El teatro británico no deja de sorprendernos. Esta vez nos llega la noticia de que el número de espectadores que asistieron en la temporada 2012/2013 a los teatros londinenses superó al número de espectadores de los partidos de fútbol de la Premier League británica; en concreto más de 22 millones de personas que dejaron en sus taquillas una recaudación de 618,5 millones de libras (780,7 millones de euros), más dinero del que se dejan los espectadores británicos en el cine. Estas son las primeras cifras que se desprenden del informe realizado por Alistair Smith, comisionado por la Sociedad de Teatros de Londres y el National Theatre.

[pullquote]“Estas cifras revelan que somos, sin lugar a dudas, la capital de teatro más importante”, Nick Starr, director ejecutivo del National Theatre[/pullquote]Lo primero que nos llama la atención es que sea el primer informe de esta naturaleza que se realiza en el sector. Cuando empezaron a recabar datos, se sorprendieron de que no hubiera una lista oficial de teatros profesionales en la ciudad, por lo que no existían cifras de asistencia y recaudación generalizadas y mucho menos datos fiables sobre el empleo que generan los teatros de Londres.

Mientras el teatro británico es un espejo en el que se miran profesionales de todo el mundo  y sus actores, directores y creadores van de los patios de butacas abarrotados a las pantallas de grandes éxitos cinematográficos, parece increíble que no se preocupen por difundir (tan dados que son a sacar pecho) las enormes cifras que, año tras año, podrían aumentar sus bases de datos, si éstas existieran. Un informe, como el realizado por Alistair Smith, viene a demostrar la pujanza del teatro en la ciudad.

Londres, la capital mundial del teatro

En palabras de Nick Starr, director ejecutivo del National Theatre: “Estas cifras revelan que somos, sin lugar a dudas, la capital de teatro más importante. No podemos probarlo todavía pero echamos el guante a Nueva York para que haga un informe parecido. Londres es la mejor ciudad para hacer teatro del mundo”.

Un informe objetivo y estadístico, como el que se ha presentado, no puede, por lógica, entrar a valorar aspectos creativos, pero sí resaltar las diferencias existentes entre el teatro comercial del West End (solo el área de Westminster representa un tercio de la capacidad de los teatros de Londres) y el resto de los teatros que dependen de las ayudas del Arts Council, como son los teatros del Fringe londinense.

 Otros datos del informe de Smith son:

  •  Los teatros londinenses emplean a más de 3.000 artistas en un momento dado y a 6.500 profesionales, no intérpretes, a tiempo completo; en torno a los  5.000 empleados a tiempo parcial y 5.000 autónomos.
  • Sólo a uno de cada cinco actores de los teatros independientes (fringe) se les paga el salario mínimo nacional o por encima.
  • Un 53% de los trabajadores del fringe son pagados según lo estipulado en el salario mínimo o por encima del mismo. Mientras que el resto, el 47%, realizan sus funciones como voluntarios.
  • Los 12 teatros más grandes emplean un tercio de todos los artistas intérpretes o ejecutantes y el 26% del personal de teatro.
  • La ciudad cuenta con 241 teatros profesionales con un aforo de más de 110.000 butacas.
  • Los espacios van desde las 30 localidades del Lord Stanley Pub off Camden Road a las 3.600 butacas del Hammersmith Apollo.
  • El precio promedio de las entradas en Londres en 2012/13 fue de £27,76. Mientras en el West End es de £36.05 en el Fringe es de £10.08.
  • Del total de 22 millones de espectadores, el teatro Fringe puede presumir de representar el 2.6 % del total con 586.000 espectadores.

Son cifras que, indudablemente, sitúan al teatro londinense por encima de la media y que demuestran la pujanza de una industria cultural envidiada en todos los países del mundo, el nuestro el primero. El 24% de los turistas que visitan Londres irán al teatro, al menos, una vez; lo que hace una cifra de más de dos millones de visitantes internacionales, un total de tres de cada diez espectadores.

Y para terminar, el estudio nos arroja un dato curioso: mientras en el teatro más comercial del West End el 68% de asistentes corresponde a una audiencia femenina, frente al 32 % de hombres; en el Fringe la cifra de mujeres espectadoras es del 53% mientras que la masculina se sitúa en el 47%.

Son cifras demoledoras que no admiten comparación con nuestro país, quizás sea este el motivo por el que cada vez un número mayor de jóvenes talentosos, comprometidos y preparados, del sector del espectáculo, están llegando a esta ciudad, en busca de un trabajo y una creatividad que se les niega en su patria. Lo tienen difícil pero no imposible. No hay nada imposible en un escenario mientras exista un solo espectador al que hacer volar su imaginación.

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