y Canadá ondeando al viento./De Paul Vasarhelyi. Shutterstock.com

En el 2016 la iniciativa de la unión ya se había llevado a círculos financieros y académicos, con la intervención de empresarios como James C. Bennett o el historiador Andrew Roberts que concebían dicha alianza como un “tercer pilar de Occidente”, en el podrían apoyarse Estados Unidos y la Unión Europea, así como un nuevo bloque económico llamado a jugar un papel de liderazgo en el nuevo orden mundial.

¿En qué consistiría CANZUK?

Es un concepto que todavía se debate. Aquellas bases sobre las que se asienta es que implicaría una alianza entre Canadá, Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido, así como de territorios asociados, dependientes y externos a dichos estados, tal y como puede suceder con las islas Cook, la isla de Man o Norfolk.  

La unión pasaría por una agrupación de carácter económico, social y diplomático, pues implicaría aumentar los intercambios comerciales entre dichos estados, una mayor coordinación en política exterior, una alianza militar y libre circulación de sus ciudadanos por los estados miembros. Existen voces que abogan por llevar esta unión más allá, creando una asociación de carácter político o confederación, si bien parece que a día de hoy pasa por ser una corriente minoritaria.

Otros creen que una vez creada esta unión podría, a su vez, establecerse relaciones comerciales más o menos estrechas con otros países miembros de la Commonwealth como son Sudáfrica o Singapur, en una especie de macro unión que algunos quieren ver como una reedición del antiguo Imperio Británico.  

¿Podría funcionar esta alianza?

Todo depende de en qué términos se conciba. Cabe indicar que, ya de partida, es una unión que cuenta con el visto favorable de la mayoría de ciudadanos, con un porcentaje de apoyo que oscila entre el 58% en el Reino Unido al 82% en Nueva Zelanda, tal y como se desprende de las distintas encuestas realizadas. Aquellos que la apoyan consideran que sería fácil llegar a acuerdos entre estados que comparten una misma lengua e identidad cultural, con un modelo de organización política e institucional muy similar y que incluso comparten a su Majestad la Reina Isabel II como jefe de Estado.  

Diversos cargos políticos de los países involucrados, como los liberales Justin Trudeau o Scott Morrison, primeros ministros de Canadá y Australia respectivamente, así como en su día Theresa May o el mismo Boris Jonhson se han mostrado favorables a impulsar una unión de estas características, e incluso un think tank de tanta relevancia como el Instituto Adam Smith hizo público su apoyo a dicha propuesta en 2018.

Sin embargo, no faltan las críticas a este proyecto. Por un lado, algunos como el periodista y bloguero Nick Cohen consideran esta unión una mera fantasía, puesto que las enormes distancias físicas entre los distintos países que formarían dicha agrupación darían lugar a una alianza simbólica más que efectiva. En términos geopolíticos tampoco podría ser una superpotencia capaz de colocarse a la altura de Estados Unidos o la propia Unión Europea, ya que, aunque podría suponer cerca del 7% del PIB mundial y de la extensión de la Tierra, en términos de población quedan por debajo del 2% de los habitantes del planeta, y de entre sus cuatro miembros solo el Reino Unido tiene suficiente peso militar como para ser considerada una superpotencia a nivel armamentístico.  

De Piranhi. Shutterstock.com
De Piranhi. Shutterstock.com

Otros consideran que dicho proyecto estaría destinado al fracaso si se extendiera a mayores niveles de cooperación o de integración política, un paso que podría verse como necesario y natural en futuras fases. Sin lugar a duda surgirían problemas a nivel agrícola y ganadero, puesto que el Reino Unido subvenciona gran parte de este sector, que competiría en situación de ventaja respecto a los empleados del sector primario de Canadá o Australia. Y del mismo modo, si una futura integración política llegase a implicar una merma a la soberanía de las naciones podrían surgir puntos de fricción igual a los que los brexiters aludieron para forzar la salida del Reino Unido de la Unión Europea.   

Hay incluso quien ve en dicha asociación una muestra de racismo y aporofobia, ya que la unión se establece entre estados de la esfera anglosajona donde predomina la población blanca y rica, excluyendo a otras naciones vinculadas históricamente a Londres y donde se habla inglés, pero que son étnicamente distintas y con mucho menos poder adquisitivo, tales como India, Jamaica o Nigeria.

Sea como sea, el debate está sobre la mesa. Quizás en unos meses, cuando el Brexit sea un tema cerrado capaz de provocar hastío entre los lectores de prensa y espectadores del Reino Unido, CANZUK pase a ser el nuevo término de moda del que oiremos hablar a todas horas.

Relacionado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio