Carlos Saura: “Para mí el cine es una aventura en donde hay que correr riesgos y no siempre se acierta”

Eminente figura del cine español, Carlos Saura (Huesca, 1932) no necesita demasiados preámbulos. Sus aportaciones de ficción y los homenajes que ayudaron a ensalzar internacionalmente la cultura musical española ocupan un lugar prioritario en el arte carpetovetónico. Cría Cuervos (1975), La caza (1965), Elisa, vida mía (1977), Carmen (1983), Flamenco, flamenco (2010)… son solo algunos ejemplos del virtuosismo visual, poético, metafórico del incansable director oscense, cuyo próximo proyecto para la pantalla grande tendrá a Antonio Banderas como Pablo Picasso.

Vuelve a Londres, de nuevo al Spanish Film Festival en su edición Spring Weekend. Parece que le ha cogido el gusto a la ciudad…

Londres es una de mis ciudades preferidas por varias razones, pero una de ellas es que desde hace años he visitado las tiendas de fotografía buscando máquinas antiguas. Durante una época era el centro de ese tipo de máquinas y se podían encontrar cámaras inglesas preciosas, a un precio aceptable. He estado en Londres muchas veces, algunas por razones cinematográficas, invitado por los Festivales; otras por el puro placer de pasear por la ciudad, y acompañando a Geraldine, invitado por Charlie Chaplin, y otras con Lali que se ha convertido en una asidua de la ciudad. Yo creo que el Támesis configura la ciudad. Las ciudades a las que atraviesa un rio tienen ya un atractivo añadido, y en Londres, como en París, como en Roma, es en sus puentes y en sus márgenes en donde se encuentran los edificios que marcan su identidad.

Desde el 24 de marzo hay una exposición fotográfica suya en el Instituto Cervantes de Londres ¿Qué puede encontrar la gente que la visite? Y hace poco, por cierto, terminó en Lleida otra muestra, en esa ocasión de fotografías pintadas.

Yo que he sido profesional cuando era joven, presumo ahora de ser un fotógrafo amateur, es decir, que mi único compromiso con la fotografía es guardar y conservar aquello que por alguna razón me llama la atención. Esta es una exposición de tema obligado y son 40 retratos que he elegido entre los cientos que tengo.

Las fotos pintadas, Fotosaurios, son una traición a la fotografía como tal: traición deliberada y consciente buscando un acercamiento al dibujo y a la pintura.

Existen varios rumores sobre su próxima película 33 días, protagonizada por Antonio Banderas. A día de hoy, ¿Qué puede concretarnos sobre la fecha de rodaje y los problemas que ha tenido desde la planificación del proyecto?

33 días es de esos proyectos que cada semana me dice mi agente que todo está en marcha y que se va a hacer inmediatamente. Llevamos así 2 años, pero parece que ahora la cosa va en serio ¡Vamos a ver! La idea sería rodar la película en el otoño-invierno de este año 2014.

¿Qué camino llevó a la elección de Gwyneth Paltrow para este proyecto?

Antonio Banderas, que es un buen amigo y hemos trabajado juntos en el pasado, me propuso a Gwyneth Paltrow para hacer el papel de Dora Maar, la fotógrafa y amante de Pablo Picasso. Hay dos felices coincidencias: Dora Maar hablaba perfectamente castellano porque parte de su vida vivió en Argentina, y Gwyneth ha pasado muchas temporadas en España y habla perfectamente español. Creo que a ella le apetece rodar en castellano. Y no es solo una mujer atractiva y excelente actriz, cuando hablé con ella por primera vez estaba en Los Ángeles, fue una conversación estupenda, es muy amable y simpática.

Usted es una leyenda, un «monstruo» del arte…no sé si le han hecho esta pregunta alguna vez pero… ¿Cómo se vive siendo un mito? ¿Cómo es el orgullo de una persona a la que han homenajeado tanto y seguirán homenajeando?

