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El Clásico más mediático de todos los tiempos

Cuatro partidos entre Real Madrid y Barcelona en menos de dos semanas han llevado a todo un país, y al mundo entero, a estar delante del televisor para presenciar el mayor espectáculo mediático del mundo. Más de 14,1 millones de personas presenciaron en España el partido de fútbol, superando las cifras de espectadores de la final del Mundial de Sudáfrica, y situando al partido de vuelta de la Champions en el sexto programa más visto de la historia de la televisión en España.

Cuando el destino juntó en el bombo de la Champions League a los dos equipos con mayor proyección internacional de nuestro país, enseguida los medios de comunicación se hicieron eco de lo que iba a suceder en las semanas sucesivas, ni más ni menos que cuatro clásicos en dos semanas. Nunca antes había sucedido algo parecido, lógicamente ambos equipos se habían enfrentado en innumerables ocasiones a lo largo de su historia, pero nunca en tan poco tiempo. El primer Clásico sería para la Liga. Pocos días después los aficionados tendrían el placer de presenciar una final de Copa del Rey con los mejores equipos de nuestra liga, y finalmente el plato fuerte, las semifinales de la Champions League, con un puesto en la final de Wembley en juego para ambos equipos. Por supuesto el despliegue mediático tenía que ser digno de tal evento deportivo, y no ha sido para menos. Las principales cadenas deportivas del mundo entero, como por ejemplo Sky Sports en Inglaterra, dieron total cobertura para un evento que en definitiva atrae a más de 200 millones de aficionados alrededor del mundo. Gente desde China hasta EEUU, pasando por supuesto por los países africanos han presenciado el mayor duelo entre estos equipos en toda su historia.

En el cómputo global, ambos equipos han terminado ganando, y la igualdad ha sido la nota dominante en los cuatro partidos, tres empates y una victoria para el FC Barcelona. El Real Madrid, ha roto una racha de dos años consecutivos sin obtener un título, y por fin lograron ganar una Copa del Rey que se les llevaba resistiendo más de 18 años. Pero vayamos por partes, el primer partido que les enfrentó fue el Clásico en el Bernabéu. Quizás era la última oportunidad para el equipo de Mourinho de evitar que el Barcelona se llevase la Liga, y para ello el planteamiento del Real Madrid fue el de intentar tratar a los catalanes de tú a tú. El entrenador portugués decidió arriesgar poniendo a Pepe en el centro del campo, y la estrategia le salió bastante bien al entrenador. A parte del resultado, que al final fue lo de menos (empate a uno con goles de Messi y de Ronaldo) el equipo de la capital se dio cuenta de que podía hacer bastante daño a su rival con un planteamiento ultra defensivo, pero efectivo.

Llegó la final de la Copa del Rey, cuando aún se seguía hablando del buen papel del Real Madrid en su estadio y ante su afición. Los seguidores del Barcelona, sin lugar a dudas después de lo visto en el Bernabéu ya no tenían consigo todas las de ganar, y así fue como ocurrió. Cristiano Ronaldo logró rematar un preciso centro desde la banda de Di María, cuando todo indicaba que el partido se dirigía inexorablemente a la prórroga. La celebración del Real Madrid en la capital fue digna de elogio, con Mourinho planificando ya las semifinales de Champions League. La felicidad fue tal que, en un lapsus, a Sergio Ramos se le deslizó la Copa de las manos, y terminó debajo del autobús (como se puede apreciar en la viñeta en esta misma página), dando la vuelta al mundo las imágenes de la Copa de Su Majestad el Rey bajo las ruedas del autobús. Muchos entendidos hablan de que todo fue una táctica de Guardiola, buscando despistar a los jugadores del Real Madrid de cara a las semifinales, pero ambos técnicos y por supuesto los jugadores son ganadores natos. Dudo mucho de que así fuese, pero quién sabe.

Llegaban las semifinales de la Champions League al Bernabéu. Muchas críticas en el equipo de Guardiola, quién ya no pudo más y terminó de explotar con unas polémicas declaraciones en rueda de prensa, calificando a Mourinho como el «puto amo». Vamos, siendo más explícitos, el sheriff del lugar. Dichas declaraciones encendieron aún más los ánimos de ambos equipos de cara a las semifinales, y quizás, esperemos que no, afectando negativamente las relaciones en la Selección Nacional. El partido en el Bernabéu, se podría considerar como polémico. Pepe, quién hasta el momento había sido el gran protagonista en ambos partidos, fue expulsado por una entrada al defensor Dani Alves. Las imágenes han demostrado que no hubo contacto en ese lance del partido, pero también tenemos que admitir que Pepe tuvo que haber sido menos duro en los otros partidos. Esa dureza, y el buen hacer como actor de Dani Alves supusieron la expulsión del central portugués, y desde entonces el partido cambió por completo. Fue Leo Messi, hasta el momento sin aparecer en los duelos, quién decantó la balanza para los culés. Victoria por dos a cero, y posteriormente, las polémicas declaraciones post partido de Mourinho, que han supuesto cinco partidos de suspensión para el portugués. El partido de vuelta se volvió a zanjar con un empate a un gol.

Al finalizar el Clásico más mediático de todos los tiempos, ambos equipos se deberían sentir satisfechos. El Real Madrid ha logrado volver a ganar un título después de muchos años sin hacerlo, y el Barcelona ha vuelto a clasificarse para la final de la Champions League, segunda en tres años, donde les espera el Manchester United más peligroso de los últimos tiempos.

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