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El hidrógeno se sube al bus de Londres

 

Una flota de 8 autobuses propulsados por hidrógeno recorre la ruta RV1

Londres ha sido una de las ciudades que más rápido ha avanzando en transporte público limpio, con una flota de ocho autobuses que funcionan completamente con hidrógeno. Recorren la ruta RV1 desde Covent Garden a Tower Gateway Station. Los autocares circulan por las calles bajo el lema «Zero-Emission» «Fuel Cell Bus» y «H2O».

 

Esta primera flota recorre una de las zonas más contaminadas de Londres y pretende disminuir de manera considerable los índices de CO2 presentes en forma de micropartículas en el aire. Los ocho vehículos propulsados sólo por hidrógeno se unen a otros cien autobuses híbridos propulsados por un motor electro-diésel. Los autobuses de hidrógeno, que ya han tenido sus defensores y sus detractores, se recargan en una estación de hidrógeno eficiente y de bajo costo. Cuenta con una estructura simple que permite dos modalidades diferentes de recarga, de acuerdo a las necesidades del vehículo, en estado líquido o en gas.

Los nuevos vehículos, que se estrenaron a principios de año, funcionan con una batería de combustible a base de hidrógeno que tiene la particularidad de no liberar CO2 sino vapor de agua. Este moderno y ecológico medio de transporte beneficia al medio ambiente y ha sido muy bien recibido por los usuarios, que notan una disminución del ruido de los motores, ya que los autobuses de hidrógeno generan un 50% menos de ruido que los tradicionales. Los conductores también expresaron su satisfacción pues el volante es mucho más ligero y facilita mucho el manejo.

La oferta es aún muy pequeña comparada con la demanda de transporte que exige una ciudad tan concurrida como Londres. La capital británica es, probablemente, una de las ciudades que mayor cantidad de medios de transporte público posee, rozando los 6.800 autobuses que circulan a diario y a todas horas por las avenidas y calles. Sin embargo, no se trata tan sólo de un medio de transporte convencional, pues los flamantes autobuses rojos se han transformado en un icono internacional londinense, una atracción turística y un encanto reconocido de la ciudad. Encontrar la manera para hacer que sus iconos funcionaran de una manera más verde, era necesario.

Un proyecto que empieza a consolidarse

Todo comenzó en 2003 con el proyecto «Clean Urban Transport for Europe» en el que Londres formó parte con otras ocho ciudades. En aquella ocasión tres autobuses propulsados por hidrógeno recorrieron la ruta 25 entre Ilford y Oxford Circus. La experiencia resultó satisfactoria y ahora la ruta RV1 queda establecida como un nuevo proyecto de futuro. Queda por ver ahora si los costes de los coches con cero emisiones terminan bajando y con la constante subida del barril de petróleo se llega a un equilibrio que impulse definitivamente el transporte limpio.

El objetivo del Gobierno británico es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% en 2050. El transporte supone un total del 21% total de las emisiones en Reino Unido. Por tanto, los autocares de cero emisiones y los híbridos se han convertido en una prioridad para la ciudad que tiene la mayor flota en transporte público de todo el mundo. De hecho, el Gobierno británico aprobó la «Green Bus Fund» con treinta millones de libras destinadas a pagar la diferencia que pueda suponer adquirir autobuses más ecológicos con respecto a los diésel.

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