El primer ministro David Cameron presentará hoy el informe sobre el escándalo del hospital de Stafford

La investigación pública sobre el escándalo que gira en torno a algunos hospitales de Reino Unido por las muertes acontecidas entre 2005 y 2008 está a punto de llegar a su fin. 13 millones de libras es lo que ha costado conseguir un informe completo y detallado que por fin verá la luz hoy ante la Cámara de los Comunes, donde el primer ministro, David Cameron, dará un comunicado además de hacer frente a una ronda de preguntas.

Más de 150 testimonios recogidos entre 2010 y 2011 denuncian la falta de atención hacia las personas hospitalizadas en el hospital de Stafford, localizado en la ciudad homónima, al oeste del país. El informe saca a la luz situaciones que dejan entrever retrasos en la entrega de las comidas, y casos en los que los propios familiares se veían obligados a atender a los enfermos. Se produjeron retrasos incluso en la toma de medicamentos, llegando a no recibir las dosis necesarias de cada día, así como los tratamientos paliativos correspondientes a cada paciente.

Robert Francis, presidente de la Comisión de Calidad, ha llevado a cabo la investigación de manera independiente después de la realizada en 2009 por la Comisión de Salud británica. En los informes se denuncia la reducción de gastos y, sobre todo, la falta de personal de enfermería. Esta situación hacía imposible atender a los pacientes de forma rigurosa y controlada.

Los datos muestran entre 400 y 1.200 muertes que se podrían haber evitado durante los años objeto de la investigación. Aunque es imposible demostrar la posible supervivencia de los pacientes si hubiesen recibido los tratamientos adecuados, los informes sí demuestran actos inapropiados, como la supervisión de pacientes en estado crítico por médicos inexpertos o incluso la falta de formación de las enfermeras para utilizar determinados equipos.

Algunos funcionarios que trabajaban en el hospital durante esta época han declarado que intentaron dar la voz de alarma, pero que fueron silenciados por los altos cargos del hospital.

Francis ha declarado que, después de que este escándalo saliera a la luz, existe una importante preocupación por el Sistema de Salud Nacional inglés. Cameron, que tuvo que hacer frente a las investigaciones poco después de llegar al cargo, ya había asegurado a principios de año que una de sus prioridades sería mejorar la atención en la sanidad pública. Una de las medidas que se espera que adopte el Gobierno consiste en la creación del puesto de Inspector Jefe para la supervisión y el control en la gestión hospitalaria.

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