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‘El director musical es una pieza de nexo entre los artistas, la orquesta y el público’

El sevillano Alfonso Casado lleva la batuta de Les Misérables, la obra teatral más longeva representada en Londres

Cuando Les Miserables se estrenaron hace 27 años en la capital británica, Alfonso Casado acababa de cumplir un año. Quién le iba a decir a este sevillano, natural de Alcalá de Guadaíra, que años después sería el primer español en llevar la dirección musical de esta apasionante obra. Quizá el Támesis y el Guadalquivir ya tramaban algo aquel 8 octubre de 1985 cuando se estrenó. 

Les Misérables (1862), novela escrita por Victor Hugo y «que nunca pasará de moda» pone en jaque sobre el escenario el razonamiento sobre el bien y el mal, sobre la ley, la política, la ética, la justicia y la religión, quizá por ello y ahora más que nunca en los tiempos de crisis que se viven, la cartelera del Queen’s Theatre sigue anunciando este clásico, que ya han visto más de 120.000 espectadores. «Para mí Les Misérables ha sido un antes y un después en mi carrera. Aún recuerdo cuando estando en Madrid dirigiendo la misma obra llegó Stephen Broker y me dio la noticia: «Te vienes a Londres». Broker es el supervisor del musical y mano derecha de Cameron Mackintosh, uno de los productores teatrales más importantes de todo el mundo».

¿Él te lo propuso?

Sí, pero tuve que presentarme al casting con siete personas más y finalmente lo pasé. Aquel día, a pesar de los nervios, todo fluía y me divertí mucho, quizá fuera eso por lo que hoy estoy aquí.

Aún recuerda cuando se fue a Madrid a los 18 años, con su coche «cargado de ilusiones» y su novia, por aquel entonces sevillana. Desde ese momento, Alfonso, titulado superior de piano por el Real Conservatorio de Música de Madrid y formado musicalmente en la escuela de la sevillana María Floristán («una mujer que me ha enseñado a tener respeto pero ser valiente»), no ha parado.

En su currículo destacan obras como Mamma Mía, El fantasma de la ópera o High School Musical. A su corta edad ya ha pisado los teatros mas importantes de la Gran Vía madrileña, de Barcelona y ahora es el turno del West End londinense. Entre sus premios destacan el de Mejor Director Musical por Los Misérables, otorgado por los profesionales del género en España, y el Premio Broadwayworld a Mejor Director Musical, también por Los Misérables, otorgado por los lectores del portal web de dicha revista.

¿Cómo es el público inglés?

El público de Inglaterra es más crítico, quizá por la amplia oferta teatral que tienen y eso impone porque estás muy observado, a la par que es maravilloso porque te exige dar más cada día.

Estás de espaldas a 1700 butacas, 1700 personas, y no les ves las caras.

Pero los siento. Aunque esté de espaldas, las energías fluyen y se puede captar todo: la presión, el aplauso, la emoción… todo.

Diriges a unas 50 personas (14 en la orquesta y un elenco de 36 actores) ¿Cuál es la función principal de un director musical?

El director musical es una pieza de nexo entre los artistas, la orquesta y el público. Aportamos el equilibrio. Para que el espectáculo brille, y ellos, los actores, brillen en el escenario. Para eso hace falta una batuta, aunque no significa autoridad. Además cuando estás contando una historia como en este caso Les Misérables hay que contarla a cada segundo con la energía que le corresponde y a veces es incluso en contra de lo que uno siente, pero estamos representando un texto que cuenta muchas emociones.

Por cierto, uno de los escritores de la partitura original, Claude-Michel Schönberg, sigue acudiendo a los ensayos.

Sí, es un hombre con 73 años que sigue pisando los ensayos y está pendiente de todo. Creó la partitura con el libreto de Alain Boublil.

Alfonso no se ha traído su piano de cola hasta Londres, pero sí su teclado, que toca a diario. «No soy mucho de escuchar la radio, pero soy un romántico para los clásicos. Entre otros, me gusta mucho Gustavo Dudamel pero también escucho a Stevie Wonder» Aunque echa de menos el sol en estos meses de verano, «disfruto mucho de esta ciudad» y cada día es un reto. Ensayos a diario, suplentes teatrales y una relación exquisita con sus compañeros. Cargado de talento y con un exquisito talante el sevillano le aporta a Les Misérables ese «pellizco andaluz» porque como dijo Victor Hugo: Lo bello sólo tiene una forma.

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