El doble filo de las plataformas P2P

Hasta no hace mucho tiempo, las plataformas peer to peer se limitaban al ámbito de la informática. Pero en los últimos años éstas han crecido exponencialmente en el terreno económico. Las condiciones son propicias para ello; el tipo de interés en mínimos históricos en la mayoría de países, que ofrecen una pobre recompensa a los ahorradores; restricción del crédito tras la explosión de la burbuja crediticia, que impide la financiación de numerosos proyectos; por último, una serie de escándalos en el ámbito bancario, que va desde la manipulación del LIBOR hasta los bonus pagados a traders y banqueros por operaciones que en algunos casos van más allá de la negligencia, que han dañado gravemente la imagen del sector financiero tradicional en los últimos años.

Las plataformas P2P resultan interesantes para particulares y empresas, ya que ponen en contacto personas que buscan financiación con otras que desean una inversión para sus ahorros. Su mayor ventaja es, sin lugar a dudas, su simplicidad en la gestión de los préstamos, ya que como media, se necesitan menos de 48 horas para saber si será viable la concesión del crédito.

En la actualidad, este tipo de plataformas dominan lo que se denomina como “mercados alternativos”, con tasas de crecimiento anuales de más de dos dígitos. La Universidad de Cambridge, en un estudio publicado a finales del año pasado, cifró en cerca de 1740 millones de libras el volumen de negocio en el Reino Unido para dicho mercado. En los próximos años se espera un crecimiento exponencial de dicho sector. Con la nueva legislación que permite a aquellos que lo desean usar el fondo ISA (individual savings account, en sus siglas en inglés) en plataformas P2P, las estimaciones más conservadoras consideran que el volumen de mercado por esta vía para este año puede llegar a triplicarse.

Las plataformas peer to peer realizan comprobaciones para garantizar que los proyectos son viables y que aquellos que solicitan financiación cuentan con un mínimo de solvencia. Desde el punto de vista del inversor, la rentabilidad de su préstamo ofrece una rentabilidad muy superior que la de la  banca tradicional.  Ésta dependerá del riesgo de la operación, pudiéndose llegar a cargar intereses de hasta el 15% para las operaciones más inseguras.  No obstante, hay una serie de factores que deben ser tenidos en cuenta si se quiere operar en dicho mercado.

Por una parte, hay un riesgo intrínseco en las plataformas P2P. Buena parte de los que acuden a dichas vía de financiación lo hacen como último recurso. Ya sea por su limitada solvencia, ya sea por el riesgo de la operación en sí, lo cierto es que su solicitud de financiación suele haber sido rechazada por entidades de crédito tradicionales. Cabe añadir que tanto bancos, como building societies en el Reino Unido así como cajas de ahorro en España quedan protegidas por el conocido como Financial Services Compensation Scheme, o el Fondo de Garantía de Depósitos, que protegen frente a impagos y quiebras por hasta 85.000 libras en el caso de Gran Bretaña y 100.000 euros en el caso español. Si bien existen compañías, tales como Lending Works, que operando en dicho mercado alternativo ofrecen cobertura a los depósitos, no es algo que se haya generalizado, y tampoco cuentan con el respaldo subsidiario de los bancos centrales.

Por otro lado, numerosos economistas han denunciado que, ya sea por el poco interés de los legisladores británicos, ya sea por la incapacidad de entender un sector tan dinámico, la implementación legislativa en dicho sector es lenta y, en ocasiones, contraproducente. Los últimos pasos han ido encaminados a crear una especie de “Banca B”. Es deseable y la vez muy complicado, mantener un balance entre seguridad e innovación, ya que un sector demasiado volátil repelerá a inversores y clientes, pero una regulación demasiado estricta simplemente acabará equiparando las P2P a la banca tradicional.

Ante nuevos mercados y modalidades de inversión, quizás el factor más importante es el de educar financieramente al ciudadano corriente. Sin dejar de lado la necesidad de transparencia y simplicidad que requiere todo sector, es importante que cada usuario opere con total libertad, pero con conocimiento pleno de las consecuencias de sus decisiones. Sólo con una comprensión íntegra del mercado en el que se opera se logrará la mayor satisfacción de inversores y consumidores.

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