Cosas que impresionan a los españoles al llegar a Londres

Al llegar a Londres, a los españoles les suelen llamar la atención muchas cosas. Más allá de lo obvio de que los ingleses hacen todo al revés, sus costumbres y formas de ver la vida también son diferentes a lo que en España se está acostumbrado.

Debido a la abundante cantidad de españoles que vienen a tierras inglesas a desarrollar distintas actividades se puede comprobar que la mayoría coincide en lo mismo. Gonzalo Maeso, cocinero de profesión vino a Londres hace dos años aproximadamente y al llegar lo que más le llamó la atención fue la cantidad de españoles que hay en la ciudad, además del alto precio de las cosas. «Cuando me puse a buscar piso me di cuenta del precio carísimo que tienen aquí los pisos y también el precio del transporte, en comparación con cualquier ciudad de España», explica sobre la situación económica en la que se pueden encontrar los españoles cuando llegan a la capital inglesa.

Para este ciudadrealeño, otra de las cosas que más le llaman la atención es lo temprano que amanece, ya que sobre las 4.30 de la mañana ya se puede ver luz a través de las ventanas. En este aspecto coinciden más españoles, por ejemplo, Rocio Marco, periodista, que también resalta la hora a la que amanece y que a pesar de eso las ventanas no tienen persianas. «Las persianas es algo que en España, como se tienen no se valoran, llegas aquí y al no tenerlas las echas de menos», explica Marco. Otra de las cosas que más impresionaron a la periodista al vivir en Londres es que en los baños no hubiera enchufes, por estar cerca del agua, pero que sin embargo, si que los hubiera en la cocina.

En cuanto a las costumbres dentro del hogar cabe destacar la utilización en toda la casa y en todas las casas de la moqueta. Este tipo de cobertura del suelo puede verse en la mayoría de los espacios cerrados londinenses, ya sea en la oficina, ya sea en el baño de la casa, como en el pasillo. Otra de las cosas del hogar que más llama la atención a los españoles es que los ingleses pagan por la televisión, en las casas si se quiere ver la BBC se tiene que pagar una tasa anual para solventar los costes que ésta genera.

Otra de las cosas que llaman la atención cuando se llega a esta ciudad es el modo en el que se abren las ventanas, mientras que en España las ventanas se abren para dentro, aquí se abren para afuera. Algo muy peculiar a lo que te tienes que acostumbrar cuando has llegado a la capital inglesa. Los enchufes también son otra rareza de la que cuentan los ingleses, en el resto de Europa llegamos a la luz a través de unos enchufes simples con dos clavijas, mientras que aquí tienen tres. Si piensa el venir a Inglaterra que no se olvide el adaptador.

Dentro de las casas también se puede destacar que la colocación en los grifos del agua fría y la caliente están en el lado contrario, es decir, donde en España está el agua caliente aquí, está el agua fría.

Guadalupe Prieto, una publicista española también está afincada en Londres y lo que más le impactó al llegar a la ciudad fue la multiculturalidad. «Puedes llevar una planta en la cabeza sin que nadie te mire de arriba abajo», señala Prieto. Otra de las peculiaridades que más le impresionan es la educación que tienen los ingleses, puesto que siempre puedes oír un «sorry», «thank you» o «please». Con respecto a su buena educación, hay que remarcar también su costumbre de respetar las colas, desde la cola para entrar al metro hasta la del supermercado. Nadie intenta pasar cuando no le toca. «En la buena educación de los ingleses está el que siempre pagan en el transporte público, si alguien no lo hace, por ejemplo, el Bus no sale hasta que lo haga o hasta que se baje», explica Marco que conoce a fondo la cultura inglesa.

Victor A. Romero, un periodista valenciano que lleva más de un año en la ciudad, se ha fijado en la «armonía que existe al combinar el género de vanguardia y lo contemporáneo». Para Romero esta mezcla consigue trasladarse incluso a las personas que viven en Londres y que origina que todo el mundo «encuentre complicidad con la ciudad y con su ritmo de vida», señala el español.

Al circular también suele llamar la atención la forma de conducción de los ingleses, al margen de lo conocido que es que ellos lo hagan por la izquierda es destacable que, por ejemplo, los semáforos cuando están en rojos para cambiarse a verdes pasan por el amarillo. La tradición de conducir por la izquierda se remonta a los tiempos de los señores feudales, ellos cabalgaban por la izquierda, al mismo lado en el que empuñaban la espada. De esa manera si se cruzaban con algún enemigo siempre podrían desenvainar la espada sin perder tiempo. En Europa continental todo cambió, según algunas hipótesis, con la llegada de Napoleón, que era zurdo y modificó esta costumbre pasando la conducción a la derecha.

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