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El Gaymers Camden Crawl sacudió los bares de Camden

La décima edición del festival trajo a bandas como The Lemonheads, The Villagers, Guillemots, Giggs, St. Etienne y Razorlight entre otros
Tras la resaca colectiva por la boda real y el exceso de vacaciones, Londres celebró el 30 de abril y 1 de mayo el Gaymers Camden Crawl en Camden. Este festival toma su nombre de la expresión Pub crawl, en español sería un tour de bares en el que varios amigos se reúnen para conocer y explorar los distintos locales de una misma zona y vuelven a casa, en teoría, arrastrándose (crawl).

En su décima edición el festival destacó por su heterogeneidad, reuniendo en un mismo cartel a bandas consagradas con talentos emergentes, algunos incluso desconocidos. Pero el rasgo más distintivo de este festival es que, lejos de celebrarse en espacios abiertos, llevó la acción al corazón de los bares de Camden, proporcionando la excusa perfecta para familiarizarse con este barrio de fuerte tradición musical.

A primera hora de la mañana los asistentes que recogían sus pases, con el programa en mano, se miraban confundidos pensando que les sería imposible ver todo lo que había previsto. Y es que con un cartel rebosante de buenas propuestas, resultaba inevitable que unas y otras se solaparan. La fatiga y el despiste también suelen hacer mella entre el público, y por esta razón este año fue polémica la decisión de ampliar el festival a zonas vecinas, debido al tiempo que se perdería en los desplazamientos y que, sin duda, multiplicaría el número de retiradas por el cansancio. Sin embargo, con la presencia de más locales se aumentaría la capacidad del festival y se reducirían el número de colas, principales problemas de ediciones anteriores. Finalmente el festival contó con un total de 50 escenarios que abarcaron un radio de dos millas desde Chalk Farm a Kentish Town.

La fiesta arrancó al mediodía con las Vox Busking Session. A pocos metros de la salida de metro de Camden Town, el pub Camden Eye albergó las actuaciones de grupos muy nuevos en el mercado musical. A pesar de algunos fallos en el equipo técnico, las bandas tocaron con éxito a escasos metros del público, derrochando entusiasmo y ganas de darse a conocer. Al mismo tiempo, en Spread Eagle (Parkway), Andy Ross de Food Records presentaba un programa similar de artistas noveles, pero con carácter más acústico, tales como Gill Sandell Experience. Ambos eventos se repitieron durante el domingo. En otros locales se sucedieron las actuaciones de humor, acrobacias aéreas, karaoke, una feria de artesanía y otras actividades para calentar motores. A medida que avanzaba el reloj se acumulaba el número de propuestas interesantes, gracias a grupos como los franceses Team Ghost, que tocaron en The Forge (Delancey Street) y otras bandas como The Staves y Rainbow Arabia (Lock Tavern). Por la noche, en HMV Forum (Kentish Town), Frankie and the Heartstrings contagiaron a la audiencia con su espíritu indie-pop. Seguidamente, en el mismo escenario, los irlandeses The Villagers, uno de los grandes nombres del festival, montaron un espectáculo casi místico en el que todos los miembros de la banda pusieron toda su concentración. En un momento de la actuación, su cantante Conor O’Brien comenzó a aullar como un chacal en un guiño a su éxito de 2010 con la que probablemente sea su canción más conocida: Becoming a Jackal. Ya en plena noche, el grupo St. Etienne tocó en el majestuoso Koko (Mornington Crescent), interpretando sobre todo canciones de su nuevo repertorio y dejando a sus fans con ganas de escuchar más de sus éxitos.

Las calles y el mercado de Camden estuvieron aún más animados que de costumbre / Foto: Al Overdrive.

Durante todo el fin de semana el local de jazz Forge proyectó, en colaboración con el East End Film Festival, varias películas y cortos presentados por músicos participantes del festival. La guinda la puso Guillemots dando un concierto acústico en el mismo local, antes de su actuación multitudinaria en el HMV Forum.

En The Abbey Tabern (Kentish Town) tuvo lugar The Magpie’s Nest, una interesante iniciativa para promover la música folk y proporcionar un espacio a artistas con sonidos más tradicionales. Aquí sorprendieron y gustaron mucho Klak Tik, una banda con un impresionante despliegue de instrumentos y sonidos envolventes que seguro que dará mucho que hablar a partir de ahora. En otros locales la oferta incluía más rock, rap, hip hop y poesía urbana de la mano de artistas como Dutch Uncles, The Russian Futurists, Marques Toliver, Giggs… La espontaneidad en muchas de estas actuaciones hizo de contrapeso a la rígida actuación de The Lemonheads en el HMV Forum. Evan Dando y sus chicos pusieron en pie un impecable espectáculo de buen rock indie en el que, sin embargo, la conexión con el público brilló por su ausencia. Afortunadamente, el broche final del festival corrió a cargo de un sudoroso y carismático Johnny Borrell al frente de Razorlight en el Electric Ballroom (Camden High Street). Simplemente geniales. La banda inglesa tocó sus temas más conocidos y algunos nuevos, derrochando energía y buen rock para el deleite del público, y dejándonos con ganas de más el próximo año.

 

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