No hay que exagerar. Me tengo por una persona solitaria, amante de las soledades compartidas, que ha tenido la fortuna de poder hacer más de 40 películas, tener siete hijos y hacer cientos de fotografías y dibujos. Acepto agradecido y de buen grado premios y homenajes. En ocasiones esos premios me han permitido seguir haciendo cine en momentos difíciles. A veces es inevitable un pronto de vanidad cuando alguien me felicita en la calle, en el metro o en el autobús por alguna de mis películas, pero pasa pronto y procuro que los homenajes, los premios y los halagos no afecten a mi comportamiento.

Sigo considerando El Dorado una de sus películas más fascinantes, cautivadoras y mejor dirigidas. No la veo ni aburrida ni larga, y los actores están excelentes. Con todo el tiempo que ha pasado desde entonces, ¿Qué recuerda especialmente de aquel film?

El rodaje de El Dorado fue una verdadera hazaña para todos los que participamos en él. Salimos adelante en medio de dificultades, tormentas y calores asfixiantes. En algún momento y dentro del barco, cuando las lonas y las hamacas estaban destrozadas por la inclemencia y la humedad, con todos los actores y figurantes a punto de la extenuación, llegué a pensar que éramos nosotros, y no Lope de Aguirre, los que intentábamos esa aventura disparatada en busca de El Dorado. Pero tengo un recuerdo maravilloso de Costa Rica, de sus gentes y de los lugares en donde rodamos la película.

Y de todos los trabajos que ha dirigido, ¿Cuál le habría gustado que hubiera sido más comprendido o exitoso de lo que fue?

No lo sé, de verdad. Algunas de mis películas no resultaron como esperábamos, otras fueron mundialmente reconocidas. Para mí el cine es una aventura en donde hay que correr riesgos y no siempre se acierta: es como la vida. Lo único que puedo decir es que, de esas más de 40 películas que he hecho, solo en mi segunda, Llanto por un bandido, no salió lo que yo hubiera querido. Por aquel entonces no tenía la autoridad suficiente, y los productores destrozaron en Italia el montaje original tratando de hacer un spaghetti western, cuando era todo lo contrario.

Leí que, con los avances tecnológicos, ya no le hace falta ir al cine porque prácticamente lo tiene en casa… ¿Ni siquiera se atreve con 8 apellidos vascos? ¿Qué opina de la situación artística (también económica) de la actual cinematografía española?

No sé. Hay siempre un cierto misterio en por qué unas películas funcionan y otras no. A veces la falta de información y de publicidad puede dar al traste con películas muy interesantes, otras, como es el caso de los 8 apellidos vascos, llenan los cines y es el milagro del cine español: una comedia costumbrista realizada en el momento oportuno y para un público concreto. Su director Emilio Martínez Lázaro es un hábil director que merece todo mi respeto.

También está muy de moda el cine low cost, con películas de ese estilo que triunfaron el año pasado, como Gente en sitios o Ilusión. Ahora parece que todo el mundo puede hacer cine… ¿eso es bueno o malo?

El cine está cambiando. Ha cambiado. No hay que olvidar que nace gracias a los avances científicos y que hoy, gracias a las cámaras digitales, una persona preparada y con talento con un pequeño equipo y algunos actores puede hacer una buena película. Por otra parte las pantallas de TV cada vez más grandes y de mayor calidad, los proyectores caseros, los móviles y las tabletas, están modificando una forma de ver cine ¿Y el futuro? Como tantas cosas es impredecible.

Aparte de 33 días, ¿En qué otros proyectos -literarios, fotográficos, cinematográficos- trabaja actualmente?

Bueno soy una persona que siempre tengo algo que hacer: fotografías, dibujos, escribo, el cine… Escucho continuamente música, Mi gran frustración es no saber leer una partitura, a pesar de haber dirigido la ópera Carmen cinco veces y que mi madre fue, hasta que se casó, pianista profesional. Sobre mis proyectos cinematográficos más inmediatos, ahora dentro de un mes iré a Argentina para hacer un musical y espero, después o antes de 33 días, dirigir una película de ficción llamada Shagam, en coproducción con la India, en donde el flamenco y los ritmos indios son los protagonistas.

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