Hace unos días sentí que me colapsaba de tantos proyectos que llevaba a la vez en mi vida, oyendo la voz en eco de mi madre diciéndome que debería ya sentar la cabeza y dejar de ser un “culo inquieto” a mis taitantos. Andaba yo cabizbaja hasta que cayó en mis manos este video de Redes, donde nuestro políglota- pero siempre con acento catalán- Eduard Punset me explicaba el porqué de mi estilo de vida.

Al igual que ejercitamos nuestro cuerpo para no perder tono y masa muscular, deberíamos entrenar nuestro cerebro, para que este no pierda neuronas y conexiones.

Haciendo pesas con la masa gris

 

Está claro que no existe una forma “física” de ejercitar nuestro cerebro pero existen otros mecanismos para tenerlo “a tono”. Introducir cambios en nuestros hábitos es muy beneficioso. El problema es que nos acostumbramos a hacer las cosas como siempre, y cuando desarrollamos patrones muy fuertes todo se hace automático, es por eso que existe la tendencia de aferrarse a las rutinas. Los cambios nos dan miedo porque nos hacen salir de la zona de confort.

Cada vez que empiezas a desarrollar un nuevo skill todo te resulta muy complicado, pero nuestro cerebro, que es muy listo, ha creado un mecanismo de recompensa por mantenerlo en forma. Al igual que segrega endorfinas cuando ejercitamos nuestro cuerpo, la segunda vez que probamos esa actividad nos resulta más fácil. Esto produce cambios a nivel emocional, haciéndonos sentir eufóricos y bien con nosotros mismos. La recompensa por salirte del “camino“ establecido por tus neuronas es hacerte sentir increíble y que puedes con todo.

También se ha descubierto que el concepto de CI (coeficiente intelectual) no es algo fijo, que está en nuestras manos cambiar, en cierto modo, actitudes y capacidades. No es el conocimiento acumulado lo que marca la diferencia, sino nuestra actitud hacia las cosas que aprendemos día a día, el cambio continuo. Todo esto se estimula a través de un nuevo trabajo, ir de vacaciones a un lugar exótico para nosotros -para los ingleses irse a Salou es lo suficientemente exótico, so, todo es muy relativo- , el aprendizaje de un idioma o socializar con alguien que no sea parte de nuestra cultura nos hace abrir la mente a nuevas experiencias.

El factor clave es la sorpresa, no dejar que el cerebro se adormezca, estimularlo de múltiples maneras. Si las agujetas que nos producen unas escaleras hacen un gran favor a nuestro corazón, los cambios hacen un gran favor a nuestro cerebro.

Así que aunando la teoría llego a la conclusión de que hay gente que no para quieta porque su cerebro pide más movimiento. Lo admito, soy una de ellas….He cambiado de casa, de trabajo, me muevo en un país con otro idioma, no paro de incorporar nuevas habilidades a mi vida y de conocer gente, soy una “vigoréxica” del cerebro.

¿Te animas a hacer ejercicio conmigo? ¿saltamos juntos a la piscina? No, no hagas trampa…¿qué más da que haya agua o no? ¡Cierra los ojos y salta!

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