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Crítica de Deliver Us from Evil (2014): líbranos del tópico

El director y guionista Scott Derrickson vuelve al cine de terror y, además, a otra historia de posesiones demoníacas inspirada en hechos reales, algo que ya abarcó con sensibilidad y sentido atmosférico en su primera obra para la pantalla grande, El exorcismo de Emily Rose (2005). Cualitativamente hablando, Deliver Us from Evil es, digámoslo ya, un desafortunado paso atrás dentro de la carrera del realizador norteamericano, que parece ir dando una de cal y otra de arena… ¿alguien se acuerda de su nueva versión de Ultimátum a la Tierra (2008)? Pues eso.

Ralp Sarchie (Erica Bana) es cop de pro, de a esos a los que les gusta el trabajo de campo. Cada noche sale a la calle con su compañero Butler (el televisivo Joel McHale, más cómodo en la comedia que en el drama) para poner firme a la escoria de New York. El habitual, en apariencia, caso de violencia doméstica en la casa de un ex soldado esconde un entramado satánico liderado por Santino (Sean Harris), otro ex combatiente infectado por el virus del mal cuando inspeccionaba un extraño refugio subterráneo iraquí. Sarchie, con la ayuda del cura Mendoza (Edgar Ramirez), tendrá que enfrentarse a fuerzas diabólicas.

Líbranos del mal, título con el que se conocerá en España, desentona con las buenas sensaciones que Derrickson nos dejó gracias a El exorcismo de Emily Rose y, en especial, Sinister. Esta última, con Ethan Hawke a la cabeza, recurría a ideas visuales poco asiduas en el horror contemporáneo y cumplía con lo que debía cumplir: dar miedo. Y para más info pueden leer mi crítica aquí, que ahora estamos en lo que estamos. En el lado positivo de Deliver Us from Evil, no me quejo del esfuerzo del otrora más famoso Eric Bana en su papel de polícia duro y cumplidor; o tampoco de la excelente fotografía urbana de Scott Kevan, cuya textura y fuerza visual supera con creces el contenido.

Y, ay, el problema de ese contenido es que cae en el cliché más absoluto, hasta el punto de que no sé si algunas de las loables críticas que he leído en respetados medios forman parte de una broma universal. No hay nada en la película que sea fresco, gratamente inesperado o, lo que es aún peor, terrorífico. Repito, nada. Todo parece ser un descarado y tedioso collage de otras cintas del pasado. Películas como El exorcista, Fallen, Seven, El rito, The Unborn…ustedes dirán.

Aquí nos encontramos con el típico cura bebedor y fumador; con el buddy cop gracioso, sí, el que cuenta los chistes cuando el poli protagonista se muestra serio y pétreo; y con la ya obligatoria  larga (y en este caso muy risible) secuencia del exorcismo, que es, sin duda, de lo peor de la película siguiendo muy de cerca el momento en el que Sarchie entra en la jaula de los leones. Y es que, a veces, Derrickson no sabe dónde poner la cámara o crear tensión, a menos que recurra al comodín de los golpes de efecto acompañados por el ¡chan! musical. Ya saben, caras que aparecen de repente en el plano después de que se cierre una puerta y cosas así. Lo típico, lo esperado, el “chocolate del loro” de los aficionados menos exigentes del cine de terror. Un apunte más: ¿Por qué en este tipo de cuentos macabros los personajes no aceptan que algo sobrenatural está ocurriendo cuando algo sobrenatural está ocurriendo? ¿Pido mucho por quererlos medianamente inteligentes en vez de a tontos del culo? Sí, parece que pido mucho.

Deliver Us from Evil se regodea en su propia holgazanería mostrando poco entusiasmo a la hora de afrontar una historia ya de por sí muy trillada. Queriendo acabar bien, estaba intentando encontrar alguna escena destacable para terminar este artículo, pero no logro recordar ninguna. Me queda pues desear que Derrickson enseñe su mejor cara en su futura aventura Marvel Doctor Strange.

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