El centro cultural Rich Mix ofrece 500 eventos al año

Más de 500 eventos al año tienen lugar en esta antigua fábrica de piel, y alrededor de 200 son totalmente gratuitos. El resto se mantienen a precios muy asequibles. Su jefe de programación desde 2009, Oliver Carruthers, viste jeans, camiseta y gorra, y nos cuenta que esta iniciativa social nació a finales de los años 90: algunos políticos detectaron rápidamente la necesidad de crear un espacio de encuentro para las decenas de culturas que llegaban a este punto migratorio de la ciudad. Según las estadísticas, el más importante de la capital.

Para contextualizar, contaremos que el este de Londres ha sido, por tradición e historia, el lugar de bienvenida de centenares de inmigrantes quienes lucharían, con más o menos éxito, para conseguir trabajar y sentirse un londinense más. Si lo consiguieron o no, es cosa de cada uno y de cada historia. De todas maneras, Londres apostó (y sigue apostando) por ofrecer espacios que fuesen punto de encuentro de gente con backgrounds muy distintos y, a su vez, aliviar algunas tensiones migratorias existentes ayer y aún hoy. Esa era y sigue siendo precisamente la función de estos centros sociales, acercar todo tipo de experiencias. Se comprobó que hacerlo a través del campo artístico y cultural era la manera más provechosa para la integración y el enriquecimiento común.

Fundado en el año 2006 como una de las tantísimas iniciativas sociales y culturales que ofrece la capital, la fundación Rich Mix se ha consolidado de una manera sólida y eficaz como centro cultural de referencia del este de la ciudad. Y sus números son la prueba, miles de personas pasan por aquí más de una vez al año.

Aunque cuenta con cinco pisos de grandes dimensiones, ocupa un lugar muy tímido de la parte más al oeste de la calle Bethnal Green, en concreto, su edificio posee los números 35 al 47. Está compuesto de varios escenarios dispuestos a la creatividad: un espacio central y principal en su planta baja para conciertos, teatro, danza y conferencias; tres salas de cine convencionales que ofrecen proyecciones de películas de estreno, independientes, internacionales y documentales; y varias galerías y salas para exposiciones de arte, talleres creativos, artes visuales y donde se desarrollan los programas educativos y familiares. Un apunte: algunas de estas salas tienen vistas centrales a la City.

Además, según nos cuenta Oliver Carruthers, esta iniciativa centró sus esfuerzos en la ayuda a jóvenes artistas deseosos de un espacio libre y desacomplejado para mostrar su propuesta y proyectos artísticos. En concreto, su programador cultural insiste en que a estos jóvenes con talento se les debe «dar una opción que contemple una ejecución profesional de su proyecto y, de ser necesario, ayudar con la financiación, con compromiso». Nos preguntamos cómo se hace y si eso ayuda realmente a que el futuro artístico de estos talentos que exponen en el centro (ya sea cantando, pintando, bailando, filmando, etc.) cambie a partir de ahí. Carruthers afirma que, en gran parte, sí. La reflexión que nos brinda este jefe de treinta y tantos consiste en haber detectado que la evolución de la oferta artística en Londres pasa por contemplar de una manera más crucial el papel del promotor: «Rodeados por una enorme oferta creativa de todo tipo, los jóvenes que empiezan necesitan, cada vez más, conseguir promocionarse mejor, especialmente en esta ciudad tan competente en el terreno artístico». Cansado de ver escenarios y galerías con enorme talento vacías de público, precisamente esta es una de sus apuestas, ayudar con la promoción, estando conectado con el mayor número de promotores y organizaciones para que contemplen su oferta. De ahí que, bajo iniciativa del Rich Mix, y en paralelo, se hayan creado algunos festivales de música y jornadas artísticas con fuerte promoción, que sirven como trampolín para el artista válido y talentoso que empieza o lleva empezando hace meses y años. No obstante, Carruthers le recuerda al joven con hambre de éxito que, sobre todo, «quien deberá trabajárselo más es él mismo, dándole el bombo que haga falta a las redes sociales y buscándose espacios donde exponer su proyecto». Y añade que «cuantos más, mejor. Porque, al fin y al cabo, los promotores y las compañías artísticas palparán quién se lo trabajó más».

El Rich Mix ofrece, teniendo en cuenta solamente su programa de música en directo, de tres a seis conciertos semanales, lo que da lugar a unas veinte bandas o cantantes solistas al mes, de procedencia muy diversa, con posibilidad de mostrarse al mundo, conectarse, escucharse y ser escuchados. Asimismo, ofrece algo similar en otros terrenos artísticos, siempre con la multiculturalidad como semilla de su éxito de integración social y artística. Un espacio compartido de desarrollo cultural que sorprende día tras día con su oferta más multiétnica.

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