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Ciérrate la bragueta

Ilustración por Owain Thomas. / www.owain-thomas.co.uk.Ryan Giggs era, hasta hace unas pocas semanas, el espejo donde se miraban todos los niños de Manchester y parte del resto de Inglaterra. Una leyenda viva, con 37 años, que lo ha ganado todo con los Diablos Rojos en los últimos 20 años. Embajador de Unicef, Giggs ha sido un ejemplo de fidelidad con el Manchester United y con el fútbol, y todo lo que rodea a un deporte que nació en las Islas Británicas hace ahora más de un siglo.

Pero llegaron las redes sociales y parece que el derecho a la intimidad en este campo está dejado de la mano de dios. Ni siquiera Giggs, hombre poderoso, ha podido escaparse de sus garras. Un periodista publicó abiertamente las infidelidades del futbolista en Twitter antes de la final de la Champions League y la noticia corrió por la red como la pólvora. El galés se acogió a una orden judicial que en Reino Unido se conoce como injunction, la cual impide a los medios de comunicación ingleses informar sobre la vida privada de los personajes públicos y que han decidido ejercer su derecho a la intimidad, bajo pena incluso de prisión. Giggs se acogió a la injuction pero ya era demasiado tarde, la marranada estaba hecha.

Primero, le acusaron de mantener relaciones sexuales con una modelo y ex concursante del Gran Hermano inglés, Imogen Thomas. Después, se hizo público que Giggs había mantenido desde 2003 una relación íntima con su cuñada Natasha. No creo que haga falta contar el resto: acusaciones, arrepentimiento, denuncias, etc… Total, que los periódicos ingleses pueden pasar el verano tranquilos al haber hecho el agosto, esta vez por anticipado, con el escándalo Giggs. También en Twitter se frotan las manos: las visitas aumentaron un tercio en Reino Unido después de que miles de usuarios comentaran las denuncias de escándalos de famosos, incluida las relaciones extramatrimoniales de Ryan Giggs.

¿Hasta dónde van a llegar las redes sociales? El debate está abierto. El pasado 7 de junio, el fiscal general británico Dominic Grieve aseveró que aquellos que violen la órdenes judiciales que protegen la privacidad de los individuos a través de Twitter u otras redes podrían entrar en un proceso judicial, ser multados o incluso encarcelados. Buena noticia saber que esto de las redes se puede mantener bajo un mínimo control. Por otro lado, Sir Alex Ferguson, sabio del fútbol donde los haya, ya se ha puesto manos a la obra para intentar que no vuelvan a ocurrir casos como el del jugador galés o Wayne Roney, que también protagonizó un escándalo al mantener relaciones con dos prostitutas mientras su mujer estaba embarazada. El técnico del Manchester ha optado por contratar los servicios del sacerdote John Boyers cuyo trabajo se basa en «enseñar acerca de situaciones que pueden ocurrir a lo largo de la vida y cómo manejarlas. Aspectos como la amistad, la ética sexual, el duelo, la intimidación, el prejuicio y el racismo». Veremos si la ética sexual impartida por Boyers hace su efecto entre los jugadores del Manchester aunque creo que lo mejor en estos casos es intentar llevar siempre la bragueta cerrada, por si acaso.

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