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Con ganas de otoño

Se acabó el verano en Londres. Las primeras lluvias en los últimos días de agosto reflejan que para esta ciudad y este país en general, el buen tiempo y el sol tienen fecha de caducidad. Los veranos en esta tierra se hacen muy cortos y aunque todos esperamos los primeros rayos del sol y el buen tiempo a finales de junio, creo que, por otro lado, cuando estamos inmersos en julio y agosto, estamos deseando que llegue septiembre.

Me explico. Agosto es un mes donde tu correo electrónico pasa a fase terminal, sin apenas recibir unos pocos emails a la semana. Tus amigos se han marchado de vacaciones y aunque la ciudad en verano ofrece una gran cantidad de actividades para que no nos aburramos, echamos de menos a los que nos acompañan durante el resto del año, en los duros e interminables meses de otoño e invierno. Es un sentimiento contradictorio, sí. Me gusta el verano, pero me apetece volver a la rutina del trabajo, los emails, los eventos, los conciertos, las jornadas locas de aquí para allá, haciendo entrevistas o preparando reportajes. Para los profesionales de nuestro gremio, agosto y, en general, el verano, suele ser una época muy mala para las noticias.

Sólo hace falta observar con detenimiento las noticias que nos ofrecen los telediarios en los meses veraniegos. La información más importante del día suele ser la de un bombero rescatando a un gato indefenso que se ha quedado atrapado en lo alto de un árbol. El equipo de bomberos lleva a cabo una logística digna de los mejores rescates para devolver a esa pobre anciana su lindo gatito. Esto es un tópico dentro del mundo periodístico (que en verano no pasa nada) y normalmente se suele recurrir a noticias a nivel local para completar los informativos pero sólo hace falta observar el panorama internacional para darse cuenta que este verano ha sido muy movido y trágico, en algunos casos. Basta con dirigir la mirada a Pakistán y observar las devastadoras inundaciones que ha vivido el país. Según cálculos de la ONU, unos seis millones de personas se han quedado sin hogar.

Y ahora, además, Al Qaeda aprovecha la situación para sacar los dientes y sembrar el terror. Y si nos fijamos en Chile, concretamente en la mina de San José, nos daremos cuenta que hay historias veraniegas que se recordarán durante muchos años (seguro, con final feliz). Y qué decir de la loca economía que nos está nutriendo de noticias día sí, día también. Este verano, China superó a Japón en términos de PIB nominal, posicionándose como la segunda economía del mundo. España sigue a la suyo en economía, pero prefiero no hablar de ello porque me enciendo. Por lo menos ETA ha abierto un ventana. En fin, las noticias también son para el verano.

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