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Daniel Guzmán: identidad alterada genéticamente

Frente un contexto en el que las nuevas tecnologías se hacen cada vez más presentes en el arte contemporáneo, llama la atención que algunos artistas sigan confiando en materiales tan primarios como el papel y el lápiz. Este es el caso del artista mexicano Daniel Guzmán, que bajo el título de Chromosome Damage, exhibe una selección de dibujos que permanecerán disponibles al público hasta mediados de febrero en la galería Drawing Room.

Los 30 dibujos que la muestra contempla abordan los cuatro muros de una galería que desde el año 2002 se ha consagrado exclusivamente a la disciplina del Dibujo. Ubicada en Bermondsey, un barrio que concentra más de una docena de galerías tales como White Cube, Cecilia Brunson Projects o la Arthouse1, Drawing Room se presenta como un espacio que no solo se dedica a la exhibición de dibujos de la más diversa índole sino también a la investigación en torno a este como disciplina autónoma y contemporánea.

Si bien los trabajos de Guzmán mantienen una unidad formal visible tanto en los formatos como en los soportes y materiales utilizados, es posible distinguir dos series o categorías de dibujos: por una parte, una serie de representaciones antropomorfas con aparentes “alteraciones genéticas”, y por otra, una serie que hace presente explícitamente a la figura femenina. En ambos casos, la figura humana suele transformarse a ratos en animales o en seres “anómalos” en los que alguna extremidad u órgano sexual tiende a reproducirse en una misma figura.

Fotografía de una de las obras presentes en la exhibición

Del mismo modo, lo caricaturesco y lo grotesco tiende a aparecer con frecuencia en ambas series de trabajos, así como también lo hacen las gruesas líneas negras que encierran y compactan todas las formas representadas. No obstante, la gama de colores utilizada por Gúzman tiende a variar entre una serie y otra, siendo el grupo consagrado a la figura femenina el que enfatiza el uso de colores saturados, traspasando la estrecha gama de tierras y rojizos utilizada en la serie previa.

Los referentes que Daniel Guzmán declara como influyentes en su trabajo son diversos y abundantes, y abordan desde textos como los de Roberto Bolaño y William Burroughs, hasta la música de bandas de rock como Kiss, AC/DC o Chrome, debiendo incluso el título de su exhibición, Chromosome Damage, a una canción de esta última banda. Sin embargo, los referentes visuales con los que ha trabajado durante los últimos años, provienen de la imaginería pre-hispánica y de sus múltiples visitas a sitios arqueológicos en México.

Ciertamente, el carácter mitológico de las figuras que representa por medio de pastel, carboncillo, tintas y acrílico, se deja entrever a través de calaveras, serpientes, curvas femeninas y símbolos propios de la cultura Azteca y sus deidades. Pero sobre todo, por medio de la presencia de la figura femenina como deidad y su simultánea relación con la vida y la fertilidad al mismo tiempo que con la muerte y el sacrificio.

Aunque la relación de los dibujos de Guzmán con la imaginería pre-hispánica es evidente, lo es también su intento por relacionar estos símbolos pertenecientes a su propia tradición cultural, con la ironía y el humor propios del contexto actual. Y en efecto, sus dibujos representan en gran medida la relación que el mundo latinoamericano mantiene con su propia identidad: una identidad marcada por la transformación y transmutación permanente entre la tradición de sus culturas originarias y la innegable influencia de la cultura occidental que no puede sino producir como resultado una identidad alterada “cromosómicamente” y marcada por la superposición y la hibridación.

Chromosome Damage exhibe con ironía y añoranza la permanente metamorfosis de la identidad latinoamericana. Y la exhibe, no solo a través de símbolos y referentes explícitos, sino también por medio de los mismos recursos materiales en los que la exhibición se sostiene, tensionando la homogeneidad de los formatos y la neutralidad del montaje, con la decisión de quedarse con lo esencial: el lápiz, la tinta y el papel.

Por cierto, pareciera que su trabajo no pudiera haber encontrado mejor lugar que una galería consagrada exclusivamente a la elemental disciplina del Dibujo, pues casi como neutralizando la gran influencia de los procesos de modernización desarrollados en Latinoamérica luego de la colonización europea, así como la actual influencia norteamericana sobre México, Guzmán opta por el escueto papel Kraft (o papel de envolver) para trazar lo que él considera “la constante ebullición y trasformación del universo”.

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