Centrándose en lo importante

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Tengo que comprar pan”, pensaba mientras miraba el móvil y en mis cascos sonaba una canción de Jack Johnson…a la vez que cruzaba la calle y casi soy atropellada por un autobús. Nuestra cabeza, y más en los tiempos que corren, es un auténtico hervidero multitasking.

Estresando al estrés

Por si no fuera suficiente con todos los estímulos que nos llegan desde fuera, nosotros aportamos más caos con pensamientos sin filtro ninguno, saltando de uno a otro o, lo que es peor, dando vueltas en círculos alrededor de un tema que se termina convirtiendo en una gran bola de nieve que nos aplasta a su paso.

Mindfulness

Sí, sé que te suena la palabra y que piensas “ya me viene esta con cosas de hippies”, pero no solo son los hippies los que practican esta técnica milenaria a través de la meditación. Grandes líderes y pensadores la aplican en su día a día notando sus beneficios.

Parando un tren de alta velocidad

La mente es energía y la energía es movimiento. Quien piense que el mindfulness es dejar la mente en blanco se equivoca, eso es algo imposible. En cambio, lo que sí está en nuestra mano es conseguir centrarnos en un solo estímulo. Pensamiento unidireccional.

Esto es como todo, coger la determinación e impulso necesario para realizarlo es complicado, pero una vez que “lo pillas” es como montar en bici. Lo haces automático, incluso sin manos.

 

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Tu Bronx mental

Mi cabeza era un sitio muy peligroso hace algún tiempo, no paraba ni un solo segundo del día, saltaba de una historia a otra, tomaba notas en cualquier sitio, y por mis despistes sufrí más de un accidente. Solo tienes un cuerpo, muchacha, cuídalo.

Así que ni corta ni perezosa, hace dos años me introduje en el mundo de la meditación y no me cansaré de decir que es lo mejor que he hecho en mi vida. Aplico el mindfulness siempre que puedo. Mientras cocino, suelo estar pendiente del corte de la verdura, notar el olor y el sonido de lo que se cocina al fuego, el sabor del vino o el té que me acompaña mientras lo hago.

En el caminar callejero, intento notar la textura del suelo bajo mis pies, los olores que el viento arrastra. En el metro dejo sentir ese aire que acompaña al vagón separando un poco los dedos de las manos y, cuando abro mi libreta de ilustraciones, todo lo que hay alrededor se difumina. Estamos yo, el papel, la tinta y mi respiración. Eso no quiere decir que esté sin pensar durante todo el día, cual colibrí.

Simplemente tú decides que momentos vas a dedicar al brainstorming. Si te pones un tope de minutos para solucionar un problema, eres mucho más eficiente que si les das mil vueltas durante la jornada, cabreándote y no llegando a ninguna solución ¿Es o no?

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Es un tema bastante extenso, así que aquí tienes unas pautas de cómo hacerlo.

Ahora que ya tienes las herramientas ¿Te animas pues a ganar en calidad de vida?

Sobre el autor

Caro chan es un alma de niña encerrada en un cuerpo de mujer, toda sonrisas y buen rollo…la alegría de la huerta. Cada mañana se desayuna la vida a bocados y se pone el mundo por montera. Artista de los sentimientos, azafata hacia tus sueños y maquilladora de realidades. Recientemente cautivada por esta apasionante ciudad: Londres, el romance perfecto, donde se dispone a doblegar las palabras hasta que no sepas si eres tú quien las lee o es ella quien te las susurra mientras tu nuca se eriza.

3 comentarios

  1. La verdad es que yo aunque no te lo creas, tuve una época en la Universidad que aprendí a relajarme. Estoy viendo que lo que cuentas de meditación lo pasó por el tamiz cientifico un tal inventor del método Silva, que también intenta utilizar lo de las ondas alfa del cerebro.

    Aunque lo practiqué sobre todo para los examenes y relajarme, y aunque yo siempre fui bastante tranquilo de puertas para afuera, parte de esa tranquilidad interior me quedó ya para siempre, aunque ya no practique la relajación.

    Lo que comentas de que me concentro tanto, debe ser eso de los silencios que me dijiste alguna vez xD

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