Portada | Cultura y Ocio | Cine | Crítica de The Guest: jolgorio nostálgico

Después de su paso por la célebre serie televisiva Downton Abbey, el actor Dan Stevens parece haber llegado al mundo del cine para quedarse. Dos películas suyas de proyección comercial pueden encontrarse actualmente en las carteleras británicas: A Walk Among the Tombstones, con Liam Neeson, y The Guest. Esta última, protagonista en la crítica que nos ocupa, es un sorprendente paso adelante en la carrera del realizador Adam Wingard, que juega nostálgicamente con el slasher ochentero. Menos estilizado que ese otro ejercicio retro llamado Drive (2011), The Guest usa perspicazmente elementos comunes y reconocibles del thriller USA de hace tres décadas, incluyendo la (gracias a Dios superada) música de sintetizador.

David (Dan Stevens) es un guapísimo ex – soldado que visita la casa familiar de su fallecido compañero de batalla, Steven. El hogar de los Petersen, compuesto por Laura (Sheila Kelley), su esposo Spencer (Leland Orser), y los adolescentes Luke (Brendan Meyer) y Anna (Maika Monroe), acoge amablemente al hombre que, en principio, solo llega para ofrecer condolencias y compartir las palabras amorosas que Steven dedicó a su familia antes de morir. El encantador invitado supondrá una bocanada de aire fresco, e incluso atraerá sexual y emocionalmente a la joven Anna…pero detrás del cordial y dulce David se esconde una máquina asesina implacable de oscuro pasado.[pullquote]The Guest no es solo muy recomendable para cinéfagos pop de inclinaciones nostágicas, sino también para todo el que quiera disfrutar de cien minutos llenos de tensión bien filmada y destacables interpretaciones.[/pullquote]

El padrastro (1987), Halloween (con sus secuelas y productos exploitation similares a-raíz-de), Carretera al infierno (1986), Comando (1985)…son algunos ejemplos de obras que sirvieron al guionista Simon Barret y al director Adam Wingard como inspiración. Los dos, inseparables cinematográficamente hablando desde 2010 (año en el que hicieron A Horrible Way to Die) nunca han ocultado su pasión hacia el terror teenager de los últimos lustros, el equivalente a las historias que se podían ver en los drive-in de los norteamericanos de los años 50. Tanto A Horrible… como You´re Next (2011) enfatizaban sin miramientos más en el shock visual que en la trascendencia del guión. No son Tarantino, pero comparten el gusto por lo trash y la carne de videoclub. The Guest es un homenaje deliberado a las películas con las que nosotros, los niños y niñas de “treintaytantos”, hemos crecido.

Wingard ha contado en esta ocasión con un presupuesto importante que definitivamente separa su horror indie anterior de este trabajo mainstream, y demuestra otra vez  –con superiores medios- un significativo talento para el encuadre y el montaje. La excelente fotografía y sonido dan al conjunto una estética pulcra y muy atractiva…al menos durante la mayor parte del metraje, ya que la cosa empieza a fallar un poco con la incursión del agente Carver (Lance Reddick, actor al que no consigo acostumbrarme), que desemboca en una embrollada parte final, aunque perdonable ¿Por qué? Pues porque antes de esos minutos ya nos hemos regocijado con chispeantes secuencias dignas de ser saboreadas con entusiasmo: pienso en ese brutal momento de David “aleccionando” a los estudiantes que maltratan a Luke; la escena comprando armas en un descampado; o cuando David le pide a Anna que le grabe un CD con la canción que están oyendo en el coche, sin duda el instante cheesy que da sentido por sí solo a la veneración de Wingard/Barret por aquel tipo de cine de antaño.

The Guest no es solo muy recomendable para cinéfagos pop de inclinaciones nostágicas, sino también para todo el que quiera disfrutar de cien minutos llenos de tensión bien filmada y destacables interpretaciones. Dan Stevens, especie de mezcla entre Cary Elwes y el Matthew Goode de Stoker (2013), crea un personaje memorable, imprevisible, de coquetería manifiesta y rabia latente; mientras que Maika Monroe encarna a la perfección a la chica rebelde e inteligente que no se fía del malvado protagonista. Cualquier tiempo pasado no fue mejor, pero sí lo es cuando el séptimo arte actual lo recuerda de manera elegante, vibrante y autoconsciente.

Relacionado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio