Crítica de ‘Carmina o revienta’ (Spanish Film Festival)

Comienza la cuenta atrás, la buena de verdad, para la octava edición del Spanish Film Festival londinense. Cinco días faltan para que empiecen a exhibirse películas que, algunas, se han estrenado ya en el país de Rajoy y, otras, esperan su fecha para proyectarse en los cines españoles. Julián Villagrán, Manuela Vellés, Vicente Villanueva, Lluís Homar, Marisa Paredes o el inconmensurable Luís Tosar llegarán a partir del viernes 27 para pasearse por el festival y hablar de sus trabajos. Y entre las celebridades también estarán: Paco León, director de Carmina o revienta (2012) y Carmina Barros, madre y protagonista de la ópera prima del actor y realizador sevillano.

Sin contar con la retrospectiva del certamen sobre Tosar, Carmina o revienta es, sin duda, la película más mediática de todas las incluidas en el programa. Absurdamente polémica y justamente revolucionaria en el momento de su estreno español al salir a la vez en DVD, cines y en internet, la obra de Paco León expone en clave de falso documental (el llamado mockumentary) el mundo más soez y barriobajero cañí -andaluz, en concreto- con la luchadora Carmina como maestra de ceremonias.

La ejecución del argumento de la cinta, así como su misma historia, es simple y funciona mejor si lo vemos como un muestrario familiar, una presentación de unos personajes que podría dar mucho de sí en futuras secuelas. Ya vimos algo parecido con la hilarante Cándida (2006) dirigida por el miembro de Gomaespuma Guillermo Fesser con algo más de presupuesto y con algo menos de improvisación. Aquella confirmaba que lo chabacano, con un germen televisivo, se estaba poniendo muy de moda en el cine, el reverso tragicómico de esos más dolorosos films «kinkis» de los ´80 como Yo el Vaquilla (1985) o la trilogía de Perros callejeros.

«Hay algo bello en todo esto», parece decir Paco León, también guionista de la película. Carmina Barrios, María León y Paco Casaus son mimados por la cámara y consiguen salir ganando de los embrollos en los que se meten. La cincuentona ama de cosa y dueña de un bar no se deja, desde luego, dejar pisar por nada ni por nadie (apoteósico es el momento en el que le roban el coche y decide recuperarlo enfrentándose a dos yonkis en una pelea muy poco creible, todo hay que decirlo).

A pesar del bombo que se le está dando a la madre de Paco León por su personaje, lo cierto es que Casaus se convierte por méritos propios en lo mejor del metraje…aunque comprensible y sospechosamente puede uno imaginar que para algunas escenas estaba borracho. Su forma de hablar, de moverse, de fumar, de cerrar los ojos y de hablar a la luna es fascinante, cómica, rumbosa, pero también melancólica, el típico personaje de taberna andaluza que todos los que somos de esa tierra reconocemos y que le hace un gran favor al tópico de que los andaluces somos unos vagos. Familiares además son las «frases célebres» de la protagonista, como «solo me falta quitarme los pelos del jigo» o «vente pa´cá, chocho».

Carmina o revienta no es una obra maestra, pero muestra perfectamente (lógico, al acercarse al género documental) una de las realidades que se viven en España, de manera optimista pero sin obviar las miserias. Al mal tiempo, buena cara.

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