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Eduardo Chillida regresa a Londres tras veinte años de ausencia

La galería Ordovás reúne una selección de esculturas y obras sobre papel del inmortal artista donostiarra.

Considerado como uno de los pioneros más destacados de la escultura moderna, Eduardo Chillida (1924 – 2002) produjo a lo largo de medio siglo un extenso conjunto de obras que hacen de él uno de los artistas españoles más emblemáticos e internacionalmente reconocidos. La galería Ordovás presentó el pasado 5 de junio la primera exposición monográfica dedicada a este escultor en Londres desde hace casi veinte años: Chillida: Entre el hierro y la luz, organizada en colaboración con la familia del artista. Junto a esculturas realizadas en acero y en alabastro, serán expuestas obras sobre papel y materiales de referencia procedentes del archivo del artista.

Según afirma Ignacio Chillida, hijo del artista, «hace ya tiempo que no se realizaba una exposición de Eduardo Chillida de estas características en Londres y para esta especial ocasión hemos seleccionado, junto a Pilar Ordovás, un conjunto de obras, todas ellas estrechamente relacionadas con temas como la escala. Concretamente hablamos de la escala humana, factor de referencia en su obra escultórica, que hace que sus obras sean monumentales sin que influya en ello su tamaño».

En opinión de algunos críticos, la evolución escultórica de Chillida estuvo marcada por la rebelión. El propio artista señalaba a la arquitectura como el elemento capaz de dinamizar esa rebeldía interior. Esa actitud de rebasar constantemente los límites de las medidas constructivas es lo que ha proporcionado originalidad a su trabajo y ligereza a sus monumentales obras. El artista hizo posible que elementos tan rotundos como el hormigón o el acero llegaran a liberarse de su propia pesadez sin perder en un solo momento su condición original. Chillida también manifestó una gran maestría en numerosos dibujos, entre los que cabe destacar sus manos, sus xilografías y aguafuertes. Su obra gráfica ha aparecido en compañía de textos de Heidegger, Jorge Guillén, Edouard Jabés o Max Holzer.

Eduardo Chillida (1924-2002), Basoa IV, acero, 108 cm. de altura, 1990 / Galería Ordovás.

El artista consideraba su búsqueda incesante de lo desconocido en el arte como una aventura de aprendizaje. Su estudio escultórico de las relaciones temporales y espaciales ha transformado sin duda el ámbito de esta disciplina artística. Su maestría es profundamente respetada por muchos artistas actuales, como Anthony Caro, David Hockney, Ellsworth Kelly o Richard Serra. Las obras en hierro y en acero de Chillida no son fundidas, sino formas forjadas y sólidas, por lo que incluso el peso de las piezas más pequeñas es muy considerable; cada una de sus esculturas es única. Una de las cuatro esculturas expuestas es Basoa IV (1990) pieza forjada en acero, de 108 cm de altura y casi 1500 kg de peso. Son muy interesantes además las tres obras más pequeñas elaboradas en alabastro. Es sabido que el artista tenía una preferencia especial por esta piedra, ya que apreciaba como la luz lograba penetrar este material, denso y sin embargo translúcido.

La obra de Chillida se encuentra en las mejores colecciones internacionales, cuenta con cuarenta y siete esculturas públicas instaladas en todo el mundo. Entre las más destacadas se encuentran el Peine del Viento XV (1977), un conjunto de tres piezas gigantes de acero que se extienden desde los acantilados de San Sebastián y que simbolizan la relación del ser humano con la naturaleza o el homenaje de Chillida a la reunificación alemana, Berlín (1999) consistente en dos estructuras colosales de hierro situadas delante de la nueva Cancillería de ese país. Elogio del horizonte (1990), instalada en Gijón, está considerada como otra de las obras cumbres de su carrera artística. Chillida también forma parte con más de sesenta obras de las colecciones en museos como la Tate Gallery o el Guggenheim de Nueva York, además de tener presencia en museos de todas las partes del mundo.

Eduardo Chillida (1924-2002), Arquitectura heterodoxa III, alabastro, 53.5 cm. de altura, 2000 / Galería Ordovás.

De «experiencia única» califica Pilar Ordovás haber podido colaborar con la familia del artista en la organización de esta exposición: «Mirar la obra de Chillida a través de los ojos de sus hijos y nietos ha sido algo revelador y considero un gran honor tener la oportunidad de presentar su trabajo a una nueva generación de coleccionistas, fortaleciendo aún más el conocimiento de su obra a escala internacional», ha afirmado la galerista española tras la apertura de la muestra.

Más información:
Chillida: Entre el hierro y la luz
Hasta el 27 de julio de 2013
Galería Ordovás
25 Savile Row
London W1S 2ER
Entrada libre

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