Gente paseando por el casco antiguo de la ciudad

La primera imagen que viene a la mente al pensar en Canterbury es la de la imponente belleza de su catedral. Desde la Edad Media, viajeros de todo el mundo han llegado hasta esta ciudad del sureste de Inglaterra atraídos por la historia que envuelve a este templo cristiano, uno de los más antiguos y famosos del país. Siguiendo con la tradición, optamos por descubrir los tesoros que nos aguardan allí.

A 90 kilómetros de Londres, este destino es perfecto para los que no quieren perder mucho tiempo viajando y sólo cuentan con un día para la visita. Además del autobús, siempre más económico, está la posibilidad de coger un tren desde la estaciones Victoria, Charing Cross y Waterloo. En apenas hora y media nos plantamos en esta acogedora ciudad, que, por cierto, es el principal centro religioso de Reino Unido, por ser la sede del Arzobispo de Canterbury, líder espiritual de la Iglesia de Inglaterra.

No hay que andar mucho para toparse con una de las más interesantes muestras del patrimonio arquitectónico de la localidad: la «West Gate'», que lleva seis siglos viendo pasar a cientos de miles de peregrinos que, como nosotros, tienen como destino final la catedral. En muy buen estado de conservación, este acceso al casco antiguo cuenta en el interior de sus torres con un museo en el que se exhiben armas que utilizaron los defensores de Canterbury en diferentes épocas.

La catedral

Dirigimos nuestros pasos hacia la perla de la corona de la ciudad, un edificio cuyos orígenes datan del año 597 y que fue transformándose a lo largo de los siglos, lo que se refleja en una mezcla de diferentes estilos arquitectónicos. El episodio más destacado de la larga vida de esta catedral fue el asesinato en 1170 de Thomas Becket, Arzobispo de Canterbury, a manos de cuatro caballeros anglo-normandos instigados, según dice la leyenda, por algún comentario del rey Enrique II en el que había dado a entender que le gustaría deshacerse de «este cura turbulento». La capilla Trinity acoge los restos de Becket, que desde entonces es venerado como santo y mártir por la Iglesia Católica y Anglicana. A raíz de este episodio histórico, Canterbury se convirtió en uno de los lugares de peregrinaje más populares de Inglaterra.

Los cuentos de Canterbury

Fue un libro, uno de los más importantes de la literatura inglesa, el que contribuyó a incrementar la fama de esta población del condado de Kent. Hablamos de «Los cuentos de Canterbury», de Geoffrey Chaucer. En él se recogen varios relatos que van narrando diez peregrinos mientras hacen su camino desde Southwark, en Londres, hasta la Catedral de Canterbury, donde van a visitar el relicario de Thomas Becket. Para aquellos que quieran viajar a la época medieval y vivir de primera mano esta narración como si fueron uno más de aquellos peregrinos les recomendamos que se apunten a la atracción «Los cuentos de Canterbury», que se ofrece a un precio razonable en la iglesia de Santa Margarita, en pleno casco antiguo.

Vista panormica de la catedral Podrás disfrutar de un paseo en barco por el río Stour

Dane John Gardens

Hacemos un alto en el camino para reponer fuerzas y tomar algún aperitivo en el salón de té de «Dane John Gardens», los jardines más populares de esta localidad. Este bonito espacio verde está lleno de monumentos y memoriales, tiene un laberinto muy divertido para los más pequeños y un templete en el que durante el verano se ofrecen conciertos.

Después de este breve respiro, nos podemos recrear en otras riquezas patrimoniales de la ciudad visitando los restos de un castillo normando o la iglesia de San Martín y las antiguas ruinas de la abadía de San Agustín, declaradas ambas Patrimonio de la Humanidad junto con la catedral.

Recorrer a pie las calles de Canterbury es la mejor forma de explorarla. Pero hay otras maneras más relajadas, como dar un paseo en barco a lo largo del río Stour, lo que nos permitirá descubrir partes de la ciudad que no son accesibles a pie.

Para redondear la jornada, aquellos que quieran admirar la belleza de la ciudad de noche tienen la oportunidad, a partir de las 8 de la tarde y desde la calle Saint Margaret, de hacer un original tour guiados por un caza-fantasmas, que les ofrecerá la perspectiva más misteriosa y oculta del casco antiguo de la ciudad.

Ya es hora de regresar a Londres. Ha sido un día muy bien aprovechado pero han quedado cosas que ver, una buena excusa para poder seguir disfrutando de los encantos de Canterbury en una nueva visita.

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