Manifestantes en la Plaça Sant Jaume, Barcelona.Hace algunas semanas me encontraba de vacaciones en Barcelona cuando, paseando por las calles de la ciudad condal, me enteré que había una concentración convocada en el centro de la ciudad, exactamente en la Plaça Sant Jaume, donde se encuentran el Palau de la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona.

 

Esta vez no fueron los recortes en salud o en educación, ahora tocaba el turno a las ayudas sociales. Se trataba del PIRMI. Para los que no hayan oído hablar nunca de ello, El PIRMI o renta mínima de inserción es una ayuda económica de entre 400 y 500 euros (423 euros mensuales para ser exactos) que se da a personas que no tienen suficientes recursos económicos y que no cumplen unos requisitos mínimos para que puedan atender las necesidades esenciales de la vida, esas necesidades a las cuales todos, absolutamente todos, deberíamos tener derecho. Y aún así, ¿qué hace uno con menos de 1000 euros al mes para sobrevivir? Ya no digo «vivir»…

La plaza estaba abarrotada de gente y llena de pancartas que decían «NO AL EMPEORAMIENTO DEL PIRMI!, ¡POR UNA RENTA CIUDADANA DIGNA DE 658 EUROS MENSUALES COMO EN EUSKADI», ¡NO HAY PAN PA TANTO CHORIZO», en fin, los mensajes eran indiscutiblemente claros y acompañaban las caras expresivas de muchas personas que están sufriendo por no tener una vivienda digna, suficiente comida en el plato y ropa adecuada para vestirse. Y no estamos hablando de un país tercermundista sino de España, aunque cabe preguntarse, ¿Ha pasado España a ser un país tercermundista y no nos hemos enterado? ¡Quiero pensar que no!

Los responsables de los Departamentos de Empresa y Bienestar Social del Gobierno de la Generalitat de Catalunya causaron un daño irreparable a decenas de miles de ciudadanos/as. Las cosas empeoraron a finales de agosto al pasar del pago mediante transferencia bancaria al pago mediante cheque bancario a domicilio, sin previo aviso. El resultado fue que más de 40.000 personas beneficiarias del PIRMI seguían sin cobrarlo y Miguel, una de las personas en la concentración y a su vez coordinador de ésta, me explicó toda la situación con pelos y señales. ¿Qué mejor información que la que viene de una fuente fiable? ¡Hay que hablar más con el pueblo!

Cuando ves que en toda España no paran de pasar cosas, es precisamente cuando uno recuerda una vez más lo que está ocurriendo en nuestro maravilloso país. A veces nos sumergimos en nuestra vida cotidiana, sobre todo si uno vive fuera de su patria querida y no tiene tiempo para ver lo que pasa en su país natal. ¿Hacia dónde va España? ¡Ésta es la pregunta del millón!

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